Columna
El Puercoespín
Pese a la creciente demanda de servicios en el Centro Estatal de Hemodiálisis de Colima, los diputados y el gobierno del estado no incrementaron su presupuesto para 2024. Contrario a las expectativas de un aumento significativo en su asignación presupuestaria, la institución solo recibirá la misma cantidad de fondos que en el presente ejercicio (2023): 5 millones de pesos.
La gobernadora no aumenta el presupuesto para las instituciones de salud, pero sí hace publicidad con la gente que logra recibir el servicio. A pesar de la saturación de pacientes y la alta demanda del servicio los diputados y la gobernadora no le aumentaron el presupuesto al Centro Estatal de Hemodiálisis de Colima, por ejemplo. Los diputados y la gobernadora están concentrados en hacer demagogia y en lucrar electoralmente con las necesidades de la gente, pero no en ver por el financiamiento correcto y estratégico de las instituciones de salud.
Dónde dejaron el espíritu. Cuándo perdieron el corazón. A qué horas dejaron su alma en cualquier rincón de los antros que visitan.
A pesar de que el pésimo servicio llegó a los niveles de escándalo y la situación alcanzó niveles críticos cuando se confirmó la muerte de una menor de edad cuyos padres solicitaron el servicio, el presupuesto quedó igual, porque las vidas de la gente les vale madres. No sienten ninguna empatía con el dolor ajeno.
Contrariamente, el presupuesto para hacer campaña aumentó. Allí están los aumentos a la Secretaría General de Gobierno, para que Lupita se vaya a hacer campaña a Cuauhtémoc, además la Secretaría de Seguridad también recibió un cuantioso aumento para que la gobernadora y su mafia de amiguis sigan en su frívola campaña electoral. Entre ambas secretarías recibirán en números cerrados 115 millones de pesos más (gastarán en conjunto estas instituciones 1 mil 357 millones de pesos en total), aunque en realidad, ambos funcionarios titulares de estas dependencias, hace rato, que debían de haber renunciado, si tuvieran tantita vergüenza, pues sus resultados son un desastre.
Aunque la gente y los niños siguen muriendo en los recintos hospitalarios, por la carencia de los materiales y equipamiento necesarios, el nulo aumento de presupuesto para el tratamiento de la hemodiálisis nos muestra que, la gobernadora y los diputados, no tienen intenciones que se amplíe el servicio a más beneficiarios que lo demandan y éstos tienen que esperar la muerte de algún paciente para tomar su turno.
Tragedia en el Hospital Universitario
El 17 de noviembre del año en curso, a las nueve en punto de la noche, una niña fue internada en el Hospital Universitario y a las seis de la mañana estaba muerta. Sus padres fueron avisados en forma escueta y sin más detalles. No les informaron a lo que tienen derecho saber: los porqués del deceso de su hija.
Los padres de la niña se negaron a firmar el acta de defunción por las contradicciones que ellos encontraron en el documento, a pesar del aturdimiento que les provocó la sorpresiva muerte de su hija.
Miembros de la Fiscalía recogieron el cuerpo del nosocomio para entregarlo más tarde, sin mayor información a los padres. La dejaron allí, en la funeraria, como un objeto. Fieles a su forma inhumana de ser.
A los padres no le dijeron nada, no les informaron de alguna necropsia practicada al infantil cuerpo, ni nada por el estilo. Los padres fueron ignorados y tratados inhumanamente. A pesar de estar cargando con el terrible y enorme peso de la muerte de su hija.
Les negaron el derecho a saber. Les negaron su derecho a una explicación científica. Les negaron una explicación médica. Les negaron una explicación humana. Los trataron como objetos. Los cosificaron. Los insultaron y aumentaron su dolor.
Quien ha perdido un hijo sabe de lo que estoy hablando. Perder a un hijo es el peor dolor para los padres.
Estoy convencido que Bryant Alejandro García no tiene corazón. Que su jefa, la gobernadora, no tiene espíritu. Que ambos no entienden de las cosas humanas. Eso ya lo sabemos muchos.
Estos padres que, perdieron a su hija, no tienen porque andar en oficinas de derechos humanos buscando que alguien les explique los porqués de la muerte de su hija. ¿Hay algún ser humano en el gobierno de Indira?
De qué está hecha una mujer que se disfraza de indígena y visita a la virgen de Guadalupe y es incapaz de conmoverse ante el dolor de unos padres que perdieron a su hija.
Esa mujer que no entiende del dolor, solo entiende de selfis y simular que comprende el dolor humano. Los muertos en las salas y pabellones hospitalarios la tienen sin pendiente, pues si le interesaran buscaría diseñar un presupuesto para evitar las muertes evitables.
Está bien, ya entendí, ella es fría y no entiende del dolor, pero como gobernadora tiene la obligación legal de ordenar una investigación en el Hospital Universitario para que los padres de la infanta descansen y mitiguen parte de su dolor. Ellos no están pidiendo nada extraordinario, solo están pidiendo una investigación, una explicación.
Esa madre y ese padre quieren descansar un poco. ¿Están pidiendo demasiado?
Sabrá esta mujer responsable del Ejecutivo que hay padres que nunca llegan a superar la muerte de un hijo.
La muerte de la niña y el dolor de su partida es inexorable. Descargar, a sus padres, de un poco del peso del dolor de su partida es lo mínimo posible que pueden hacer, porque está en sus manos y sus obligaciones.
¿Por qué la gobernadora y el fiscal se lo negaron?
Un poco de humanismo lo puede hacer realidad.
Indira y el Bryant, dónde y cuándo extraviaron su espíritu. Quizá lo dejaron en un bote de basura a la salida de un bar.