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COLIMA

Griselda Martinez: en Colima podrían estar destinando hasta 2 mil millones en “moches”

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Colima, México, Avanzada (26/06/2025).- La expresidenta municipal de Manzanillo, Griselda Martínez Martínez, denunció que la corrupción en los cabildos y el Congreso de Colima es tan profunda que estima que hasta el 10% del presupuesto anual del estado —alrededor de 2 mil millones de pesos— podría estar destinado al pago de moches, favores políticos y prebendas para regidores, diputados y otros funcionarios.

Martínez describió un panorama preocupante: “Casi el 99.9% de los regidores en Colima y el país no representan a la ciudadanía, sino sus propios intereses, los de sus partidos o los del gobernante en turno. Llegan al Cabildo para negociar votos a cambio de dinero, obras, cancelación de multas o favores para sus allegados”.

Relató que en sus dos administraciones nunca contó con una mayoría en el Cabildo porque se negó a comprar voluntades. “Lo primero que me decían en 2018 era: ‘Así se usa’. Y yo respondía: ‘Ya no se va a usar así’. Por eso enfrenté seis años de cabildos en contra, con regidores que esperaban prebendas para aprobar cualquier iniciativa”. Agregó que en la “última administración hubo un bloque en el cabildo que se autonombró los regidores de la gobernadora, que no solamente estaban en ese grupo algunos que llegaron conmigo en la planilla, sino también, regidores de la oposición”.

La exalcaldesa detalló que los moches no son un rumor ni un mito: “Hay regidores que piden entre el 10% y el 15% del valor de las obras para aprobarlas. Otros solicitan favores como cancelar multas de conocidos o acelerar trámites a empresarios. Incluso me enseñaron mensajes de un gobernador dando instrucciones precisas de cómo votar, como sucedió con un regidor que llegó como ‘independiente’”.

Añadió que las presiones no solo vinieron de regidores: “También hubo medios de comunicación que me pidieron chayote. Como nunca accedí a darles dinero, se dedicaron a golpear mediáticamente a mi gobierno. Yo respeto a los medios, pero respeto significa no comprar conciencias”.

En cuanto al Congreso, Martínez aseguró que la situación no es mejor: “Los diputados están ahí para obedecer a la gobernadora y proteger los intereses de sus partidos. No representan a la gente. Tenemos el primer lugar nacional en violencia y no llaman a cuentas a nadie; nadie rinde cuentas por la corrupción ni por el desastre en el estado”.

Respecto al presupuesto estatal, expuso que Colima ejerce más de 22 mil millones de pesos anualmente, pero no se observa mejora en servicios ni infraestructura. “Cuando se invierten 1,000 millones en un municipio, debería notarse. Aquí no se ve nada. Que nos expliquen en dónde está invertido ese dinero, porque los colimenses no lo vemos por ningún lado. La corrupción es un problema estructural que indigna a la sociedad y debería indignar a todos”.

Martínez enfatizó que su administración fue reconocida por la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción como la única en la historia reciente de Colima que no pidió dinero a cambio de otorgar obra pública: “Jamás solicitamos un peso a los contratistas. Los constructores lo saben y nos respetan porque demostramos que se puede gobernar con honestidad”.

Para ejemplificar cómo la corrupción impacta a la población, recordó la iniciativa de su gobierno para reducir el predial en Manzanillo. “Presentamos una propuesta para bajar las tarifas a familias con casas de interés social, pero los diputados —incluso de Morena— la rechazaron solo para que yo no obtuviera un logro político. No pensaron en la gente”.

También mencionó la propuesta para crear una licencia industrial para los patios de tráilers en Manzanillo, que generaría ingresos para reparar calles destruidas por el transporte pesado. “El Congreso se negó porque beneficiaba a Manzanillo, y como no me sometí a sus intereses, prefirieron perjudicar a la ciudad”.

Sobre el papel de la sociedad, Martínez advirtió que mientras la ciudadanía no vigile ni exija cuentas a quienes elige, la corrupción seguirá. “La gente entrega poder con su voto, pero luego se desentiende. Hay que exigir que los representantes trabajen para el colectivo, no para sus partidos o sus bolsillos”.

Finalmente, reiteró su convicción de que para erradicar los moches y la corrupción en Colima, se necesitan gobernantes con principios y ciudadanos comprometidos con la vigilancia. “Si permitimos que se normalice comprar votos en el Cabildo o en el Congreso, nunca saldremos de este círculo de corrupción que tanto daño le hace a Colima”.

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