Columna
El puercoespín
El Congreso se reserva el derecho de escuchar solo para los miembros de su partido, no sin antes, someterse y disciplinarse de acuerdo a lo que mandata el Manual de Carreño y se sujetan a un guion elaborado en la Oficina de la Gubernatura para intentar marcar una agenda que no tienen -que nunca han tenido- que los muestra vacíos, por eso la prensa los reseña, no como actos políticos, sino como anécdota familiar: “Papá de la gobernadora y directivos de Morena piden se investigue a funcionarios de Ayuntamiento de Colima”. No hay dirección política sino comparsa del papá de la gobernadora.
Y, por otro lado, los presuntos ladrones profesionales, de la empresa financiera Axel Capital, que estafaron a cerca de 7 mil colimenses, son férreamente defendidos por Armando Reyna, Alfredo Álvarez, entre otros diputados de Morena, que juntos como una vulgar gavilla se asocian en algo llamado fracción parlamentaria. Cuando llegaron los defraudados al Congreso los diputados se comportaron como leones enjaulados porque se sentían agraviados e invadidos.
No escucharon.
No atendieron a los manifestantes porque para ellos la gente real, la gente de la vida real no existe,
Hoy los diputados de Morena hacen lo que decían combatir, no pueden tolerar que alguien exprese lo que piensa, que la gente exija justicia no lo pueden admitir, no pueden concebir que miembros de la sociedad les exijan que cumplan con sus funciones.
Los diputados solo quieren seguir con su guion que les marca lo que deben hacer para propiciar escenarios donde los de la Morena se vean como los líderes de la sociedad; sin embargo, no parecen recordar que apenas ganaron una elección de tercias, son una primera minoría. Se arrogan la mayoría (53 %) del presidente que ellos no trabajaron ni representan localmente; no son líderes porque sus errores y sus inacciones a lo largo de un poco más de año y medio de regencia han sido muchos, sistemáticos y continuos, porque eso son, una regencia del poder central, delegados del Gobierno de México; nunca conectaron con la gente y sus actos públicos los están alejando cada día más de la gente. No escuchan. Y peor aún, no quieren escuchar.
Morena y los diputados son una comparsa de un Gobierno de caricatura, conducido por las Chicas de Cartón, Chicas del Cartoon Network, Chicas Superpoderosas del cómic del gabacho que proyectan y son serviles al poder del capital.
Ven los diputados y los morenistas, burócratas profesionales al servicio de la Oficina de la Gubernatura, en los ciudadanos una amenaza. Los morenistas se sienten exitosos aspiracionistas porque tienen la llave del dinero y el poder públicos, que se traduce en felicidad y éxito.
Pero el éxito no viene solo, también trae una carga de envidiosos que ven en el éxito suyo de ellos un motivo para ser envidiados y odiados por sus personales éxitos, sí lo ven como un asunto de éxito personal, individual, aspiracionista.
Por eso los defraudados por Axel Capital no son escuchadas ni atendidas sus demandas porque la nueva óptica de Morena y sus diputados en el Congreso lo interpretan como los destinatarios de un odio producto de su éxito, es decir, por su acceso al dinero público.
Por eso deben de defender al fiscal porque el fiscal es una pieza más del ajedrez gubernamental al servicio de los dueños del capital. Defendiendo la inacción de la Fiscalía defienden a los banqueros y a la gobernadora que está de su lado.
Luego entonces, todos los opositores se vuelven odiadores, envidiosos que no merecen ser escuchados porque son enfermos y acomplejados. No soportan la crítica porque ésta es producto patológico de acomplejados que no soportan el éxito suyo de ellos, su éxito individual y muy personal de la vida privada, aunque vivan abusivamente de los recursos públicos.
Viri Valencia cuando dijo en el Congreso: “Nosotros, la mayoría, estamos para mandar y las minorías están para obedecer” no fue un error o un exabrupto, sino todo lo contrario, se trataba del arranque del dominio de una nueva casta política que se siente divina.
En el partido, en el Congreso, puro burócrata, no hay políticos solo aspiracionistas que forman parte de la gran orquesta en que convirtieron a Morena, sin líderes políticos ni sociales: un partido de Estado.
Los estados donde ganó Morena convirtieron a los gobernadores en delegados plenipotenciarios del Gobierno de México, o dicho de otra manera, en regencias.
Estamos, pues, en la era de los ambiciosos vulgares.
*Fotografía tomada de la red social de la gobernadora, Indira Vizcaíno Silva.
Federico López Ramírez
Nació en Los Tepames, Colima, el mismo día que sor Juana Inés de la Cruz, pero de 1960. Militó en el Psum. Gusta de autores literarios dialectales. Odia a los caciques de rancho y ama a su nieta Victoria Amelia.