Columna
El puercoespín
En Colima siguen los ataques del crimen organizado y la gente siente que esto no tiene fin, no se ve en el horizonte próximo el cese de la guerra entre cárteles de la droga.
A estas alturas de la vida no importa que esta guerra venga de lejos, lo que importa es cómo la vamos a salvar. Quienes empujan una salida policiaca o militar no tienen ni idea de lo brutal que podría ser ver en nuestras calles a nuestras instituciones de seguridad del Estado enfrentado a los malandros. Los daños humanos serian inconmensurables. Quienes le apostamos a las vía pacificas debemos de tener la paciencia suficiente para que los programas de bienestar tengan efecto sobre la sociedad y podamos regresar a la paz social que tanto deseamos.
Lo que sí está claro es que los ayuntamientos colimenses dejaron de invertir en seguridad por muchas razones, entre otras: porque privilegiaron pagarse estratosféricos salarios (como si lo desquitaran); prefirieron hacer inversiones público-privadas donde los privados se llevan las ganancias y los municipios ponen el dinero y son los que pierden; prefirieron no capacitar a sus policías; no aumentar sus efectivos; no dotar de mejores salarios a sus elementos; y no dotaron de mejor armamento y equipamiento. Los resultados los estamos viendo.
Las epístolas públicas
Ante la ausencia del Ejecutivo estatal para asumir la responsabilidad pública de lo que está pasando ha tomado relevancia la narrativa de los violentos que, a través de cartas públicas, han reseñado su visión de lo que está ocurriendo en Colima.
Dicha narrativa relata la lucha entre facciones del narcotráfico que operan en la zona occidental del país y describe las pugnas entre el Cártel Jalisco Nueva Generación versus el cartel de Los Mezcales (apoyados por el cartel de Sinaloa) que vienen enfrascados en una lucha a muerte, sin cuartel, –por lo que hemos visto–; sin embargo, en medio de esta disputa, a manera de acotamiento, se han venido señalando dos cosas importante: por un lado las acusaciones del cartel de Sinaloa de que la familia en el gobierno apoya al CJNG y precisa pactos inconfesables del gobierno estatal con ellos, y por otro, la última epístola pública (03-03-2022) del crimen organizado involucra directamente a la Fiscalía del estado, pues se le acusa de proteger a los enemigos del cártel de Sinaloa.
La historia que está imponiendo el crimen organizado es su visión de los “hechos” y cómo se comportan los distintos actores en este drama.
La sociedad está siendo atraída hacia esta narrativa porque el morbo, la curiosidad y el misterio son potentes ingredientes que invitan a darles credibilidad a la narrativa que viene de uno de los actores de la guerra de baja intensidad que está protagonizando el crimen organizado en la zona occidental del país.
El principal ingrediente que está alentando a la sociedad a darle valor a estas misivas públicas es la ausencia del gobierno estatal para explicar, y sobre todo, asumir la responsabilidad que le toca como autoridad. Mientras más se ausente el gobierno estatal la narrativa la marcarán los criminales.
La narrativa de los criminales tiene como hilo preponderante la supuesta complicidad, pacto y traiciones de la familia gobernante, la fiscalía y los diversos cárteles protagónicos.
La narrativa epistolar del crimen organizado tiene una base real para darle crédito, pues la sociedad mexicana está viviendo la experiencia de Genaro García Luna que, después de haber sido detenido en los Estados Unidos, los mexicanos confirmamos lo que era un secreto a voces: la asociación de Felipe Calderón y sus altos mandos encargados de la seguridad pública con el principal cártel de México. El que no se le haya instruido proceso a Felipe Calderón es gracias a la impunidad impulsada por toda la sociedad política que está de acuerdo, más allá de los partidos políticos. Afortunadamente, todos los mandos de primer orden del gabinete de Calderón, están presos o con órdenes de aprehensión girada.
La sociedad colimense está en esta tesitura esperando que, andando el tiempo, se confirme lo que ahora son especulaciones y conjeturas.
Hasta ahora las epístolas son meras curiosidades públicas y arcanas a la vez.