Columna
El Puercoespín
La oposición es muy predecible. Es incapaz de desarrollar una estrategia política ganadora.
Tienen dinero, tienen a los medios de comunicación tradicionales, controlan gran parte de los organismos autónomos y, aun así, han sido incapaces de desarrollar y aplicar una estrategia electoral ganadora y potencialmente recuperar el poder. En sus decisiones permea algo así como el derecho de sangre, la unción divina, o el monopolio de la verdad o el derecho a mandar.
Iniciaron una amplia campaña para desacreditar a Amlo acusándolo de narcotraficante que, no es otra cosa que la continuación de la misma campaña a nivel nacional, pero ahora proyectada con medios internacionales, y el resultado es que se han quedado tan solo con la terrible y grave acusación de que el presidente acosa a una pobre e indefensa periodista al publicar sus teléfonos. Patéticos los miembros de la derecha y la prensa vendida.
Este episodio de la presidencia de México con el New York Times, hoy mejor conocido como el New York Lies, es la última fase de la derecha por continuar con su estrategia golpista.
Vayamos por partes. En la primera fase la derecha echó mano de los partidos políticos y su nomenclatura. Los dirigentes de PAN, del PRI y PRD se sujetaron al 100 % a conducción del líder visible de la oligarquía económica. La sociedad política de oposición se subordinó directamente a los dirigentes oligarcas cuyo personero, Claudio X. González, conducía directamente las acciones, entonces, se aglutinaron en algo que se le llamó el Bloque Amplio Opositor (BOA para los amigos); sin embargo, el bloque fracasó.
En su segunda fase, el liderato lo tomaron los medios tradicionales de comunicación. El Reforma, en el caso de los escrito y portales digitales, fue especialmente virulento, calumniador, tergiversador y escatologista. TV Azteca lideró a las televisoras, instrumentó campañas de desinformación y calumniadoras de la peor bajeza, baste recordar la campaña contra los Libros de Texto Gratuitos; sin embargo, las mentiras, las calumnias y la desinformación no prospero. Los medios de comunicación perdieron credibilidad y fueron rebasados por la sociedad.
En su tercera fase, los protagonistas fueron los denominados organismos autónomos. El Instituto Nacional Electoral, el Instituto Nacional de Acceso a la Información, entre otros, asumieron la disputa con el Ejecutivo Federal. No pudieron menguar el liderazgo del presidente, entonces, entra en juego la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que ya descaradamente se asumió como el órgano operador y defensor de los privilegios de los oligarcas y del crimen organizado. Públicos y escandalosos son los fallos de los jueces para dejar en libertad a criminales involucrados en el narcotráfico y la liberación de sus recursos y de los “empresarios” lavadores de dinero. El abogado de los lavadores de dinero Juan Collado está en la calle y Emilio Lozoya, el responsable del saqueo de Pemex por el caso de Odebrecht, está en la calle también. La SCJN está trabajando a favor de los criminales sin ningún pudor y a todo vapor.
La derecha tiene en una cárcel americana a Genaro García Luna encontrado culpable por narcotráfico y Felipe Calderón debería estar acompañándolo en una celda. Jurídicamente la derecha no puede esconder que sus cuadros políticos trabajaron para el crimen organizado, no lo dice la gente, lo dice el Poder Judicial de los Estados Unidos. Si la violencia en México ha llegado a los niveles que tenemos y se lo debemos a ellos. Sus posturas son cínicas y perversas.
En su cuarta fase están integrando a los medios de comunicación internacionales como ProPublica y su reporteo estrella Tim Golde, ganador de dos premios Pulitzer, quien vendió su reputación por unos dólares y su honor quedó en las aguas negras de la infamia; le siguió Natalie Kitroeff del New York Lies que, sin pruebas, acusó al presidente de México de tener relación con el Cártel de Sinaloa, de vincularse con el Mayo Zambada; que recibió pagos de 4 mmd de los Zetas y calumnió igualmente a los hijos al señalarnos como narcotraficantes, sin presentar prueba alguna. La corrupta reportera y su medio The New Fake Times se metieron en la lucha electoral en México por un buen precio, pero sus mentiras fueron desmanteladas, incluso, antes de que su reportaje saliera a la luz pública. El New York Times se metió a la elección y salió raspado por mentirosos e intervencionistas.
La inclusión de los medios internacionales basados en los Estados Unidos son las últimas cartas de los vende patrias de los conservadores que carecen de identidad y sentido nacional.
