Parece lejano, pero el proceso de sucesión para la gubernatura de Colima comienza a proyectar su sombra. Aunque aún quedan tres años, el panorama político en el estado ya ofrece figuras clave que podrían ser contendientes en esta carrera. En lugar de aventurarnos en predicciones, vale la pena hacer una lectura de los perfiles que, por sus cargos actuales, trayectorias y posiciones estratégicas, pueden perfilarse como los nombres que resonarán en 2027.
Una primera mirada recae en los senadores, quienes históricamente han tenido peso en la política estatal. Virgilio Mendoza Amezcua, del Partido Verde Ecologista de México, es una figura que ha sabido consolidar su influencia y mantenerse vigente. Del mismo modo, Mely Romero Celis, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuenta con una trayectoria que la posiciona bien en el mapa de posibilidades. Ambos cuentan con una base de apoyo y experiencia que podrían ser determinantes en su proyección a la gubernatura.
Desde la trinchera de los diputados federales, destaca Leoncio Morán Sánchez, quien se ha mantenido activo y visible en la vida pública. Su pertenencia a Morena, partido hegemónico en la actualidad, le otorga una ventaja en términos de plataforma política. Morán ha sabido capitalizar su carrera con habilidad, y su conexión con el partido en el poder podría darle un impulso adicional en la contienda.
El ámbito municipal también ofrece posibles aspirantes con peso. Entre los alcaldes, Riult Rivera, presidente municipal de Colima; Esther Gutiérrez, presidenta de Villa de Álvarez; y Rosa María Bayardo Cabrera, alcaldesa de Manzanillo, se perfilan como líderes que han ganado reconocimiento en sus comunidades. Sus gestiones municipales, especialmente en temas de desarrollo y seguridad, podrían jugar un rol decisivo para construir una imagen sólida de cara a una candidatura estatal.
El ámbito universitario también es un semillero de liderazgos, y el rector de la Universidad de Colima, Christian Torres Ortiz Zermeño, no es la excepción. En diversas conversaciones, tanto informales como de análisis político, Torres es mencionado como un potencial candidato. Sin tener aún una campaña definida, su figura resuena como una opción fuerte para los próximos años, dado el peso que la Universidad de Colima tiene en el estado.
Entre los diputados locales no existe uno que se distinga, sin embargo, la posición política les permite tener la plataforma que catapulte a cualquiera.
Finalmente, otros actores que, aunque no ocupen actualmente un puesto de elección popular, tienen el perfil para volver a escena en el momento adecuado. Griselda Martínez Martínez, exalcaldesa de Manzanillo, y Jorge Luis Preciado Rodríguez, exsenador, son ejemplos de personajes con experiencia y conexiones políticas que podrían reincorporarse a la contienda.
Salvo giros inesperados en el tablero, parece probable que de aquí emerja la próxima figura que buscará liderar el estado. Este ejercicio de vislumbrar el futuro no pretende adivinar el resultado, sino comenzar a observar con lupa los caminos que estos posibles aspirantes están trazando en sus actuales posiciones. Colima ya se prepara para un nuevo ciclo político, y en estos nombres podrían estar las claves del próximo capítulo en la historia del estado.