Columna
El puercoespín
Lo que vimos el domingo 8 de octubre, en Manzanillo, fue al gobierno del estado en modo partido. Todos estaban allí, en el presídium, en las primeras filas, en el protocolo del evento (firma de adherentes) y la candidata presidencial, sin ningún pudor, así lo hizo sentir (hasta se atrevió a decir que Indira es una buena gobernadora, al mejor estilo priista de la década de los 70).
El acto central fue la firma de adherentes al partido en un documento que nominaron Acuerdo de Unidad para la Transformación, que no era sino una especie de fidelidad y adhesión a la candidatura de Claudia Sheinbaum. Que sería válido si se tratara de gente nueva y ajena al partido y al gobierno que, se supone, terminó por convencerse de que la candidatura de Claudia es la mejor opción en el tablero político; sin embargo, la firma del Acuerdo de Unidad para la Transformación, no fue sino una puesta en escena para dar la impresión, ante sus partidarios -principalmente- y el público en general, que están persuadiendo, que están convenciendo a la sociedad con su proyecto, pero resultó todo un fraude, pues los abajo firmantes son los mismos miembros de Morena que algunas veces aparecen en el partido, otras veces como funcionarios y en otros tantos casos como miembros de una institución académica dependiente del gobierno del estado.
Observemos algunos casos: Catalina Suárez Dávila es miembro de Morena, fue directora del Instituto Colimense de la Mujer y, actualmente, es rectora de la Universidad Intercultural, por cierto, movida a este último puesto por su fracaso en el ICM; la diputada Priscila García Delgado es una diputada que vendió su voto para evitar, ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que prosperará el descongelamiento de la aprobación de ley de revocación de mandato que, Indira tanto teme, antes fue miembro del PAN, pero negoció la Secretaría de Desarrollo Económico para su marido, es decir, que tiene rato colaborando con Morena; Ana Luz Quintanilla es una académica vinculada a la universidad y militante, desde hace mucho tiempo, de Morena; Francisco Huezo, amigo de Arnoldo Vizcaíno y colaborador de Morena; Nico Mejía chef cercano al gobierno desde hace tiempo, no es nueva su cercanía; Ileana Arreola presidenta del Panal e incondicional de Javier Pinto, el operador de los actos ilegales de campaña; Alberto Carrasco dirigente del PES aliado desde la campaña presidencial de Morena desde la elección de 2018, entre otros, son muestra de las “nuevas adquisiciones” de Morena. La simulación mediática y política. Puros cartuchos quemados y muy vistos en las filas de Morena, nada nuevo bajo el sol. La burocracia haciendo como que trabaja políticamente. Sobornando, cooptando, chantajeando, amenazando, extorsionando y todo lo traduce como formas de convencimiento y persuasión -todo estrictamente voluntario-. Viejas y típicas formas de hacer política que han pervivido desde los mejores tiempos del PRI y se asumen como prácticas políticas normales.
Y sí, finalmente, las estrella local Locho Morán. A Rommel Pacheco, el traidor a la patria, según los mismos morenistas, pues fue uno de los diputados que aprobaron la ley energética que sirvió para saquear las finanzas públicas, lo dejo a un lado, ya que, a nivel nacional es donde deben de hacer su cuestionamiento.
Regresando a Locho Morán, es el típico ejemplo de cómo se usan las instituciones con un sentido gansteril. El Congreso lo exoneró del delito de la venta ilegal de un predio y de no haber enterado al Ipecol (Instituto de Pensiones del Estado de Colima) de las cuotas de los trabajadores del municipio de Colima.
El fichaje de Locho para incorporarlo a las filas de Morena tiene una intención muy clara, golpear al partido Movimiento Ciudadano y, en un lanzamiento eventual de la candidatura de Marcelo Ebrard, pretenden simular que MC está con Morena a nivel local y captar el voto emecista y no se redireccionen hacia Marcelo.
Sin embargo, lo único que demostró la puesta en escena de la famosa firma del Acuerdo de Unidad para la Transformación es que Locho está más que quemado y lo que va a terminar llevándose a Morena serán sus negativos.
Morena olvida algo
Alguien tiene que llevar a votar a los votantes. Julio León se vio bien cómodo en el presídium. Este dirigente de ocasión no cuenta con la más elemental experiencia política y lo demostró en la elección de consejeros de Morena Colima donde todo mundo vio lo grotesco del manejo clientelar de los beneficiarios de los programas sociales federales, además es una vergüenza que el estado de Colima haya sido el único gobierno estatal que se le pudo documentar el haber utilizado recursos públicos a favor de Claudio Sheinbaum.
El rechazo en las colonias, a las propuestas de colaboración voluntaria, en el próximo proceso electoral como representantes de casillas, promotores y distribuidores de propaganda va en aumento. Lo anterior significa que el gobierno del estado tendrá que pagar a todas y cada una de las personas que quieran tener a su servicio. El partido y los militantes abnegados que hicieron la campaña de 2018 no están más, los corrieron, esos no existen más. Existen interesados, buscachambas, lambiscones.
Lo que tendrán es una masa profesional conducidas por burócratas que carecerán de espíritu de abnegación y de convicciones.
Si el PRI como partido corporativo cumplía bien las funciones de llevar a los votantes a las urnas lo hacia abajo la convicción de que los “voluntarios” en el futuro tendrían recompensas políticas. Su éxito se basaba en que contaban con los sindicatos y organizaciones sociales que tenían organización e intereses concretos.
Morena no tendrá más colaboradores convencidos, pero tendrá dinero y todos los recursos del gobierno y los programas sociales, pero todo eso, frene a una sociedad muy politizada solo se puede pensar en un éxito parcial.
La puesta en escena del domingo 8 en Manzanillo es la triste historia de un corporativismo que en su burbuja se ve y se siente el triunfo, pero todavía falta que pasen la prueba frente a los ciudadanos en pleno. La prueba de las elecciones constitucionales será muy compleja. Y Morena necesitará mucho más dinero del que imagina, pues la maquinaria del gobierno se mueve con dinero y más dinero.
Es cierto, Morena también cuenta con el colaboracionismo involuntario de la oposición que decidió autoinmolarse al no presentar una causa distinta a la corrupción que pretende continuar.
Morena Colima está fascinada con el escenario nacional y voltea muy poco a observar y analizar concretamente la localidad. Las localidades en todas las regiones del país marcarán la diferencia y serán el germen de lo que será el nuevo orden político que sustituirá a los partidos políticos como los conocemos hasta ahora.
La elección de estado está en marcha, curiosamente con la colaboración de la derecha. Obsérvese a Colima, los partidos están nulificados, ausentes. Algo nuevo y nuevas formas están por emerger.
El gobierno del estado de Colima está en su modo partido hoy. En pasando las elecciones, el gobierno funcionará distinto, no necesariamente, basados en los resultados de las elecciones, sino porque los partidos y sus formas de hacer política están agotadas.