Dentro de está cuarta fase se puede inferir que su siguiente paso es involucrar a la Organización de Estados Americanos, no sin antes, crear las condiciones concretas en México, proyectar que el país es un caos provocado por el crimen organizado para que se den, luego entonces, las condiciones subjetivas de credibilidad a una eventual anulación de las elecciones, el plan perfecto para recuperar el poder.
Según la derecha y su narrativa México está al borde del colapso, todo está mal, nada funciona bien; el problema es que nadie protesta porque en Palacio vive un dictador. El siguiente episodio de su narrativa es que el presidente es un narcopresidente y luego entonces promueve a una narcocandidata como sucesora. Epílogo, el Tribunal Superior Electoral del Poder Judicial de la Federación anula la elección y se procede a nombrar un interino, que es fácil de adivinar, será un miembro de la oligarquía que procederá a poner “orden” en el país, en otras palabras, poner a salvo sus privilegios.
El único problema de la derecha es que la gente existe y cuenta. Y eso no sucederá. Tampoco tiene posibilidades de que ocurra porque tampoco cuenta con una posible fuerza militar que los respalde.
Están jugando la derecha, sus aliados y sus periodiquitos mal, pues cada que se les caen sus intentos golpistas su candidata pierdes puntos en las encuestas de intención de voto. Actualmente la Sra. X. ronda el 15 % de la intención de voto, es decir, su voto ultra duro la sostiene. Cuando se les caen sus mentiras se ven más ridículos.
La mercenaria del New York Lies, calumniadora profesional, quedó exhibida en su militancia con Fuerza y Corazón por México y la reacción de sus aliados es protestar, indignarse porque se hizo público, un teléfono que desde hace dos años era público, y para ellos fue un “gran agravio”.
Cuando se milita en una facción de la lucha electoral como lo hace Natalie Kitroeff no se puede llamar imparcial y periodista, pero ese no es el asunto de fondo. El verdadero asunto es que la derecha se quedó sin tema, se quedó sin montaje calumniador.
La derecha hoy solo defiende a una “periodista” del acoso del poder, esos que la defienden nada han hecho para defender a Julián Assange. A Assange lo han torturado y lo tienen secuestrado, pero a la derecha no le preocupa. Los gringos lo quieren encerrar de por vida; sin embargo, textualmente la vocera de la Casa Blanca declaró “Creemos en la libertad de prensa” y sin ningún pudor persiguen hostigan y acosan a Julián Assange. Hipócritas los gringos e hipócritas los pobres miembros de la derecha mexicana que tan solo han encontrado el pretexto para atacar al presidente el haber hecho público el teléfono corporativo de una publicista de campaña de Fuerza y Corazón por México.
Los miembros del New York Lies (Times) está topando con pared con el pueblo de México. El día de ayer domingo 25 de febrero, cientos de mexicanos se manifestaron a las afueras ese medio mentiroso y calumniador.
La derecha subestima la cultura nacionalista que habita en la identidad nacional. El nacionalismo está en estas elecciones alimentado por una percepción de que las cosas andan bien, en las elecciones de 2018 el 69 % de los mexicanos consideraban que el país estaba en condiciones muy difíciles, pero en estas elecciones tan solo el 45 % ve un país en riesgo, según la encuesta Global Country Average aplicada del 22 de noviembre al 6 de diciembre de 2023.
La oposición dice que estamos casi al borde del colapso; sin embargo, un 24 % más de los mexicanos piensa que estamos mucho mejor económicamente de lo que estábamos en las elecciones de 2018. Cosa que debería de tomar en cuenta la oposición para diseñar sus estrategias electorales.
Por cierto, yo ya estoy harto de los bancos y de los call centers que usan mi teléfono para estarme chingando con supuestas ofertas financieras. Ojalá esos indignados me ayudaran para que los miserables banqueros dejen de molestarme y estar usando información de mi vida privada.
Hay tres organismos que deberían tomar cartas en el asunto: el Instituto de Acceso a la Información, el Federal de Telecomunicaciones y la Comisión de Federal de Competencia Económica, pero ellos están más ocupados en cobrar sus jugosos salarios y pagar con las tarjetas instituciones cuentas de bares y mesalinas con las que se dan la gran vida a costa de nuestros impuestos.
Mi teléfono seguirá sonando, así como el de miles de mexicanos, pero la pobre de Natalie Kitroeff que ni siquiera ha abierto la boca para defenderse porque sabe que no tiene nada que decir que solo dice cosas cuando le pagan a ella y al NYT.
La narcocampaña de la derecha terminó colgada de un teléfono. Lástima, otra vez será.