Columna
El Puercoespín
Doce días en huelga de hambre tuvieron que sufrir Luis Valdivia y Ada León para poder ser escuchados por el Comité Ejecutivo Nacional de Morena.
También, miembros del grupo Manzanillo, tuvieron que plantarse afuera del Comité Ejecutivo Estatal de Morena para poder ser escuchados.
El Comité Ejecutivo Estatal de Morena ni los vio ni los escuchó. Ese es un asunto del nacional -dijeron sin ningún pudor-. Ellos no saben, no pueden y no deben hacer política. Cobran por hacer política y cuando se requieren sus servicios políticos resulta que su papá Arnoldo les ordena hacer el ridículo y lo hacen.
El levantamiento de la huelga de hambre se debió a que se llegó a un acuerdo con Mario Delgado para instalar una mesa de negociación.
En la pactada mesa de negociación, en su primer encuentro, se reunieron: Julio León Trujillo, en representación del estado de Colima; Griselda Martínez por la demarcación de Manzanillo; Donaji Alba Arroyo, presidenta de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia; y Mario Delgado, entre los principales.
Los primeros resultados indican que se estuvo de acuerdo en coadyuvar para la distender la relación política, en Colima, entre las diversas fuerzas políticas internas; además se planteó la necesidad de que no existan vetos en la participación política de quienes aspiran a competir en las elecciones constitucionales por la vía del partido Morena. Subrayaron la necesidad de llegar a acuerdo justos; actuar de acuerdo con los principios del partido y en consonancia con los ideales del presidente de la Republica. Además, está pendiente una reunión con Claudia Sheinbaum en próxima fecha.
Por otra parte, Morena-Nacional postergó la publicación de los resultados de las candidaturas a diputados locales y ayuntamientos en diez estados de la República: CDMX, Aguascalientes, Jalisco, Tabasco, Yucatán, Morelos, Puebla, Durango, Chihuahua y Colima.
A Colima lo mandan hasta el día 3 de abril, es decir, que prácticamente sacarán sus candidatos al cuarto para las doce.
Los primeros saldos indican que Morena-Nacional es una cúpula de burócratas que no están pudiendo resolver el asunto, pues no son líderes políticos que es lo que requiere Morena ahora; el partido a nivel local (Morena-Colima) es un grupo, su Comité Ejecutivo Estatal, de incondicionales de Arnoldo Vizcaíno y su hija, simples empleados; el grupo de Morena-Manzanillo se posiciona como una fuerza que representa un proyecto sólido y fiel a los valores, principios y programa de la Cuarta Transformación.
A nivel país está en proceso una especie de rebelión de cuyos alcances no podemos calcular nada porque esta rebelión se está dando soterrada, donde hasta ahora, un tercio de los estados están manifestando inconformidad contra el dedazo-encuestas y los tamaños de la rebelión se manifestarán en el momento que se den a conocer las candidaturas.
El avance de la derecha dentro del partido Morena es grande y descarado, pero por fin encontró un dique de contención al interior del partido.
La huelga de hambre de los manzanillenses tuvo la virtud también de haber provocado las manifestaciones de inconformidad de las capitales de Oaxaca, Puebla, Cuernavaca, entre otras, en forma abierta.
Los gobernadores, a cargo de las elecciones internas, están manifestándose dispuestos a que la corriente de conservadores y corruptos avance sin resistencia. El haber dejado en manos de los gobernadores la selección de candidatos está empezando a provocar las resistencias naturales que no se dieron en la encuesta-dedazo bien planchada que se dio en la “elección” de Claudia. La elección “tersa” de Claudia está empezando a manifestar las inconformidades reales, la revolución de las conciencias está emergiendo. El pegamento que les da la nomina de los gobiernos estatales y nacional está no siendo insuficiente para mantener la unidad.
En el caso de Colima haber mandado la publicación de los ganadores de las encuestas hasta el día 3 de abril tiene varias lecturas. Una sería que Griselda y Martha serán incluidas en las encuestas y competir internamente por las candidaturas que se les había negado; pero, otra lectura sería que Mario Delgado y todos los burócratas del partido pretenden ganar tiempo y ahorcar con los plazos a las mujeres de Manzanillo. Ese es un riesgo grande, pero que se tiene que correr.
También es posible deducir del acuerdo que, el grupo abusivo y corrupto de los Vizcaíno, no harán realidad su sueño de decidir todas, así, todas, las candidaturas a su disposición. Su sueño aldeano fue roto y tirado a la basura, pues tendrán que ceder posiciones a los demás grupos, dentro del partido, que tienen derechos y representación con amplio respaldo social.
El grupo corrupto de los Vizcaíno dejó algo muy claro: es incapaz de generar consensos dentro de la sociedad colimense que los ve como ineptos, facciosos y traidores al proyecto de la Cuarta Transformación.
El grupo de Manzanillo, si algo ganó en está huelga de hambre, fue el haberse posicionado ante la sociedad colimense como un grupo con perfil de izquierda, con valores, principios y un programa consistente y con una amplia base social que los apoya. Sus consensos dentro de la sociedad colimense quedaron demostrados.