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Colimotes: expertos en Protección Civil

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Columna

El puercoespín 

Antecedentes

El DF

La cultura de la Protección Civil es relativamente nueva en nuestro país. Fue después de los terremotos de 1985 cuando México puso atención en la necesidad de la organización de la sociedad para que ésta reaccionara en forma ordena en las eventuales catástrofes naturales, como los terremotos, entre otras.

El terremoto de 1985 no solo puso al descubierto la fragilidad de la sociedad ante las catástrofes naturales sino también de las distorsiones sociales y gubernamentales: la tortura, los talleres clandestinos, la corrupción inmobiliaria, la inoperancia del gobierno, que provocaron el colapso del gobierno de Miguel de la Madrid al ser rebasado ampliamente por la sociedad mexicana que tomó el mando del entonces Distrito Federal; desde entonces (1985) la sociedad se insubordinó civilmente  y en el año de 1988 políticamente, pero  fue hasta el  2018 con la votación masiva de los mexicanos el  triunfó posible de López Obrador y el Prian fue expulsado del gobierno. Lo que hoy somos tuvo su origen en la organización de la Protección Civil de los ciudadanos, ante sucesivos gobierno autoritarios del PRI que nunca habían pensado en la seguridad civil de sus habitantes.

Colima: temblores, ciclones y erupciones

Colima es una tierra muy movidita, por ser una zona sísmica, en lo que tenemos bastante experiencia y poca cultura civil interiorizada, nuestro sismos referentes son los del 15 de abril de 1941 y el del 30 de enero de 1973 (de 7.6 grados en la escala de Richter de magnitud ambos; o sea, curiosamente  de la misma magnitud del reciente); sin embargo, en eso se ha trabajado y se han tenido muchos logros. También Colima está en una zona donde los ciclones, cada temporal de lluvias, llegan a nuestras costas y se propagan por todo el territorio y experiencias difíciles no los recuerdan; por ejemplo, el ciclón de 1959 que todavía forma parte del anecdotario popular y el más reciente que impactó por su amenazante peligro fue el huracán  Patricia; las potenciales erupciones, ahí están, latentes, y todos sabemos que cualquier día puede ocurrir una y debemos estar preparados, eso ni duda cabe.

Colimotes expertos 

En Colima debemos impulsar y desarrollar una cultura de siniestros: conocer su origen, sus características y sus potenciales capacidades destructivas. Todo colimense debe convertirse en un experto en terremotos, ciclones y erupciones, no tenemos opción o lo hacemos o lo hacemos.

La cultura de la prevención debe iniciar con una sólida cultura que nos conduzca a fortalecer la cultura de la Protección Civil, desarrollarla y conducirla será tarea del Gobierno y su instrumentación e interiorización será tarea de toda la sociedad.

¿Dónde y cuándo iniciar? 

Desde 1985 se dio inicio a la cultura de la Protección Civil y con lo que contamos hoy: direcciones, en los municipios y el estado y comités en todas las escuelas y centros de trabajo de todos los niveles del gobierno y las empresas privadas. Básicamente ya sabemos que hacer, antes, durante y después de un siniestro; sin embargo, parece que a veces nos dormimos y pasa el tiempo entre siniestros impredecibles, como los terremotos, y relajamos la organización y las consignas y tareas de organización como capacitación, herramientas y protocolos de acción.

Teníamos casi 20 años desde último temblor fuerte –entre 7.6 y 8 grados de intensidad en la escala de Richter– (2003) y el olvido y la desidia hicieron presa de nuestra confianza y asumimos inconsciente e irresponsablemente que nada pasaría.

Hoy es un buen momento para aprovechar la coyuntura para lanzar un plan de largo aliento para reforzar la cultura de la Protección Civil. 

Un buen plan ambicioso es iniciar la tarea de convertirnos en expertos.

Propongo que se inicie en tercer grado de primaria este ambicioso plan. En tercero de primaria los gobiernos estatales tienen la oportunidad de definir los contenidos de los libros de texto que abordan la Historia Regional. Sería interesante e importante que ese libro de Historia de Colima se convierta en el libro de Historia de Colima, Valores y Protección Civil. Tercer grado sería el lanzamiento de la promoción de la cultura de la Protección Civil y ser la base de los principios de qué es un terremoto, un ciclón y una erupción; consecuentemente, después de conocer los fenómenos la tarea práctica será el relanzamiento de los comités y la difusión de los protocolos de actuación del antes, el durante y el después del siniestro. Sobre todo de los terremotos por su características de impredecibles, a diferencia de los ciclones y erupciones que técnicamente podríamos tener signos preventivos, científicamente detectables.

Propongo que se organice una comisión multidisciplinaria de expertos para que se elabore el texto de primaria y, derivado de ello, toda una estrategia de difusión y actualización de protocolos y equipamientos de los comités de protección civil.

Originalmente la comisión de elaboración del texto tendría que ser de personas reconocidas por la sociedad con la suficiente capacidad moral, técnica y científica para echar andar una tarea que ahora tendrá mucho interés, pero que ira decayendo, porque todas las sociedades tendemos a la apatía y a la confianza excesiva; sin embargo, la idea es que esta comisión inspire y motive la búsqueda del conocimiento profundo de estos fenómenos naturales como parte de nuestra vida diaria y nuestra condición regional de donde nos tocó vivir.  

Yo considero que una persona de la talla de Heberth Sánchez Polanco puede encabezar una tarea tan noble como ésta. Un profesor como él tiene la suficiente solvencia moral y a su alrededor pondrán trabajar expertos científicos, independientemente de sus filiaciones políticas o ideológicas. 

El área del Gobierno de Protección Civil podría asumir las tareas técnicas, de difusión e instrumentación de las estrategias de crear una verdadera revolución cultural a favor de la cultura de prevención de los desastres y, sobre todo, de convertirnos en unos expertos. Las secretarias de Educación y Salud también deberán llevar su parte en coordinación con la del Trabajo para movilizar las conciencias y hacer de Colima un lugar donde la gente sabe convivir con los terremotos, los ciclones y las erupciones.  

No podemos dejar pasar esta oportunidad, no hacerlo, será de antemano repetir las lamentaciones de siempre después de un siniestro de este tipo por enésima vez.

Volvernos expertos no es difícil. Lo difícil es tomar la decisión y echar manos a la obra. Lo peor es no intentar nada. 

Son tiempos de cambio en la educación en México aprovechemos ese impulso y reformemos el libro de tercer grado como la piedra que cimiente la cultura de la Protección Civil. 

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