Colima, México, Avanzada (24/06/2025).- Pese a que la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) de Manzanillo canceló el trámite ambiental para la ampliación del puerto, el Gobierno de Colima descartó que el proyecto se haya detenido y aseguró que la obra sigue en los planes de desarrollo federal. La nueva estrategia, dijo, consiste en ingresar una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que incluya todas las etapas del proyecto, y no sólo la primera fase como se planteó originalmente.
El desistimiento fue oficializado el pasado 12 de junio mediante un oficio presentado ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y quedó registrado en la Gaceta Ecológica del 19 de junio. La dependencia dio por concluido el procedimiento administrativo e incluso canceló la consulta pública que estaba en curso.
El proyecto portuario, denominado “Desarrollo del Puerto Nuevo Manzanillo, en el Vaso II de la Laguna Cuyutlán, Etapa 1”, implicaba una inversión federal superior a los 22 mil millones de pesos. Apenas en abril pasado, la Asipona había iniciado el proceso para obtener la autorización ambiental ante la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA).
A través de un comunicado, el Gobierno de Colima informó que el desistimiento no significa la cancelación del proyecto, sino una “reformulación del proceso” para buscar una evaluación ambiental integral. La nueva MIA abarcará todas las etapas de la obra y, una vez presentada, se reiniciará también el proceso de consulta pública.
El gobierno estatal, encabezado por Indira Vizcaíno, aseguró que continuará colaborando con la Federación a través de sus dependencias —la Secretaría de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Movilidad (Seidum) y el Instituto para el Medio Ambiente y el Desarrollo Sustentable (Imades)— para que el desarrollo portuario avance con un enfoque de sustentabilidad. También reiteró que el compromiso es garantizar un manejo ambiental “ejemplar”, priorizando la salud del ecosistema y el bienestar de las comunidades locales.
El primer estudio técnico elaborado por la Semarnat para la Etapa 1 advertía impactos significativos: pérdida de casi cuatro hectáreas de manglar, alteraciones en la calidad del agua, afectaciones al suelo, al hábitat de especies protegidas como el cocodrilo de río y el jaguarundi, y un relleno de más de 1.7 millones de metros cuadrados para habilitar el canal de navegación. A pesar de ello, el documento señalaba que el proyecto era “ambientalmente viable” si se aplicaban las medidas de mitigación y compensación previstas.
La nueva MIA aún no ha sido ingresada, ni la Asipona ha dado a conocer el calendario o los ajustes que tendrá el proyecto.