Columna
El Puercoespín
“El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha asegurado que no se arrepiente de haber ordenado el asalto a la embajada de México en Quito para detener a Jorge Glas, ex vicepresidente de Rafael Correa, al que el gobierno del mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, le había dado asilo horas antes de que la policía ingresara por la fuerza a la legación. “No me arrepiento de nada”, ha afirmado Noboa en una entrevista brindada la pasada semana al canal australiano SBS y difundida este lunes, y ha agregado que quiere invitarle “a comer ceviche o tal vez unos tacos y poder conversar”. Esta ha sido la primera interacción del jefe de Estado con la prensa desde el inicio de esta crisis con México. “Creo que estamos en el lado correcto de la historia”, dijo el presidente, y recordó que los países de la Organización de los Estados Americanos que se reunieron para tratar este tema “también condenaron el hecho de que algunos gobiernos utilizan sus embajadas como una fachada para un refugiado político, pero en realidad es para la impunidad”. Así reseña Carolina Mella Happe del periódico español El País la entrevista concedida por el presidente ecuatoriano a la cadena australiana SBS.
La irresponsabilidad de este infantil mandatario, tanto por su edad corta, como limitado su pensamiento, nos muestra a un junior prepotente, provocador, irresponsable, pero, sobre todo un sujeto que todavía no ha dimensionado el tamaño del desastre que se le vendrá encima.
La decisión condenatoria de la OEA, casi unánime, es histórica y Noboa no lo ve, no lo quiere ver, sigue con su cabeza de avestruz introducida en un hoyo.
Daniel Noboa rompió con dos instrumentos torales del derecho internacional que dan vida a la operación de las relaciones internacionales, estoy hablando del derecho de asilo y la inviolabilidad de una sede diplomática que, sin ellos, no hay seguridad alguna, la barbarie se vuelve la regla.
Al romper estos dos instrumentos este irresponsable sujeto no entiende que no entiende que con ello está expulsando a su país del orden intencional. 29 país de la OEA condenaron sus procedimientos, así como lo hicieron la Unión Europea y los países asiáticos.
Ni un solo país lo ha apoyado en forma explícita, franca y directa. Ante estas manifestaciones su reacción ha sido la típica respuesta de un niño. Se esconde, huye, provoca, gesticula y reta e insulta.
La verdad es que las sanciones para Ecuador, por parte de la Corte Internacional, me atrevería a presagiar, es que serán ejemplares.
Es seguro que Ecuador quedará suspendido de las Naciones Unidas y ese país no podrá contar con los programas que aporta ese organismo internacional, además de la cooperación multinacional.
Los dichos del mandatario de cartón ante la SBS de Australia es la típica respuesta del niño prepotente que reta a los mayores y se ríe de sus actos porque ignora el tamaño de su falta.
Se está fugando de la realidad y actúa como el junior machín que las puede de todas todas. Que sabe que cuenta con la protección del machín grandulón y gandalla del barrio. Lo que no alcanza a ver Noboa es que ese grandote machín gandalla está muy ocupado con otros problemas más urgentes e importantes en Oriente Medio y Europa.
Cuando reaccione y dimensione el tamaño de su falta ya no tendrá un país a sus pies. Lo más seguro es que será echado del poder.
Noboa se suicidó políticamente y condujo a su país a la marginación de la comunidad internacional.
En poco tiempo los ecuatorianos pagarán el precio por haber votado por un junior inmaduro e inepto.
Ecuador, el país entero, pagará la factura.
Ecuador seguirá esa suerte, no porque México sea un país poderoso en el contexto internacional, sino porque la comunidad internacional no se dará el lujo de perder estos dos instrumentos: el derecho de asilo y la inviolabilidad de las embajadas. Sobre todo, en estos los tiempos que la comunidad de las naciones está enfrentando graves problemas de seguridad mundial y la paz está seriamente amenazada.
Noboa por quedar bien con las élites neoliberales de su país tomó una decisión equivocada, una medida suicida que lo exhiben como un infante caprichudo que no sabe lo que hace.
Su ignorancia le costará caro a él y al Ecuador.
Joven, hijo de papi, inculto, inepto, rico y neoliberal es la fórmula perfecta para destruir un país. Daniel Noboa juega con el Ecuador como un juguete desechable y, en destruyéndolo, se ira a vivir a Miami allá donde nació.
*Fotografía tomada de la red social de Daniel Noboa Nazin.