Colima, México, Avanzada (10/07/2025).- La directora del Centro de Apoyo a la Mujer (CAM), Clementina Nava Pérez, alerta sobre el impacto que tiene la difusión de imágenes y comentarios en redes sociales y medios de comunicación, realizada tanto por parte de la sociedad como de autoridades, en la salud emocional de las víctimas y sus familias.
En entrevista con Avanzada, la activista indica que la revictimización de mujeres víctimas de violencia es una problemática que se intensificó en los últimos años, particularmente a través de las redes sociales. Desde su experiencia, tanto en el acompañamiento de casos como en el trabajo con grupos feministas, ha identificado que esta práctica afecta gravemente a las mujeres agredidas y a sus entornos familiares.
“Hemos comentado mucho al interior del CAM, y también con grupos de feministas, que la revictimización contra las mujeres es un problema que de manera general se ha acentuado más en el ámbito social, a través del uso que hace la población de las redes sociales”.
Señala que el acceso inmediato a dispositivos móviles ha hecho más común la captura y difusión de imágenes o videos de hechos violentos, muchas veces sin ninguna consideración ética.
“Es muy fácil que podamos tener acceso al teléfono celular: lo traemos siempre a la mano, tomamos fotografías o videos de hechos violentos y es muy fácil hacer uso de ese material para subirlo a las redes sociales, sin pensar en las consecuencias que puede haber para las víctimas, sus familiares o personas involucradas en el asunto”.
Para el CAM, la preocupación principal radica en el impacto que esta exposición tiene en las mujeres víctimas, de la que no sólo son responsables los usuarios de las redes sociales, sino también algunas autoridades que han exhibido públicamente a mujeres víctimas de violencia, como es el caso del C5i, que exhibió un video de un intento de violación contra una mujer en la vía pública de Manzanillo, con el propósito de mostrar que habían funcionado las cámaras de videovigilancia.
“A nosotras nos preocupan las mujeres agredidas, que son violentadas, que son víctimas de algún tipo de delito, por todo lo que significa para ellas o para sus familiares estar rememorando y reviviendo esas situaciones que viven”.
Nava Pérez añade que la revictimización es parte de “este trato cruel, deshumanizado que estamos empezando a tener como sociedad con el uso de las redes. Son todos estos prejuicios que están en el imaginario colectivo acerca del comportamiento de las víctimas (…); todo mundo se siente con derecho a juzgar a las víctimas y sus familias, que precisamente en esos momentos están pasando por una etapa de dolor”.
Recuerda que en los años recientes se han observado casos emblemáticos en el país, como el de Debanhi Escobar en Nuevo León, donde por ejemplo “hubo una imagen muy impactante en la que está ella como esperando ser socorrida por alguien en una carretera. La imagen puede ser favorable porque podemos saber dónde estuvo ella en ese último momento, pero no fueron favorables los comentarios que se dieron alrededor de ese hecho, donde se hablaba muy mal de Debanhi”.
Otro caso que menciona es el del asesinato de la tiktoker Valeria Márquez, mientras transmitía en vivo desde un domicilio de Zapopan, Jalisco, cuya imagen fue replicada masivamente.
“Tampoco han sido nada favorables los comentarios sobre los últimos casos, por ejemplo, el del asesinato de Valeria en una transmisión en vivo. Y cómo se ha utilizado esta imagen y este video y ha sido una cosa impactante ver el hecho de la agresión en el momento, así como la proliferación de estas imágenes sin ningún tipo de control”.
La titular del CAM refiere que “por un lado podemos decir ‘bueno, hay libertad de expresión y hay libertad para que cada quien pueda poner lo que quiera’, pero por otro lado hay que ver cómo se convierte esto en una situación gravísima para las personas cercanas a la víctima, la familia, que está reviviendo los hechos, la madre, que ve a la hija, el padre, los amigos…”
También se refiere al accidente vial ocurrido en Villa de Álvarez, Colima, donde murieron tres jóvenes estudiantes.
“Esto lo vemos también en el caso del accidente que pasó en Villa de Álvarez, en la carretera a El Chivato, donde murieron tres estudiantes, dos mujeres y un hombre, mientras que dos hombres más resultaron heridos”.
Clementina Nava considera lamentable todo lo que se ha escrito alrededor de ese hecho, “cómo se ha estado cuestionando muchas cosas, incluso relacionadas con la vida familiar, con sus padres o con la misma personalidad de quien conducía”.
“TODO MUNDO SIENTE QUE PUEDE JUZGAR”
Para Nava Pérez, esta tendencia a opinar sin filtro sobre la vida de las víctimas refleja un deterioro del comportamiento social.
“Esto nos parece que trasciende ya los límites de un comportamiento ético por parte de la sociedad, donde todo mundo siente que puede juzgar, que puede meterse en las vidas ajenas de las personas, sin ningún tipo de control. Ahí se están violando muchos derechos de las personas y no hay forma de que esto pueda detenerse”.
Habla también desde su lugar como madre de familia: “Yo me imagino como madre de familia ver una imagen reiterativa de una hija o un hijo y que además alcanza una dimensión de llegar a los lugares más recónditos y ser vista por millones de personas. Eso es algo sobre lo que la sociedad tenemos que empezar a cuestionarnos, más allá de si son hombres o mujeres”.
