Columna
El Puercoespín
Desde el mar a la montaña, Colima enfrenta dos proyectos.
El norte
En un conocido hotel y centro de convenciones, el Allegra, en una mesa juntos se encuentran cientos de años de impunidad. Antes, cuando había la esperanza de hacer justicia, se hubiera dicho: en una mesa desayunando se encontraban cientos de años de cárcel.
El desayuno es en honor del cinismo, la corrupción y el deseo ferviente de que vuelvan a mandar en Palacio de Gobierno. Se trata de los corruptos ex gobernadores de Colima que, en una urdimbre de complicidades, hundieron a Colima, condenándolo a una deuda de 11 mil millones de pesos -según lo declarado por Indira, su cómplice- son Ramón Pérez Díaz, Fernando Moreno y Elías Zamora Verduzco. Otro se reunió aparte (Mario Anguiano) y otro no fue porque estuvo el inconveniente de estar muerto.
Entre prestamos y ventas simuladas y negocios de asociaciones público-privada saquearon al erario del gobierno de Colima y hoy estamos padeciendo una situación de emergencia económica y golpeados rudamente por el crimen organizado. Su herencia maldita no termina allí, pues su sucesora es una digna represente de ellos y está haciendo bien su trabajo al garantizarles la impunidad total.
Nacho Peralta, Mario Anguiano, Fernando Moreno, Elías Zamora y Ramón Pérez Díaz no saben dónde quedaron los préstamos que se hicieron para sanear las finanzas públicas, pero Indira sí sabe, aun así, los protege. Cientos de años de impunidad los protegen. Ese es el Colima norte que nos tocó vivir.
Del mar
En el sur, allá por los rumbos del puerto, por los rumbos del mar, existe otro Colima. Un Colima que está poniendo al frente de los derechos a la gente, es el Colima que muchos buscamos, el Colima que vaya a la par del México del Tren Maya, el Tren Transístmico, la refinería de Dos Bocas y todos los programas sociales que benefician a los que menos tienen.
Allá por los rumbos de Manzanillo Martha Zepeda y Griselda Martínez están enfrentando los tiempos de canallas y la historia les dará la razón, de eso estoy seguro.
En Manzanillo Martha Zepeda ha iniciado la resistencia civil pacífica. Indira Vizcaíno y su padre pretende abrirles el camino a los canallas ex gobernadores que nos convirtieron al estado de Colima en un estado quebrado y con una economía achicándose. Y para lograr que el crimen organizado tome Manzanillo precisan quitar de su paso a dos valientes mujeres que opinan y hacen cosas diferentes a ella. Ella no son corruptas como Indira, ellas sí son diferentes.
Martha y sus partidarios de la Cuarta Transformación han iniciado una estrategia de resistencia civil y resiliencia en un contexto donde los actores estatales como Indira y sus aliados los ex gobernadores y el crimen organizado pretenden volver a ocupar los puestos políticos que la gente les quitó legal y legítimamente a través de las elecciones.
La resistencia civil pacífica no es otra cosa que la organización de la gente común para defender sus derechos, libertad y justicia sin usa la violencia. En Manzanillo se están preparando para organizar huelgas, boicots y manifestaciones masivas, entre otras tácticas. El objetivo es simple, continuar con la Cuarta Transformación, que ya está dando frutos a nivel nacional, pero que debe llegar a Colima para que la gente tenga los beneficios colectivos.
Martha Zepeda sabe que, hasta los gobernantes más cínicos y corruptos unidos -frente al pueblos son una élite, una minoría- y aunque sigan financiándose con el dinero del gobierno serán derrotados porque la fuerza popular tiene la razón y sumarán cada día más fuerzas para hacer mayorías masivas, no violentas, que los derrotarán.
La otra mesa de Allegra
En otra mesa del desayuno con Xóchitl, la Botarga que reivindica la corrupción como programa de gobierno, estaban muy contento Martín Flores Castañeda junto con los miembros del sindicato.
En los actuales tiempos ya nada se puede esconder. Martin Flores están en el mismo del PRI que, Indira también comparte, que destruyó las finanzas públicas, que no enteró de las cuotas de los trabajadores al Instituto de Pensiones del Estado de Colima (Ipecol). Allí estaban desayunando muy quitados de la pena con sus verdugos, con los que les están negando sus derechos y les están desapareciendo sus cuotas. No perdamos de vista que la deuda del gobierno del estado ya pasó los 7 mil millones de pesos.
Indira y Martin están jugando muy bien, ahora se entiende perfectamente porque los compromisos de pago de adeudos y transferencias de cuotas al Ipecol será en los meses de marzo, abril y mayo, precisamente en vísperas de las elecciones. Son corruptos y descarados.
Lo que los une
Indira, los sinvergüenzas de los ex gobernadores, los dirigentes sindicales, entre otros, siguen sólidamente trabajando en el proyecto actual de Indira que es destruir lo único congruente y consecuente con la Cuarta Transformación, al gobierno municipal de Manzanillo.
Indira en uso abusivo de la Fiscalía estatal y asociación con los ex corruptos gobernadores y el sindicato dirigido por Martín Flores Castañeda están cerrando filas para destruir el germen de la Cuarta Transformación. Sus instrumentos y títeres en turno son Bryant Alejandro García y Mario Ochoa García.
La única esperanza de los colimenses de izquierda, y que todavía creen en que la justicia es posible, es que la lucha de resistencia civil avance en Manzanillo.
La única esperanza de los colimenses solo tiene un origen el mar.
El general Emiliano Zapata sostenía que “… la libertad municipal es la primera y más importante de las instituciones democráticas, toda vez, que nada hay más natural y respetable que el derecho que tienen los vecinos de un centro cualquiera de población, para arreglar por sí mismos los asuntos de la vida común y para resolver lo que mejor convenga a los intereses y necesidades de la localidad.”
El fracaso y la vocación corrupta de Indira la tiene hoy asociada con los ex gobernadores Ramón Pérez Díaz, Fernando Moreno, Elías Zamora Verduzco, Bryant García Ramírez, Mario Ochoa García, Mario Anguiano, entre otros, para apoderarse de Manzanillo. Los mismos que hicieron perdedizos los prestamos para pagarles a los trabajadores; el equipo de ex gobernantes que hicieron negocios con la compra del predio de La Campana; los criminales asociados que simularon una compra con los predios del complejo de la calzada Galván de la ex zona militar.
Manzanillo es el puerto más importante de México, y del océano Pacífico en particular, y estos corruptos del pasado buscan apoderarse del puerto para hacer sus negocios con el crimen organizado y Colima siga sumida en la violencia.
Indira y sus asociados solo buscan su beneficio político y económico. Los ciudadanos para ellos no existimos, solo somos mercancías.
La resistencia civil pacífica es la última oportunidad para la paz en Colima de eso no hay duda.