Columna
El Puercoespín
Los informes anuales eran los días del presidente y de los gobernadores. Era un día donde se acentuaba el culto a la personalidad. El presidente y los gobernadores usaban el día del informe para refrendar su superioridad sobre los otros dos poderes, el Judicial y el Legislativo.
Hoy, en el caso de la gobernadora de Colima, no llega a ser un día de la gobernadora sino un día más de la publicidad y la propaganda. Por ello el “informe” lo convierten en dos eventos: uno para cubrir la formalidad legal y, otro, para estar a plenitud con sus aliados y a sus partidarios. Ambos con cargo al erario.
Los rituales del pasado eran actos donde se leían discursos hechos por asesores, luego de ser leídos por el gobernador, los comentócratas (maiceados por el mismo gobierno) hacían ecos en los medios donde resaltaban los “avances anuales” que, tenían como objetivo, construir una narrativa en los medios que se convertiría en el debate público que daba origen a lo denominada opinión pública. Por su parte los líderes sindicales hacían eco de la narrativa y la llevaban al seno gremial, entonces, entraban en acción los burócratas de alto nivel -secretarios, subsecretarios y directores de gobierno-, miembros del partido y aliados políticos, y por arte de magia aparecía una realidad a la medida del gobernador, siempre destacándose los “avances”.
Los rituales del pasado, trasladados al presente, se volvieron algo más simple y perverso: son parte de la extensión de campañas políticas interminables, campañas políticas permanentes que abandonaron las tareas de informar, pero siguen usando la parafernalia del Estado para su beneficio, es decir, siguen usando lo peor del pasado, con las agravantes siguientes: despliegue de las fuerzas de seguridad del Estado para magnificar el poder; hablan de todo menos de los asuntos de la cosa pública; lo central del informe es el outfit de la titular del Ejecutivo, por supuesto, todo con cargo a las finanzas del erario.
Los nuevos rituales, como los aplicados por Indira, están protagonizados por discursos de autocomplacencia, es el uso de la retórica para ocultar el verdadero estado de las cosas que vive el estado y que todos los ciudadanos medianamente informados conocen y, por lo tanto, a nadie engañan, pero la gobernadora y su equipo usan para dirigirse a sus propios partidarios y distanciarse de la mayoría de los ciudadanos a los cuales ignoran e insultan con sus exclusiones.
¡No estás sola!
La consigan recurrente de sus grupos de animación fue ¡No estas sola!, misma que se convirtió en la verdadera protagonista del evento, pues, involuntariamente, se manifestó en el reconocimiento de que cada vez más recurrentemente, en el seno del gobierno de Indira, se ven y se sienten más solos, lejos de las mayorías de los ciudadanos, exceptuando las clientelas de los programas sociales que, dicho sea de paso, todos los partidos en el poder cuentan con ellas.
Cuando los gritos de animación gritan ¡No estás sola! Expresan la angustia de un grupo político en el poder que se está quedando solo y se saben practicantes de una pésima gestión gubernamental.
Se esfuman sus sueños de hegemonía
La publicación del convenio de la coalición oficial, Seguimos haciendo historia, donde se señala que el Partido del Trabajo y el Verde Ecologista serán los titulares de las candidaturas al Senado, en el estado de Colima, es el anuncio del fin del sueño del padre de la gobernadora que pretendía obtener la posición número uno de la fórmula al Senado y, con ello, mantener el control del estado de Colima, más allá del sexenio del desgobierno de Indira. Esa es una buena noticia para Colima y, al mismo tiempo, es la toma de iniciativa del poder político de Morena nacional que ven en Indira un activo negativo para la causa morenista, por tanto, Morena en el ámbito federal solo podrá influir en las dos diputaciones federales y, de acuerdo con la designación, habrán de repartirse entre los grupos de poder al interior de Morena local, es decir, habrá más merma para la familia oficial estatal que está iniciando su declive. Su distanciamiento del poder y de la gente por su pésima gestión política.
Lo anterior es un ejemplo de que Indira sí se está quedando sola, está perdiendo su influencia. Su influencia se concentrará en el ámbito local, mismo que tendrá que compartir con los grupos políticos local internos de Morena.
Acapulco, después del huracán Otis, tiene un plan para enfrentar la reconstrucción; sin embargo, Colima después del huracán Lidia, ni como intención, ha tenido un plan para enfrentar los daños a la infraestructura y los hogares de los pobladores. La gobernadora no hizo lo propio para declarar a Colima como zona de desastre, mucho menos gestionó un plan de reconstrucción.
Por lo anterior, el gobierno de Colima se está quedando solo, porque dejó en el desamparo a los afectados por el huracán Lidia. Ni siquiera puedo presentar datos para declarar a Colima zona de desastre legalmente y hacer llegar los recursos.
La obra pública apenas alcanza recursos por 98 millones de pesos dentro de un total de presupuesto de 24 mil millones de pesos. Es decir, prácticamente no existe obra pública. Por ello la gobernadora y su grupo se están quedando solos.
Lo único que informó fue la aplicación de los dineros del Gobierno de México. Los programas de políticas sociales de bienestar que todo mundo sabe que son federales. La gobernadora trata de engañar a los ciudadanos al hacerlos pasar como propios, por eso se está quedando sola.
Está tan sola que llegó al Congreso y a la ex zona militar en un convoy de carísimos autos blindados para sentirse y proyectar que tiene el poder, un poder que perdió hace año y medio, cuando los ciudadanos le perdieron la confianza, según las encuestas de percepción ciudadana publicadas desde entonces y hasta la fecha.
Está sola porque ella y su grupo son unos inútiles, soberbios y distantes de la gente. Está sola porque sigue sin construir una agenda política. Está sola porque representa al Prian disfrazado de Morena, con un outfit de servilleta navideña cara, según los navegantes de las redes sociales.
Está sola porque el outfit pasó a ser el tema central. Está sola porque sin el outfit no es nada, se vuelven invisibles. El outfit le da identidad, pues éste sustituye a la agenda, al programa y a la ideología.
Sin outfit caro no es nada. No existe.
El outfit de la gobernadora es el gran protagonista, el tema.