Columna
El Puercoespín
La fotografía de David Grajales sentado sobre la tribuna del Poder Legislativo es una metáfora de lo que está pasando, en Colima, con la sociedad política colimense en este momento de definición de las candidaturas locales y federales.
El señor diputado David Grajales aparte de exhibir su mala educación y peores costumbres proyecta lo que todos sabemos de los políticos de hoy, no tienen el más mínimo respeto por la política solo piensan en el dinero, el puesto para usarlo a su favor y su familia y el poder.
Las acrobacias de Viri
Viridiana Valencia, por ejemplo, rebasó a la India María por mucho. La India María se dijo no ser ni de aquí ni de allá y la Viri Valencia quiso ser de allá, luego de aquí y resultó ser de acullá. La diputada con licencia y exdelegada del Bienestar no le importa la política. A ella le preocupa muy poco lo que significa ser regidora, diputada o lo que sea. Le importa muy poco que un regidor sea el representante más cercado a la gente, el municipio es el gobierno más próximo a la gente, por lo tanto, éste debe estar integrado por vecinos que conozcan la localidad para tener la sensibilidad y el conocimiento de la problemática de sus vecinos. Abandonó el Congreso porque desconoce el papel de ese órgano legislativo y parlamentar resultó no ser lo suyo. Discutir, persuadir y convencer no es lo suyo, pues ella textualmente dijo que estaba para mandar y los demás para obedecer, el resultado es que terminaron removiéndola para que aprendiera, pero al parecer no aprendió nada.
Gastó recursos económicos y humanos de la Delegación de la Secretaría del Bienestar para promover su imagen y olvidó un pequeño detalle, que existen reglas para competir electoralmente. Ignoró las reglas y ahora acusa al Ayuntamiento de Colima de violencia de género por no otorgarle una constancia de residencia a la medida de sus órdenes y deseos.
Lo que se observa es que hará uso de todas las trampas y recursos leguleyos para conseguir su registro para competir por el municipio de Colima. Y lo más seguro es que lo consiga como lo hizo el regidor del PAN que antes fue candidato a gobernador. Hoy está de regidor en Manzanillo representando a él mismo.
Pero es tal el desorden de Morena y su precaria organización que a su candidato de Tecomán se los bajaron en el Tribunal Electoral del Estado por no cuidar las cuotas de género.
Solo falta que Viridiana, al observar que hay un lugar vacante en Tecomán, vuelva ahora a reclamar su residencia en Tecomán y compita por el gobierno de ese costero municipio. A como están las cosas no sería descartable su cinismo y desfiguro. Sería una especie de tragicomedia involuntaria.
Se dijo perseguida política por ser de otro municipio, no la pegó; reclamó violencia política de género y la realidad demostró que fue un descuido de ella de sus abogados y del partido.
El fondo de las acrobacias de Viri no es que la estén o no discriminando por no pertenecer a la sociedad capitalina, no. Tampoco se trata de que la estén violentando por razones de género. El verdadero fondo es que su soberbia y su altanería son tan grandes que piensa que con tan solo desearlo ella puede aspirar a lo que sea, pues se siente ungida por Dios para lo que sea, se siente sobre el conjunto de la sociedad. Está levitando. Y eso se pagará caro cuando la realidad la golpee.
Viridiana está fuera de sí. Su complejo de inferioridad es muy grande. Su complejo de inferioridad es directamente proporcional a su carencia de humildad.
Ella solo sabe de ambición, traiciones y frivolidad. El dinero es su dios.
El dinero y el hueso es primero
Quienes no se midieron fueron las candidatas a diputas por los partidos Acción Nacional y el Partido del Trabajo aliado con Morena. Se trata de Julia Jiménez y Claudia Yañez. Ellas no se anduvieron por las ramas y demostraron su hambre de poder y dinero en grado superlativo.
En la más reciente lista de diputados federales plurinominales, aparece la actual diputada federal del PAN, Julia Jiménez Ángulo, además de encontrarse en la séptima posición de la lista del PAN a diputados federales por la quinta circunscripción –a la que pertenece Colima- decidió llevar como suplente a su hija, Nirvana Lizette Rocha Jiménez, actualmente directora de Ecología en el Ayuntamiento de Colima y secretaria de Acción Juvenil.
Sin embargo, Julia Jiménez no es la única que se decidió por su hija, también lo hizo Claudia Yáñez Centeno y Cabrera, quien aparece como candidata a diputada federal del PT por la vía plurinominal en la posición número 3 de la quinta circunscripción y su suplente es su hija, Jazmín Adriana López Yáñez Centeno.
Ambas Julia y Claudia amarraron el hueso y lo escrituraron de antemano poniendo a sus hijas como suplentes. Ambas son una vergüenza como políticas que solo dejan ver su hambre de dinero y poder, el servicio público les importa un comino.
La metáfora
El diputado David Grajales sentado en la tribuna del Congreso demuestra que para ellos el poder es como un antro donde solo se va a platicar a hacer negocios y por dinero.
La sociedad política colimense no respeta a nadie ni a sus electores respeta. Son una bola de patanes y ambicioso vulgares que solo piensan en el dinero y el poder.
Pocos políticos se salvan de esta caracterización.
Candidatos ligados al crimen organizado, acusados de peculado, enemigos del Ipecol, partidarios de la frivolidad, amantes del dinero e incapaces de presentar alternativas contra el crimen organizado y la inseguridad. Frívolos y cínicos que han convertido a sus propias familias en verdaderas bandas organizadas para saquear al Estado y a los partidos los han enterrado en el peor de los desprestigios.
Triste el episodio de la vida política de Colima.
Fotografía tomada de la red social de www.lalealtad.com