Columna
El Puercoespín
No lo puedo creer. Será cierto. Lo que pega, lo publicitario, lo que quiere la gente es la frivolidad, la trivialidad.
Veo los muros del feis de los políticos colimenses y más deprimentes no podrían estar. Si alguien me lo hubiera platicado no lo hubiera creído. Los textos de los muros oscilan entre la estupidez, el humor involuntario, la burla, el insulto velado, la puerilidad, la negación de la política. Proyectan la confusión entre lo divertido y la simplicidad de las pequeñas cosas.
No se trata de otra cosa sino de sus intentos fallidos por caer bien. Son sus distractores para que los votantes olviden la tragedia que vive en las calles. Son esas aspiraciones del absurdo mundo de su burbuja enajenante.
Viri, la fallida candidata a la presidencia municipal de Colima, escribe en su muro: “Buenas tardes. Estamos platicando gratamente de nuestra ciudad, de nuestra gente, de nuestra historia y de lo bello que es vivir aquí. (carita con estrellas)
Cuéntanos y ¿a ustedes qué les gusta de Colima?” (imágenes de los volcanes de Colima)
Priscila García
Glenda Ochoa
Locho Morán
Kate Castillo
José Manuel Romero Coello
Y finalmente una foto colectiva con los brazos trenzados por la espalda.
Los imagino en una sesuda charla intelectual acompañada de cervezas o vinos tintos.
Ellos la están pasando muy bien porque cobran bien en sus puestos y quieren seguir cobrando igual o mejor porque nadie los llama a rendir cuentas. Viven felices en su mundo feliz.
Kate Castillo en su feis está haciendo una rifa para un evento en La Petatera dice “Estense” pendientes. Es fascinante el analfabetismo funcional de esta mujer.
Rosi Bayardo sigue invicta en su frivolidad. Es fascinante su desconexión con la vida real. Ella está rifando gorras.
Ella es mucho muy generosa. Ella regalará una gorra al seguidor número 22,000 y otra al 22,100. Si sus seguidores son de a deveras no tienen más que hacer campaña, pues con tan solo con sus fans ya ganó la presidencia. A Rosi le tendremos que levantar un monumento a la mejor astronauta de Colima, pues ella no habita la tierra, se la pasa volando en el espacio exterior.
Griselda Martínez Martínez hizo historia al ser la primera alcaldesa electa con 25 mil 366 votos, es la alcaldesa con el mayor número de votos obtenidos en la historia de Manzanillo. Este simple dato nos pone con los pies en la tierra. Quien aspire a gobernar Manzanillo deberá ser votado por más de 25 mil electores.
Pero lo verdaderamente fascinante es su lotería política, la foto de Viri fue la que me inspiró. En su foto está plasmado el germen de la lotería electoral de la corrupción: barajen el mazo y canten la lotería:
El ajonjolí de los todos los moles, El corrupto.
La política que se vende al mejor postor, La vendida.
La animalita verde que brinca al partido que le dan más dinero, La chapulina
La amenizadora de bautizos, quinceaños y bodas, La cantante.
La simpática que vota, a buen precio, lo que usted guste, La comodina.
Los deja a usted sin pensión para él vivir del presupuesto, El rey del peculado.
Lo más interesante sería ponerles nuevos motes, según sus últimas hazañas bandoleras.
Cuando uno ve la foto publicada por Viri también nos evoca los delitos inventariados en el Código Penal del Estado de Colima, además el mismo código nos daría las claves para poder calcular los años de impunidad que caben en dicha foto.
¿De verdad ese va a ser el tono de la campaña? ¿Se van a fugar de la realidad? ¿Tratarán de esconder la realidad violenta que vivimos? ¿Van a tener el cinismo de burlarse de los muertos y los desaparecidos?
Para mí son indefinibles: si busco una sola palabra que los defina no puedo. Podría ser la palabra cinismo, pero se queda corta; rateros, pero solo es un giro de su vida; indecentes, pero la moral para ellos es un árbol que da moras. No, imposible definirlos con una sola palabra.
Yo me quedo con la palabra sinvergüenzas, punto.
Hace cuatro años tuve la intención de integrar en la columna de El Puercoespín una sección que denominaría La estupidez no tiene límites en la que consignaría los actos excepcionales de la sociedad política colimense dignos de ser reseñados, pero desistí porque los políticos, sobre todo cuando están en campaña, son capaces de rebasar los límites de la estupidez con una cotidianeidad y frecuencia insospechadas, luego entonces, esa sección no tendría sentido. Los políticos de los que hablo hoy, a parte de sinvergüenzas, tienen una asombrosa capacidad de convertir la estupidez en algo infinito.