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COLIMA

Las consultas y la planta de Fermachen

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Columna

El puercoespín

Más se tardó Diana Zepeda Figueroa, presidenta municipal de Armería y Francisco Javier Aguirre Santillana, presidente de la Junta Municipal de Cuyutlán, en anunciar que se suspendía la instalación de la planta productora de amoniaco y urea que la empresa los desmintiera.

La instalación de la planta de urea y amoniaco en el municipio de Armería fue cancelada después de que la empresa Fermachen retirara los trámites legales que había iniciado ante la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), dijo la presidenta municipal en un video transmitido por Facebook, donde enfatizó que ello se había logrado gracias al posicionamiento del senador Joel Padilla y la gobernadora, el primero ante el Senado y la segunda ante la Semarnat. Aunque en el mismo video ella no tiene claro si el desistimiento de la empresa es definitivo o temporal.

En el mensaje proyectado no aparecen nadie del gobierno estatal, ni siquiera la inútil directora del Imades, la misma que está muy ocupada organizando borracheras en el Área Natural Protegida de La Campana, ni la gobernadora ni el senador, obviamente que su ausencia advierte sobre la veracidad o contundencia del anuncio.

El mensaje es débil, parcial y aldeano. Es un mensaje para la comunidad muy focalizada en el municipio y con la evidente intención de ganar tiempo. No enfrentar la negociación es su estrategia porque no tienen ni el talento político ni técnico para hacerlo. Ganar tiempo es su fin, eso es claro, la ausencia de Joel Padilla, Angélica Lizeth Jiménez Hernández e Indira Vizcaíno es con el fin de no quemarse. Las ausencias también queman.

Llama la atención que, públicamente Angélica Jiménez Hernández, no tenga un posicionamiento al respecto en dos sentidos: primero porque niega a los habitantes del estado una visión técnica desde la perspectiva del gobierno del estado y, segundo, porque la directora del Imades tiene sus prioridades muy claras, estar al servicio de los empresarios locales y sus dictados de lo que deben ser una política ecológica para hacer negocios.

El proyecto de Fermachen, que había generado múltiples protestas e inconformidades en el estado de Colima, finalmente no seguirá adelante con los procesos necesarios ante diversas instancias gubernamentales. Fuentes oficiales han confirmado que Fermachen presentó un desistimiento en la solicitud de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que había requerido a la Semarnat. Aunque esta solicitud estaba en proceso de evaluación por la dependencia gubernamental, la empresa decidió retirarla, considerando que era lo mejor para sus intereses y un comunicado oficial aclara que el proyecto de la planta de fertilizantes nitrogenados continúa. Simplemente, dicen, hemos pausado el trámite de la MIA ante la autoridad ambiental, como parte de un proceso natural de ajustes, pues queremos ampliar y fortalecer la información presentada, además, queremos recolectar y considerar diversas inquietudes de diferentes agentes sociales, e incorporar debidamente. Queremos sumar más voces. Lo dicen en su punto ocho. En su punto 10, aclaran, ante informaciones imprecisas, instamos a la comunidad a acercarse directamente a nosotros para obtener claridad, específicamente de enfermedades y afectaciones a la salud que son falsas.

Es claro que la empresa Fermachen instrumentará una estrategia para impulsar su proyecto con más elementos persuasivos y de seducción; mientras tanto, los actores regionales pausan sus acciones y pretenden vender la idea que van ganando la partida.

El gobierno del estado a través de Imades está ausente y omisa lo que los pone del lado de la empresa. El gobierno del estado está en su estado natural, haciendo cero políticas. No han sido capaces de tener un posicionamiento técnico y político. Pareciera que quieren quedar bien con dios y con el diablo. Ni siquiera ha intentado dar explicaciones de los aspectos convenientes económicamente y sus inconvenientes técnicos de riesgos para la población. Nadan de muertito.

Las consultas populares

La oposición en Colima recién va a descubrir la importancia de las consultas populares y de la importancia de tomar en cuenta la opinión de los ciudadanos en proyectos de la envergadura de proyectos tan portentosos económicamente como estos, donde guardar silencio, no es conveniente.

El gobierno del estado sigue instalado en sus tiempos de oposición y está jugando a, según ellos, simpatizar con los vecinos y los ecologistas, posiciones insostenibles, porque son gobierno y porque que tienen la obligación política de fijar una postura para afianzar su liderazgo.

La oposición la tiene más fácil, pues más allá de la conveniencia o inconveniencia del proyecto, ellos sencillamente se opondrán por los beneficios que trae el ser antisistema para capitalizarlo políticamente.

Ahora la oposición tendrá que entender que se equivocó al rechazar los mecanismos de consulta y su importancia en la sociedad para la toma de decisiones colectivas. Tendrá que tragar sapos, pero deberá reivindicar las consultas como formas válidas de tomar decisiones, además, dicho sea de paso, es lo más democrático para asumir responsabilidades colectivas.

Aunque rechazaron por sistema el mecanismo tendrán que apoyarlo porque esto les beneficia, pero también beneficia a la sociedad y en ese sentido se entraría en el famoso esquema: gana, gana.

El gobierno de Indira que, se dice democrático y de la Cuarta Transformación, tendrá que asumir la consulta que, paradójicamente, ellos plantearon y se niegan en la práctica a aplicar, pues no le ven ganancia política, y en todo caso, lo ven como un instrumento que los perjudica como antidemocráticos que son en la política real.

Tanto a la oposición como al gobierno la realidad les impondrá la consulta porque es un asunto que atañe a toda la población, tanto en los potenciales beneficios, como en los posibles riesgos.

Políticamente, si la sociedad logra instrumentar la consulta popular en este caso, con la oposición incluida, la sociedad colimense habrá ganado porque estaremos a las puertas de llegar a consensos en lo relativo a la puesta en práctica, por primera vez, de la revocación de mandato.

Como puede verse en la vida y la política reales los partidos quedan rebasados.

Por lo pronto Diana Zepeda quedó exhibida como lo que es: un florero. Su actitud política me recordó su posteo de ella divirtiéndose en una albercada con la secretaria General de Gobierno y el estado de Colima, y su municipio en particular, muy amenazado por el huracán Norma. Y ellas, divirtiéndose muy quitadas de la pena. La política no es lo suyo.

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