Connect with us

COLIMA

Las cicatrices profundas, a 22 años del sismo de 2003

Published

on

Compartir:

Fotografía: Raymundo Padilla Lozoya.

Colima, México, Avanzada (21/01/2025).- A sus 85 años de edad, doña María se auxiliaba de una andadera para caminar. El temblor del martes 21 de enero de 2003 la sorprendió en el interior de su vivienda, construida a finales del siglo XIX con muros de adobe. No pudo salir y murió sepultada bajo los escombros cuando el inmueble, ubicado en la zona centro de esta ciudad, se vino abajo. Una de sushijas, quien trató de ayudarla, salvó la vida, pero quedó atrapada de las piernas.

Doña Estela, de 65 años, perdió la vida al caerle una barda cuando caminaba por la calle España, con la intención de visitar el santuario del Rancho de Villa para pagar una manda ofrecida por la salud de una de sus nietas.

En el municipio de Villa de Alvarez, don Daniel se quedó a un año de celebrar un siglo de vida porque una viga le golpeó la cabeza en los momentos en que su casa, edificada por su padre hace 150 años, se derrumbó vencida por el movimiento telúrico.

Don Juan, de 73 años, falleció bajo los restos de su vivienda –también una construcción antigua—, a la que había ingresado momentos antes del inicio del temblor. Era el sacristán de la parroquia de la cabecera municipal de Coquimatlán.

Son algunas de las 21 personas que, según las cifras oficiales, perdieron la vida como consecuencia del sismo de 2003, de 7.6 grados Ritcher de magnitud, conforme al reporte del Servicio Sismológico Nacional (SSN). Así también, se registraron alrededor de 550 personas heridas que requirieron atención médica. 

De acuerdo con el estudio “Impacto Socioeconómico del Sismo Ocurrido el 21 de enero de 2003 en el estado de Colima, México”, elaborado por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), además de las pérdidas humanas, el total de daños materiales directos e indirectos en la entidad ascendió a poco más de mil millones de pesos.

Este monto, precisa el documento, representó algo más del 3por ciento del producto interno bruto del estado del año 2002, una de las proporciones más elevadas de afectación asociada a un fenómeno natural en cualquier estado de la República Mexicana en esa época.

A 22 años del sismo, que se cumplen este martes 21, quedó “una huella con cicatrices muy profundas para la sociedad colimense, puesto que costó vidas humanas, así como pérdidas económicas muy importantes en el patrimonio de las personas y en el patrimonio público, en cuanto a daños a viviendas, edificios públicos y afectaciones muy serias en los servicios”, señala el presidente del Capítulo Colima del Colegio Mexicano de Profesionales en Gestión de Riesgos y Protección Civil, Raymundo Padilla Lozoya, 

“Creo que es muy importante rememorar este acontecimiento —dice—, porque olvidar nos hace vulnerables; si olvidamos que tiembla en Colima con una magnitud importante repetiremos el error que han cometido muchas sociedades, que a pesar de tener una historia de sismos muy importantes algo pasa y continúan construyendo muy mal”.

Profesor investigador de la Universidad de Colima, Raymundo Padilla indica que la huella del sismo “debe estar presente en nuestros recuerdos, en nuestra memoria y tenemos que retomarla en cada aniversario, en cada simulacro y cada que sea posible, como parte de una cultura preventiva que debe estar presente en todos los colimenses”.

Estima que el mayor aprendizaje que dejó el sismo de 2003 ala sociedad en materia de prevención es que debe construirsede una mejor manera y por eso se hicieron los cambios a la normatividad en cuanto a edificación de viviendas, pero en la actualidad tiene que hacerse un ajuste a esa normatividad para que se actualice con el tipo de materiales y de técnicas que se están utilizando ahorita, así como el tipo de espacios que están siendo ocupados.

ATLAS DE RIESGOS TOTALMENTE OBSOLETO

Asimismo, añade Padilla Lozoya, a partir del sismo de 2003 se consideró muy importante contar con un Atlas Estatal de Riesgos para identificar las zonas de mayor aceleración del suelo, sin embargo, aunque se entregó en 2015 con fecha de 2013, ahora “está totalmente obsoleto, pues por ley tenía que haberse actualizado cada cinco años” y esto no se ha cumplido.

“No sabemos qué hace la Comisión de Protección Civil del Congreso del Estado, pero el Atlas Estatal de Riesgos no ha sido actualizado, lo que es un reflejo importante de ese tortuguismo legislativo local en materia de protección civil y eso tiene que cambiar”, plantea.

Advierte que la importancia de contar con una herramienta como un Atlas Estatal de Riesgos, igual que los atlas municipales, es poder identificar los espacios más seguros para construir y “cuidar ciertas zonas donde hay mayor aceleración del suelo, que tienen un costo más bajo y ahí se suelen desarrollar fraccionamientos, pero el costo cuando se presenta un sismo es mayor”.

De acuerdo con el estudio del Cenapred y la CEPAL, el sector de la vivienda fue el que recibió el mayor impacto del sismo de 2003, con más de 25 mil unidades afectadas, con pérdidas estimadas en 298 millones de pesos, equivalentes a 27.7 por ciento del monto total de pérdidas causadas por el desastre.

Le siguieron en importancia los daños en el comercio y los servicios, que presentaron pérdidas tanto en infraestructura física como en existencias por 127 millones de pesos. Laindustria, incluida la agroindustria superó los 56 millones de pesos. En conjunto, los sectores productivos, excluida la agricultura, tuvieron pérdidas que superaron los 205 millones de pesos.