Reflexiona: “Qué estamos haciendo con este uso de las redes sociales y cómo la libertad de expresión es válida y totalmente defendible —yo la defiendo siempre— y creo que esto debe hacerse de una manera muy responsable: no violar los derechos de otras personas o de no dañar la imagen de otras personas”.
En opinión de la luchadora social, la exposición reiterada a estos contenidos genera una forma de asumir la violencia como algo normal. “Algo de lo que se ha hablado ya muchas veces es de cómo se empieza a normalizar la violencia, desde la reiteración, desde el hábito, que vas haciendo de este tipo de situaciones y de hechos”.
En relación con el video de la muerte de Valeria, dijo, “te aparece por todos lados, lo abres y a la mitad, poco antes de la culminación del asesinato, meten un comercial, y ya después siguen como si fuera un espectáculo redituable, algo que va a monetizar”.
Critica también a ciertos actores locales que lucran con estos contenidos. “En Colima también tenemos a seudoescritores que tratan de lucrar con todos estos contenidos de violencia contra las mujeres”.
REVICTIMIZACIÓN DE UNA MUJER POR EL C5i
Para la directora del CAM, también es cuestionable el actuar de algunas instituciones de seguridad.
“En muchas ocasiones a las autoridades también les falta sensibilidad, como por ejemplo en la difusión que se hizo de un video captado por las cámaras de C5i en Manzanillo, donde se aprecia una mujer agredida que estuvo a punto de ser violada y posiblemente asesinada”, lo que no ocurrió porque fue enviada una patrulla al lugar después de que el personal de la dependencia observó en las cámaras lo que ocurría.
En ese caso, “como Centro de Apoyo a la Mujer, yo puedo decir: ‘Qué bueno que se haya podido prevenir este delito, qué bueno que estén haciendo prevención, qué bueno que utilicen las herramientas de seguridad como las cámaras, las alarmas’. Finalmente, eso es lo que pedimos con la declaratoria de la Alerta de Violencia de Género, sin embargo, estas imágenes que se difundieron desde una institución como el C5i eran absolutamente innecesarias. Yo digo que con que se mencione el caso de esta práctica exitosa es suficiente”.
Clementina Nava califica como una práctica equivocada la difusión del video con el propósito de publicitar ese logro, pues “basta con decir ‘evitamos tal delito, pudimos atrapar al delincuente’, con eso… pero ¿para qué exponer a las mujeres en las redes sociales, donde ya sabemos el tipo de comentarios que pueden generarse?”
Insiste en que a pesar de que no se ve la identidad de la chica, “ella se vio seguramente, ella y su familia. Entonces ¿qué pasa con esto? Es revictimización también. Sabemos que la tentativa de violación es un hecho traumático, aunque la violación no se haya consumado, porque va relacionado con la idea de la muerte”.
Nava Pérez explica: “Una mujer que es víctima de tentativa de violación en su cabeza siempre va a estar la idea ‘hasta aquí llegué, hasta aquí llegó mi vida’. Entonces este hecho es tan traumático como puede ser la violación misma”.
La activista feminista abunda: “Se supone que todo el funcionariado de la fiscalía y del C5i tendría que tener protocolos sobre qué hacer con ese tipo de información, que es sacada de las cámaras de videovigilancia. Si lo tienes que subir como para mostrar el trabajo y los logros de la institución, mejor simplemente dices: ‘evitamos este delito’, qué bueno, que lo hicieron, pero te guardas ese video. No tiene ningún sentido exponer a las víctimas”.
Otro aspecto que Nava Pérez identifica en el uso de las redes es la pérdida de la solidaridad y la empatía de algunos sectores sociales. “El uso que se da a las redes sociales ha mostrado o exhibido una ausencia de empatía de parte de la sociedad, una falta de solidaridad, un individualismo, ese no ponerse en el lugar del otro o de la otra, lo que muchas veces las madres buscadoras han reclamado a la sociedad”.
Refiere un ejemplo concreto de cómo esa exposición mediática puede ser profundamente dañina, en relación con el accidente donde perdieron la vida los tres estudiantes. “El video que vi en un medio de comunicación, es el de los momentos previos a salir de la fiesta de graduación en la que estuvieron antes las víctimas. Me parece que esto es totalmente innecesario, totalmente dañino para la salud mental de las familias”.
Bajo este panorama, Nava Pérez destaca la necesidad de equilibrio entre el derecho a informar y la protección a las víctimas. “Yo digo que paradójicamente al hecho de que podamos tener mayor información sobre lo que sucede: dónde estaba el criminal, cómo fue que cometió el delito, a la vez está la otra parte: cómo pueden los medios de comunicación y los usuarios de las redes sociales manejar la información de una manera ética, de forma que no afecten a las mujeres agredidas ni a sus familias”.
Admite que hay una línea muy fina en lo anterior y aunque ella se manifiesta “por defender totalmente la libertad de expresión; la cuestión es cómo encontrar una salida equilibrada para no afectar también a las víctimas; me pongo de nuevo en el papel de las madres: ver el cuerpo de tu hija expuesto, multiplicado y visto por millones de personas es crueldad, es deshumanizar”.
Puntualiza: “Estoy de acuerdo en que es importante cuidar las dos cosas: la libertad de expresión y esa parte ética. Es una cuestión de cómo nos vamos humanizando a través de la reeducación”.
*Imagen tomada del video difundido por el C5i, en el que presumían haber evitado la violación de una mujer en Manzanillo.