Columna
El Puercoespín
Indira no sabe cómo hacerle. Dos años en el gobierno y la deuda ha venido creciendo, en lugar de disminuir. Habla de disciplina financiera, de ahorro en el gasto corriente, de ahorros producto de prácticas de austeridad, pero la deuda sigue allí, intacta, incluso creciendo.
En la recta final del periodo constitucional de Nacho Peralta su gobierno se empezó a tener problemas financieros, y por consecuencia, se tuvieron problemas para cubrir la nómina de los trabajadores, pues optaron, los funcionarios de Nacho, por pagarle a los bancos y no ser procesado penalmente, pero dejaron en el desamparo salarial a los trabajadores, con una complicidad sindical apenas disimulada por un activismo pro-trabajadores.
El gobierno de Nacho, en la recta final de su mandato, se endeudó aceleradamente al grado de convertirse en una de las tres entidades federativas más hipotecadas, en proporción a su número de habitantes. Los burócratas protestaron y rodearon la casa del gobernador y lo persiguieron a los actos públicos a los que concurría. Algunos proveedores denunciaron en la contraloría interna diversos actos de extorsión por parte de gente cercana al gobernador, pero fue inevitable, el gobernador saliente transfirió la responsabilidad a la siguiente administración.
Cuando Nacho dejó la gubernatura el presidente Andrés Manuel López Obrador giró instrucciones a la Unidad de Inteligencia Financiera que, ya dirigía Pablo Gómez Álvarez, para que hiciera una profunda investigación sobre las cuentas bancarias del ex gobernador de Colima y la reciente y novel gobernadora pusiera las denuncias penales correspondientes para que se hiciera justicia y se resarciera el daño al erario del gobierno de Colima. Nada de eso ocurrió, todos lo sabemos.
Desde el primer trimestre de 2018 hasta el tercer trimestre de 2021, todo comprendido dentro del ejercicio gubernamental de Nacho Peralta, la deuda total se incrementó de 4 mil 818 millones de pesos a 6 mil 261 millones de pesos, es decir, que la deuda se incrementó 1 mil 443 millones de pesos (30 % en términos reales). Así tomó la deuda Indira. Ella asumió el poder el uno de noviembre de 2021 y en los siguientes seis meses la deuda volvió a incrementarse, y, lejos de ser atendida fue patea al futuro, pues al 31 de marzo de 2021 los pasivos tanto de activos circulantes y no circulantes ascendían a 7 mil 121 millones de pesos, lo cual significa que Indira, en tan solo en su dos primeros trimestres de gobierno (es decir seis meses), aumentó los pasivos del gobierno en 859 millones de pesos. Lo anterior significa que el asunto del endeudamiento no fue atendido con la seriedad que demandaba.
Han pasado dos años de su llegada al poder y al 30 de septiembre de 2023 la deuda a corto plazo asciende a 1 mil 738 millones 419 mil 592 pesos; la deuda a largo plazo alcanzó la cifra de 5 mil 405 millones 817 mil 680 pesos lo que nos da un gran total de 7 mil 144 millones 237 mil 272 pesos. Esa es la deuda total del gobierno de Colima.
Las cifras son frías desde la administración nachista hasta el día de la publicación del decreto número 383 donde se publica el Proyecto de Egresos para el Ejercicio Fiscal 2024 la deuda pública, según dicho decreto, aumentó 883 millones 237 mil 272 pesos hasta nuestros días.
Lo anterior significa que la actual administración no ha sabido cómo hacerle para disminuir la deuda a corto y largo plazos. Miente cuando habla de la reducción de la deuda, y, por ende, resultan cuando menos no creíbles su narrativa de ahorros en el gasto corriente y falsa su pretendida austeridad en el gasto.
Indira no sabe gobernar, las cifras de la deuda la evidencian. La deuda crece a ritmo lento, pero constante y consistente. La capacidad de endeudamiento del gobierno está en sus límites más altos.
Las finanzas al límite, la inseguridad al máximo y el desorden gubernamental es alarmante; sin embargo, Indira y su mafia de amigos se toman el tiempo de extorsionar al municipio más exitoso -política y económicamente- amenazando a la secretaria del Ayuntamiento con meterla a la cárcel para que, de acuerdo con el dialecto del crimen organizado, entreguen el territorio o la plaza que, según ella y sus cómplices, les pertenece de acuerdo con su sentido patrimonialista que tienen del poder.
Indira no sabe resolver los problemas, no sabe gobernar, solo entiende el poder como un instrumento de hacerse de dinero y poder político.