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COLIMA

Un Congreso de chapulines

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Columna
El puercoespín 

El Congreso de Colima es una institución que refleja en su seno la crisis política y de valores por las que atraviesa la sociedad política colimense.

Colima decidió bien y bien lo hizo cuando no le otorgó la mayoría simple a ningún partido político. Ningún partido político mereció la confianza del electorado colimense. Quien más votos obtuvo fue Morena, para así convertirse en primera minoría, y lo primero que hizo la fracción parlamentaria de Morena, en estos primeros cinco meses, fue despilfarrar su capital político.

En el Congreso lo primero que se observa es un pobre desempeño político; muy bajo nivel de debate y pésimo sentido político para plantear posturas políticas frente a los retos que representan los dos principales problemas que enfrenta Colima, el quiebre financiero y la crisis de inseguridad.

Cuáles son las variables que influyeron para hacer de esta LX Legislatura una legislatura de precariedad política.

Primera variable.- Las posiciones políticas de los diputados de partido de las fracciones minoritarias fueron decididas con base en cálculo político que beneficiara a los verdaderos dueños de los partido políticos. El Verde colocó a una candidata visualizando un puesto político para el marido de ésta; Movimiento Ciudadano colocó a sus diputados de representación proporcional pensando en cubrir las espaldas de Locho; el Panal se aglutinó alrededor de Pinto en la búsqueda de la Secretaría de Educación –hasta hora fallido su intento–; el PES intentó de facto apoyar a la candidata de Morena y fabricar mayoría en el Congreso con el objetivo de obtener puestos políticos para su dirigente y tampoco logró su objetivo; el PRI dedicó, cuando menos un espacio,  para beneficiar a los hijos de papi; Acción Nacional fue una decisión de facciones del partido; PT fue la posición de la incondicional del dirigente. Como puede observarse en ninguno de los casos los perfiles de los legisladores fue considerar su trayectoria y experiencia políticas. Los resultados están a la vista. Un bajo, muy bajo perfil de los integrantes del Congreso.

Segunda variable.- Los candidatos de Morena fueron palomeados por la Mafia de las Amiguis, es decir, que en Morena se antepuso la relación de amigos, el dominio faccioso. Los miembros de Morena fundadores y de otras facciones fueron eliminados.

Tercera variable.-  Ningún partido político postuló un cuadro, cuando menos, para dar la batalla política. Todos se concentraron en la coyuntura y el beneficio del “líder” del momento.

Cuarta variable.- El objetivo de Morena, por un lado, y los opositores, por el otro, es concentrarse en el conquistar la hegemonía de la Junta de Coordinación Política para controlar política y administrativamente el Congreso.

Los resultados

Viridiana resultó un fiasco para Morena. Pues en su ejercicio como presidenta de la JUCOPO y de la Mesa Directiva del Congreso ha convertido al Congreso en un muro de los insultos y los debates son discusiones de las cosas sin importancia.

Tan desastrosa ha sido la conducción política de Viridiana Valencia, si a su desempeño se le puede llamar conducción política, que ha llevado a Morena hasta al punto de casi perder el control político y administrativo del Congreso, pues la oposición se ha venido aglutinado para lograr la mayoría y así obtener el control del Congreso.

Los diputados están embriagados en una fiesta de ambiciones y búsqueda de beneficios personales, que sus votos y posturas son subastados y vendidos al mejor postor. El Congreso es un chapulineo que no tiene nada que ver con la realidad que está viviendo el pueblo de Colima.

Colima bajo metralla y el Congreso viviendo una realidad paralela.

En el Congreso están hechos pedazos las aspiraciones de los morenistas que soñaron con un Congreso de la Transformación. Viridiana Valencia que cada vez que abre la boca o toma una decisión acentúa  el fracaso de un gobierno que se sentía llamado a hacer grandes cosas y no ha podido ni siquiera reconocerse entre ellos.

El fracaso de “nuestra Colima” viene muy acelerado y la crisis de inseguridad por la que transitamos lo aceleró más.

Los chapulines de la oposición también es muy probable que, un muy corto plazo, tomen control del Congreso, que será un triunfo político del statu quo, es decir, ganando perderán porque los tiempos no son los de ellos, pero Morena tampoco ha sabido hacer de los tiempos colimotes tiempos de transformación porque la mediocridad de Viridiana Valencia y toda su fracción parlamentaria han construido consistentemente un equipo de fracasados. Ahí están los datos duros: no legislan, no fiscalizan ni  gestionan nada. Son adornos que ni a floreros llegan.

El Congreso de Colima es una fiesta del chapulineo donde los diputados solo buscan lo que suene a metálico y a poder político.

La crisis de inseguridad fue ignorada por el poder político –particularmente los diputados– y luego vociferarán en alto tono que el país se está militarizando, pero cuando se trata de usar las armas para someter a los criminales  vuelven la cara hacia otro lado y les sienta muy bien que la Marina Armada de México, el Ejército y la Guardia Nacional se encarguen. Luego llegarán ellos con su politiquería cuando el temporal amaine para tratar de capitalizar la paz. 

Fuerte la crisis política en el Congreso. Fuerte la crisis política de Colima.

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