En la agricultura las pérdidas fueron moderadas, principalmente daños en los sistemas de riego, las que en conjunto con las pérdidas en la producción ascendieron a 38.9 millones de pesos. Pérdidas relativamente cuantiosas se registraron en materia de suministro eléctrico (casi 111 millones de pesos), en edificios públicos y monumentos históricos, particularmente en infraestructura religiosa (42 y 114 millones de pesos, respectivamente).

Los daños en comunicaciones y transportes fueron de casi 70 millones de pesos, en materia de infraestructura educativa los daños afectaron a 387 escuelas, la mayoría en el municipio de Colima, así como ciertos daños de consideración en la Universidad de Colima. Las reparaciones, valuadas al costo de reposición, tuvieron un monto de 133.6 millones de pesos.

En infraestructura de salud, los mayores daños se concentraron en uno de los dos hospitales con los que cuenta el ISSSTE en el Estado, que tuvo que ser desalojado ya que el inmueble quedó inhabilitado. También sufrieron daños de cierta consideración tres hospitales del IMSS. En total los daños directos y los efectos indirectos en este sectorascendieron a 48.3 millones de pesos.

TOMAR EN SERIO LA PREVENCIÓN

Tras la experiencia de ese sismo, refiere Raymundo Padilla, “hace falta aprender que no se puede jugar con el tema de la prevención y que se le debe tomar con muchísima seriedad, profesionalismo y una voluntad política muy determinante. Hay que recordar que los sismos no matan a nadie, lo que mata en realidad son las viviendas mal construidas y que por lo tanto tenemos que vigilar muy bien el tipo de viviendas que se construyen, dónde se construyen, con qué características, quiénes las están construyendo, quiénes están vigilando la construcción de esas viviendas; si descuidamos esos aspectos entonces estaremos cometiendo errores que van a poner en riesgo a la población”.

Expone que hay una serie de arbitrariedades que se suelen cometer cuando se construyen viviendas en distintos lugares, no sólo en el estado de Colima, y es que no se hace una vigilancia adecuada del tipo de construcción porque hay vicios entre los directores responsables de obras y entre los arquitectos que elaboran el proyecto, que a veces desconocen las características del suelo donde van a construir, entonces se van sumando esos vicios y despuésson muy lamentables las pérdidas que se tienen.

Al considerarse a Colima como zona de alto riesgo sísmico, subraya Padilla, todo lo que se construya en el estado debe tener un estudio de riesgo, donde se especifiquen las características antisísmicas especiales que garantizan que esa construcción no va a colapsar, pero “la afectación que ha habido en las viviendas con los sismos hace evidente que no se está construyendo de manera adecuada y que tampoco se está vigilando bien el proceso de construcción”.

Para generar una cultura de protección civil entre la población, expresa, todos los profesores de la entidad deben recibir capacitación en materia de gestión de riesgos de desastres, no solamente en cuanto a respuesta a emergencias en el marco que actualmente maneja Protección Civil, lo que también tiene que seguirse haciendo.

CONOCIMIENTO SOBRE EL RIESGO

“Es importante que transmitan a los estudiantes el conocimiento sobre el riesgo no solamente sobre qué hacer cuando tiembla, sino cómo se construyen los riesgos, para que los niños ayuden a concientizar a los padres sobre la importancia de construir en zonas seguras, con materiales y las técnicas adecuadas para una zona sísmica, asegurando sus viviendas también y dentro de la normatividad que se tenga en cada uno de los municipios”.

A su vez, abunda el catedrático universitario, “las autoridades deben tomar muy en serio el tema, no solamente tiene que ser importante el asunto cuando viene un aniversario más de un lamentable desastre ocurrido en el pasado”.

En el caso del Poder Legislativo, comenta Padilla Lozoya, debe trabajar constantemente en mejorar el marco legal para la reducción de los riesgos existentes y de los desastres,generando mejores condiciones para el fortalecimiento de las capacidades de la población, sobre todo de las zonas marginadas.

“También es importante que el Ejecutivo se interese no sólo en el alertamiento temprano ante los sismos, sino que se construyan las gestiones adecuadas para contar con un sistema de alertamiento multiamenaza, es decir, que no solamente anticipe con algunos segundos la presencia de los sismos, sino que sea un sistema lo suficientemente amplio, robusto, con personal profesional que se dedique a vigilar todos los fenómenos naturales que pueden convertirse en amenazas para el estado de Colima”.

A juicio de Raymundo Padilla, la reducción de los riesgos y la prevención de los desastres debe un eje importantísimo en la administración pública, tiene que ser transversal a todaslas áreas de la administración pública, vinculada en todas las direcciones, subsecretarías y secretarías del gobierno estatal, articulando todas sus acciones con un enfoque preventivo o de reducción de riesgos, según sea el caso.

“Mientras esto no se tome en cuenta, mientras ese enfoque no esté operando de manera adecuada, vamos a seguir haciendo gestión de la emergencia o gestión del desastre en lugar de hacer gestión del riesgo, es decir, van a seguirse presentando situaciones lamentables de daños donde se requiere la atención cada vez más numerosa de personal de Protección Civil que responda a las emergencias, eso evidentemente causa afectaciones muy severas al erario y lamentablemente muchas pérdidas humanas y lesiones a muchas personas”, puntualiza.

Compartir:
Continue Reading

UNIVERSIDAD DE COLIMA

Más leidas

Copyright © www.diarioavanzada.com.mx

Discover more from Diario Avanzada

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading