Columna
El Puercoespín
López Obrador ha resultado toda una suerte de caja fuerte que la oposición no ha podido o no aquerido descifrar sus combinaciones por soberbia, pero, finalmente, el carácter impredecible del presidente ha puesto a salvo a la Cuarta Transformación y a Morena.
Desde la llegada de Norma Piña a la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación López Obrador les anunció su Plan C, una estrategia destinada a combatir el partidismo -de derecha- abrazado por la SCJN frente al avance de la izquierda en su combate a la corrupción de las empresas privadas que abusaban descaradamente para quedarse con los recursos fiscales encareciendo la energía eléctrica.
La derecha o no creyó o no entendió la estrategia, pero todos lo vimos: López Obrador asumiría la campaña presidencial marcando la agenda política de la campaña presidencial, además se daba por descontado que la inauguración del Tren Transístmico, el Tren Maya, la refinería Olmeca de Dos Bocas serían los activos manejados por Ejecutivo Federal para promocionar los éxitos de la Cuarta Transformación, por descontado estaba también que los programas sociales, eran de cajón, emblemáticos; sin embargo, la derecha perdió la brújula. Su candidata, Xóchitl, y sus asesores no atinaban a quién combatir, si a Claudia como candidata oficial, o al presidente. Oscilaron atacando a ambos en forma pendular sin enfocarse en ninguno, se perdieron en el target, desde el inicio y hasta ahora.
Su única línea retórica, propagandista, consistente fue el haber politizado el problema de la inseguridad, pero su desesperación los hundió cuando intentaron, fallidamente, vincular al narcotráfico en asuntos de financiamientos de la campaña de López Obrador en 2006 usando supuestas investigaciones de la DEA que terminaron de perderse en sus circulares maneras de manosear el asunto y no presentar pruebas concretas, ni siquiera presunciones fundadas. Olvidaron que García Luna está preso como resultado de un juicio legal, no por dimes ni diretes, un funcionario de primer nivel del Prian.
Ahora con las veinte propuestas del Ejecutivo Federal se vuelve a meter a la campaña con mucha habilidad, es decir, sin violar la ley electoral.
Las propuestas de Lopez Obrador caen en tiempos atípicos de la política mexicana. Esta recta final del sexenio se supondría que, el actual presidente, debería replegarse y dejar todos los reflectores para el candidato (a) sucesor; sin embargo, el presidente hizo todo lo contrario, el presidente está planteando un programa político para el próximo sexenio, totalmente atípico, cuando se supone que es el periodo más débil de un presidente en funciones.
El presidente plantea una agenda política a discutir donde el fondo es un programa, es decir: debatir la forma de la elección y conformación del Poder Judicial; la reforma electoral donde se plantea, agresivamente, la eliminación de las representaciones plurinominales; la valiente eliminación de los organismos autónomos y; finalmente, la reforma del sistema de pensiones. No son otra cosa que enfrentar los dos proyectos de nación que el presidente quiere confrontar: el gobierno de la corrupción y el abuso frente a un proyecto de nación donde el perfil que lo define es la equidad y la justicia.
La negativa, de entrada, del PRI, es un error político garrafal, pues el PRI lo interpretó como una plataforma electoral y retórica basado en los tiempos en que se emiten; sin embargo, no entienden que las reformas constitucionales son propuestas técnicamente viables y políticamente casi imposibles de no ser debatidas ni atendidas, pues ignorarlas es salirse de la jugada.
Apoyar las medidas por ser populares, de justicia, de equidad, sería, y así lo entienden en el PRI, también sería un suicidio político. No tienen opción están atrapados.
Al PAN le ocurre exactamente lo mismo, pero también el PAN no ha sido capaz de redactar un programa mínimo alternativo, ya que, en la práctica se han dedicado a defender la corrupción -que se ha convertido en su verdadero programa de acción- y en la SCJN han tenido un dique infranqueable en defensa de la descomposición como forma de vida, pero, por otra parte, también es cierto, que los panistas saben que sus proyectos han fracasado y son impopulares. El haber optado por su discurso catastrofista se quedó estancado y no convence ni a sus propios partidarios. La caída de la intención del voto de su candidata presidencial es una manifestación de que su proyecto no convence. Ni siquiera contestatario es.
El presidente también acierta porque en Morena tienen un sistemático y consistente rechazo en el ámbito regional. El fracaso de los gobiernos locales de Morena como son los casos de Colima, Baja California, Guerrero, Morelos, no son excepciones, sino los síntomas más agudos del fracaso de los gobiernos locales de Morena. La estrategia y organización electoral de Morena está basada en los gobernadores como ejes políticos y orgánicos; sin embargo, cada día se observan cuarteaduras en la forma que se diseñaron las alianzas y los procesos de selección de los candidatos de los ámbitos municipales y estatales que se está reflejando en un diferencia en la intención de voto de Claudia -muy alto- frente a la manifestación cada vez más diáfana del rechazo a los candidatos regionales como los Hank Rhon, los García Harfuch, entre otros, que dejan vislumbrar que habrá un voto diferenciado muy importante.
El que el presidente lance un conjunto de reformas que contienen un proyecto de izquierdas es la intención del presidente de rescatar los votos de la gente de izquierdas que está pensando en no votar por Claudia por su forma tan desaseada en que fue electa en las elecciones primarias por el apoyo ilegal de los gobernadores simulando una encuesta que nunca existió, solo se impostó.
El periodo electoral inicia en un mes y se puede apreciar que habrá muchos cambios y sorpresas tanto en el bando de los derechosos como de los izquierdosos.
Si la derecha no reflexiona de verdad y cambia de táctica sus resultados serán catastróficos. Los focos rojos están encendidos en el cuartel de Xóchitl. El discurso de la inseguridad ya probó sus limitantes, ya dio lo que tenía que dar, deben de cambiar narrativa, o, mejor dicho, construir una narrativa más consistente con la realidad nacional.
En el cuartel de Claudia todo parece en calma, pero tormentas regionales se avistan. Los acuerdos de Mario Delgado, un burócrata, no son de fiar. Parece ser que los acuerdos de Mario Delgado están pegados con alfileres.