Columna
El puercoespín
La gobernadora, bien convencida, dice en un reportaje de Origen informativo que la autopista Colima-Manzanillo, en su trama que va de Armería a Manzanillo, se está construyendo como parte de toda la ampliación de la misma para evitar el alto grado de riesgo de accidentes en la zona denominada de La Salada, pero no, la ampliación del citado tramo tiene el propósito principal de dotar de infraestructura a la zona para el buen funcionamiento de la próxima planta que construirá la empresa Fermachem en Armería que, requiere de una vía amplia y segura para canalizar, a través del puerto de Manzanillo, su productos a los mercados del sur de California.
Fermachem, S. de R. L. de C.V. invertirá, en Colima, 1500 millones de dólares para construir una planta productora de amoniaco y urea porque México tiene un déficit de producción de estos productos para el campo, puesto que, no hay instalaciones suficientes para la fabricación de fertilizantes nitrogenados en México; y consecuentemente, reducir la dependencia de fertilizantes importados, para los agricultores de México.
El pasado 28 de junio del presente año la empresa Fermachem inició los trámites de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) Regional Modo B que incluye riesgos de tipo 1 ante la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente Recursos Naturales.
La MIA se encuentra en el proceso de evaluación en la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental. Lo que sigue es la elaboración, revisión y firma de resolutivo y, finalmente, la entrega del resolutivo al promovente, es decir, a la empresa Fermachem.
Lo anterior significa que a finales del presente año la empresa podría tener la MIA e iniciar, en los próximos meses o años, la construcción de la planta industrial de amoniaco y urea en el municipio de Armería. Un trámite de este tipo no toma más allá de 120 días.
El dilema
Cuando Fermachen cuente con la MIA estará en condiciones de iniciar la construcción de la Planta Productora de Amoniaco y Urea Granulada; consecuentemente, el pueblo de Colima tendrá frente así un dilema para decidir su futuro: por un lado, la inversión de 1,500 millones de dólares es una gran puerta de oportunidad de creación de empleos directos e indirectos desde su construcción hasta su funcionamiento y producción de fertilizantes y, por otro lado, se presentan los riesgos de contaminación y riesgos de seguridad de los habitantes de la región (particularmente de Armería y Cuyutlán), pues la producción de fertilizantes con base en amoníaco se requieren grandes cantidades de energía lo que significa riesgos de explosiones, además se requieren grandes cantidades de agua; otro de los riesgos son la emisión de gases calientes que producen el efecto invernadero y, finalmente, los manglares y la fauna silvestre entrarían en riesgo.
El dilema será: empleos, elevación del desarrollo económico o contaminación y riesgos industriales.
Y de fondo la zona de Tecomán, Armería, Manzanillo entraría en una nueva definición: entre turístico e industrial. Cuando se construyó la termo eléctrica, Manuel Álvarez, se reflexionó en ese sentido y lo que venía ganando la batalla era la ruta del desarrollo turístico, pero ahora, con la perspectiva de la planta de amoniaco se vuelva a imponer la ruta del desarrollo industrial. El debate se abre de nueva cuenta.
De su construcción
La planta requiere de vías de comunicación que, allí están ya, de alguna manera, pero que será necesario modernizar y hacerlas más funcionales. El desarrollo de la infraestructura carretera ya está en marcha. La autopista en su tramo de Armería a Manzanillo se está ampliando y en Manzanillo los accesos carreteros están programados para su ampliación.
La vía férrea está de paso y el gobierno de México está, en el corto plazo, en las condiciones de recuperar los derechos de vía, actualmente concesionados a empresas privadas.
La ampliación de la autopista, como queda demostrado, se inició su ampliación de los tramos hacia Manzanillo desde Armería por el proyecto de Fermachen y no por la desinformada versión de la gobernadora, que está pensando como un ordinario ciudadano desinformado. Es entonces evidente que ella no ha sido tomada en cuenta ni siquiera informada del proyecto. Está fuera de las esferas donde se toman las decisiones importantes. La presidenta municipal de Manzanillo, Griselda Martínez, parece estar más metida en el asunto, pues ella sí ha hablado del mejoramiento del acceso carretero al puerto para darle agilidad a las mercancías.
De los tiempos
La proyección de los tiempos para hacer realidad la planta de amoniaco y urea serán de 60 meses considerando las etapas de preparación del sitio y construcción, incluyendo la obtención de las autorizaciones adicionales requeridas en forma previa al inicio de los trabajos, es decir, que será realidad en cinco años. La proyección de la empresa es que, en lo referente a las etapas de operación y mantenimiento, su duración es de 20 años.
Conclusión
Si no atenemos a las declaraciones de la gobernadora podemos concluir que ella desconoce de este proyecto de inversión de Fermachen y, muy probablemente, no tendrá nada que ver cuando se inicien los procesos de construcción y operación.
Los colimenses al tener un gobierno tan omiso debemos estar muy atentos y comenzar a opinar y pedirle al Gobierno de México nos informe para que la opinión de los colimenses sea tomada en cuenta porque la gobernadora sigue en Babia, como es su estado natural.
A la gobernadora no la toman en cuenta para nada, pues bien ayuda el que no estorba. No aporta nada ni su opinión es requerida.
Ella y su equipo sigue en Babia y tal vez solo sea requerida -ella y sus amiguis- para que cuando la planta esté construida proceda a tomarse unas cuantas selfis.