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COLIMA

Cambio árbitro

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Columna

El Puercoespín

El Fuerza y Corazón por México, cuya candidata a la Presidencia de México es Xóchitl Gálvez, en su modo sociedad civil y disfrazado de múltiples organizaciones está convocando a una movilización denominada Marcha por nuestra Democracia. Bajo la convocatoria firmada por los membretes Seguimos en Marcha, Unidos, Marea Rosa, Frente Cívico Nacional, Sí por México, Sociedad Civil México y UNE México están llamando a marchar con la consigna Nuestra democracia no se toca que se desplazará, a partir de las 10 de la mañana, del Monumento a la Revolución al Zócalo, el próximo día 18 de febrero, en la CDMX.

La propaganda hace un énfasis, muy fuerte, del orador único que será Lorenzo Córdova Vianello. En la primera marcha en defensa del INE, celebrada el 13 de noviembre de 2022, solo habló el ex consejero presidente del IFE, José Woldenberg y, en la segunda marcha, llevada a cabo bajo la consigna de la defensa de la Suprema Corte, el día 26 de febrero de 2023, hablaron dos personajes la ultraderechista Beatriz Pagés y el ex ministro José Ramón Cossío, el señor de los amparos.

La selección del único orador de la próxima marcha de la oposición llama mucho la atención porque Xóchitl Gálvez cometió muchos errores y su precampaña se desinfló y está, prácticamente, en fase terminal. La marcha se antoja como una suerte de plataforma de lanzamiento de un nuevo candidato de las derechas que ya sea conocido, tenga carisma personal, imagen y asuma una postura seria frente al electorado. La campaña, es decir, la precampaña de Xóchitl está muriéndose y agoniza.

Bajo el anterior contexto, Lorenzo Córdova Vianello surge como un posible y serio relevo de la candidatura de las derechas y que mejor que en una “gran marcha ciudadana” para lanzar un relevo de candidatura en un contexto ciudadano, sobre todo, después de la ventaneada, inopinadamente hecha por el propio dirigente del PAN, Marko Cortés, que los mostró de cuerpo entero: abusivos, cínicos, corruptos mercantilistas.

Desde mi punto de vista Córdova Vianello no tiene impedimentos legales, como lo han sugerido algunos periodistas, pues el ex consejero sí cumple con la Constitución en sus artículos 82 y 83 que textualmente señalan: “Artículo 82. Para ser Presidente se requiere:

  1. Ser ciudadano mexicano por nacimiento, en pleno goce de sus derechos, hijo de padre o madre mexicanos y haber residido en el país al menos durante veinte años.
  2. Tener 35 años cumplidos al tiempo de la elección.
  1. Haber residido en el país durante todo el año anterior al día de la elección. La ausencia del país hasta por treinta días, no interrumpe la residencia
  2. No pertenecer al estado eclesiástico ni ser ministro de algún culto.
  3. No estar en servicio activo, en caso de pertenecer al Ejército, seis meses antes del día de la elección.
  4. No ser secretario o subsecretario de Estado, Fiscal General de la República, ni titular del poder ejecutivo de alguna entidad federativa, a menos de que se separe de su puesto seis meses antes del día de la elección; y
  5. No estar comprendido en alguna de las causas de incapacidad establecidas en el artículo 83.

Artículo 83. El Presidente entrará a ejercer su encargo el 1o. de octubre y durará en él seis años. El ciudadano que haya desempeñado el cargo de Presidente de la República, electo popularmente, o con el carácter de interino o sustituto, o asuma provisionalmente la titularidad del Ejecutivo Federal, en ningún caso y por ningún motivo podrá volver a desempeñar ese puesto.”

El evento de cierra de precampaña de Xóchitl lo percibo con un sabor agridulce para la candidata. Intuyo que la están preparando anímicamente para construir un relevó el próximo día 18 de febrero, donde tentativamente, se podría proyectar la candidatura de un candidato surgido de una institución ciudadana y defensor de las instituciones democráticas que garantizan la continuidad de la libertad amenazada por un “dictador”. Consecuentes con su discurso catastrofista.

Xóchitl se desinfló, pero un nuevo líder nace, Lorenzo.

Los jueces están encarnados en la figura de José Ramón Cossío que defienden la democracia y las instituciones que protegen sus derechos (léase privilegios); José Woldenberg encarna a los organismos autónomos que sacaron al PRI de Los Pinos y Lorenzo Córdova Vianello es la encarnación de la defensa de los organismos autónomos que garantizan la democracia y la libertad. Un Estado dentro de otro Estado, pero que garantiza su libertad sobre la chusma vulgar y pauperizada.

Observo que la derecha está muy desesperada. Xóchitl acaba de terminar su campaña y está retando a un debate a Claudia cuando ni siquiera son candidatas oficiales, la veo muy descanchada.

La derecha bien podría aprovechar la marcha del 18 de febrero para dar un golpe de timón y lanzar un candidato, que no partiría de cero, pero abandonaría los negativos y tentativamente ser un candidato competitivo y que daría un nuevo aliento a las derechas.

Observo que, la derecha, ante su imposibilidad de plantear un programa coherente y concreto, por haber impulsado una narrativa catastrofista en todo el sexenio de Amlo que no empata en nada con la realidad mexicana, todo lo contrario, la economía va desarrollándose en contra partida del contexto latinoamericano. Para no ir tan lejos, estaremos en la primera elección presidencial, en más de 50 años, sin crisis económica. En el terreno de la inseguridad tiene cierto anclaje verosímil.

Las derechas tendrían en Lorenzo un candidato conocido, con presencia física y carismática, además que no precisaría de un proyecto de gobierno concreto, tan solo vendería humo e ideología, para poder venderse como un producto comercial, con base en una oferta política lo más abstracta posible, para que el saqueo del erario siga: democracia y libertad serían los concepto-producto a vender. Una idea muy cercana a lo que vendió Javier Milei en Argentina. Él vendió la libertad, carajo. En México, Lorenzo nos vendería los espejitos de democracia y libertad, chingado.

Sinceramente, no descarto que las derechas en México, en febrero, nos vendan un nuevo producto, un extraño producto, que el árbitro se metió a la cancha, jugó al lado de un equipo y finalmente el árbitro de convertirá en candidato, algo así como para los casos de historias absurdas.  

Cambio árbitro, dicen las derechas, así mismas y meterán un nuevo candidato porque la actual se desinfló.

Que nadie se sorprenda, si lo que digo, sucede en este mes de febrero. Parece una locura, y probablemente lo sea, pero es una locura posible. 

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