Columna
El puercoespín
¡Fue el Estado! ¡Fue el Ejército!
Fueron las dos consignas que han trascendido a todas las demás. Su terca permanencia es porque la sociedad mexicana está decidida a terminar con la impunidad, y si no, cuando menos acotarla.
Pero no es una lucha de todos los mexicanos. Es la lucha de la mayoría de los mexicanos, pero existen millones que piensan, creen y actúan en sentido contrario. Estos últimos millones de mexicanos están del lado de la oligarquía para mantener los poderes fácticos intactos, para que la corrupción siga incólume.
Los partidos políticos todos -unos en mayor grado que otros-, pero todos, están tercamente dispuestos a actuar para que siga la corrupción.
Un caso emblemático donde se están enfrentando estas dos fuerzas es el Caso Ayotzinapa. Los funcionarios del pasado, incrustados en la Fiscalía General de la República, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Ejército están dando la batalla para que sea la impunidad la triunfadora.
Las consignas ¡Fue el Estado! ¡Fue el Ejército! Están cobrando relevancia por muchas razones, entre otras, porque el Ejército, la Fiscalía y la Suprema Corte están actuando coordinadamente para que el caso sigua impune. Todavía está mucho por verse de los cómos y quiénes actuaron activa y directamente y quiénes de manera intelectual.
Lo preocupante en Morena
Morena por un lado -como partido en el poder- tiene la responsabilidad de resolver el caso que, hasta hoy, no lo ha logrado; por otro lado, Morena está cometiendo un grave e histórico error al pretender promover políticamente a elementos que participaron en el Caso Ayotzinapa, con cual, entra en contradicción con sus propios principios, pues lanza el mensaje de su nulo interés de resolver el caso y también garantiza a los canallas del pasado reinventarse en el poder, con la cara lavada por Morena.
Alejandro Encina al presentar el 2° Informe de la Presidencia de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa, dijo que, con base en testimonios, pruebas y respuestas de Tomás Zerón a un cuestionario, Omar García Harfuch sí participó en las juntas de autoridades.
Omar García Harfuch, hijo de Javier García Paniagua, aspirante a la presidencia de la República en 1981 y fuertemente vinculado a actividades ilícitas y nieto del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz y responsable de los asesinatos del 2 de octubre de 1968, pretende ser jefe de Gobierno de la CDMX.
García Harfuch fue “bendecido” por Claudia Sheinbaum para que encabece la candidatura a la jefatura de la CDMX por el partido Morena. Un hombre heredero de los antecedes negros de sus ascendientes, de los cuales, por cierto, él no tiene la culpa ni es responsable. De lo que sí es responsable es de sus actos y sus decisiones. Y los datos actuales de su historia inmediata nos dicen que Omar García Harfuch estuvo vinculado y trabajó para Genaro García Luna, el mismo que, actualmente, está preso en los Estados Unidos y tiene tomada la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a la que está usando como baluarte para proteger a todos los corruptos del régimen pasado.
Al primer momento del Caso Ayotzinapa pertenecen los eventos donde las autoridades policiales y del Ejército intervinieron para desaparecer a los 43 muchachos, en ese momento, Omar García Harfuch no participó, en el segundo momento fue cuando se creó la denominada Verdad Histórica y fue en este segundo momento donde sí participó, como lo declaró en su segundo informe de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa Alejandro Encinas.
Sobre las aspiraciones de García Harfuch de gobernar la CDMX, el subsecretario de Gobernación dijo: “esperemos que se aclare esta situación en primer lugar. Yo leí en la mañana una serie de declaraciones del aspirante a coordinar los trabajos de la Cuarta Transformación en la Ciudad de México, y formarán parte de todo el proceso que se está desarrollando en la Fiscalía”, afirmó.
La “Verdad Histórica”, dijo, se trató de una construcción del gobierno federal que buscaba legitimar una mentira sobre los hechos, con la que se buscó el cierre de la investigación, “dar un carpetazo al caso”, por lo que reiteró que la desaparición de los normalistas “debe considerarse como un crimen de Estado”.
En pocas palabras Omar García Harfuch está involucrado en el Caso de Ayotzinapa y lo grave es que un partido como Morena lo pretenda postular para un estado tan importante como lo es la CDMX. La postura de Sheinbaum es reinsertar a los mismos corruptos del régimen pasado en gobiernos de la Cuarta Transformación, pero con la agravante, que lo hace purificándolos.
La postulación de García Harfuch es la aprobación de los actos de criminales del pasado, pero, sobre todo, es una traición de Claudia a los simpatizantes de Morena.
Los narcotraficantes deben salir de la Suprema Corte; los militares responsables de crímenes deben de ser enjuiciados y encarcelados, el Ejército no puede ser un cuerpo de intocables y; la Fiscalía debe de ser limpiada de sus malos elementos. La corrupción no debe seguir siendo una opción.
Debemos cortar la corrupción, debemos limpiar a México de su pasado obscuro.
Y sí, en el Caso Ayotzinapa, ¡fue el Estado! ¡Fue el Ejército!
*Imagen tomada de la red social de Omar García Harfuch.