Todos los políticos, de todos los colores, están en la búsqueda de su próximo puesto, por tanto, deben buscar su promoción a través de una candidatura. Andan como cucarachas en quemazón en busca de un partido que los postule, sea el que fuere, la ideología o los principios son lo que menos importan.
Los políticos del viejo régimen andan en los esquemas de las intrigas palaciegas, picando aquí, más allá y acullá. A Virgilio Mendoza ya se le cayó una alianza, va por otra, da los mismo si es con Morena y el Verde o el Prian, para él es lo mismo, pues carece de principios. Felipe Cruz está peleado con Locho, hasta ya renunció al MC, su objetivo es el próximo hueso con el partido que sea. El PT busca su reconciliación con Morena –después de haber traicionado-. El Pri está colonizando al Movimiento Ciudadano; y por otro lado, el PRI y el PAN están a la espera de cómo se acomodan para hacer una potencial alianza que haga realidad al mítico Prian. Preciado y Romero, junto con Moreno Peña hacen cálculos y tejen su urdimbre, miden pesos y contrapesos, entre la clase política, pero olvidan un pequeño detalle, no toman en cuenta a los electores, ahí está su Waterloo. Para ellos los ciudadanos no contamos. Ellos son los que mandan, los dueños de los partidos, la llamada partidocracia.
Los políticos de la renovación (léase Morena) andan en elecciones primarias que, mal que bien, son más abiertas y participativas pero todavía muy verdes. Pero, es lo que hay
En síntesis, seas del viejo régimen o de la nueva camada de políticos, hay varias cosas ciertas a saber. Ambos bandos están en campaña y sin decirnos están gastando dinero en medios de la manera más sutil y otras veces, no tanta, pero están en campaña. Pareciera que la ley les importa muy poco, ellos están en campaña, velada y soterrada, -según ellos- pero la campaña va al margen de la ley porque ellos están acostumbrados a violar le ley porque de eso viven. A ningún candidato, hasta ahora, le ha importado la ética nadita de nada.
Lo único cierto es que el próximo gobernador se encontrará con un estado de cosas desastrosa en el gobierno estatal: finanzas en ruinas, pasivos muy altos, sistema de pensiones endeudado y “técnicamente en quiebra”, seguridad pública hecha un desastre por los homicidios dolosos, robos, narcotráfico y feminicidios al máximo. Se escucha suave al enumera los problemas pero en los hechos es catastrófico el resquebrajamiento del tejido social.
No he visto todavía un precandidato al gobierno del estado hablar acerca de esto, tan solo proyectan su imagen y su nombre bajo el supuesto de alcanzar la popularidad para aspirar a un puesto de elección, es decir, están metidos en un concurso de popularidad, más que de una disputa programática. Sus fotos en los medios tradicionales y las redes sociales, pareciera que, están concursando para reinas de la primara o la flor más bella del ejido. Quieren ser la mejor flor de un jardín que tiene todas las plantas en mal estados y otras francamente muertas. Reciben y promueven todo el apoyo posible porque su objetivo es llegar al puesto, sin programa, sin propuesta y lo que es peor, sin soluciones. Es decir, aspiran a obtener apoyo de donde venga para luego entonces convertirse en floreros. Lo cual nos condenaría a seis años más de mal gobierno estatal, aunque no está de más decir, que cualquiera, de entrada, será mejor pues este gobierno saliente es un desastre. Sólo sobreviviremos gracias a los planes sociales que vengan de la federación pero los proyectos locales parece que hibernarán otros seis años.
Los partidos de la corrupción, mejor dicho, los partidos de la Liga de la Corrupción están en su papel buscando las alianzas necesarias para mantener sus privilegios y la corrupción como agenda política. Su forma de enfrentar la elección será en función de los acuerdos que lleguen a nivel nacional. Si la alianza va, no tendrán otra que coaligarse y, si no, irán solos pero intentarán amarrarse entre ellos pues bien saben que de lo contrario quedarán fuera del presupuesto. PRI, PAN y PRD irán, muy probablemente en alianza, y está por verse quienes de la chiquillada se les suma Panal, Verde y PT pudieran ser.
Su dilema de ir unidos o por separado, ellos mismo lo provocaron, al ejercer una política polarizante y cayeron en su propia trampa pues ir fragmentados es ir a la derrota segura y unirse es reconocer que ambos son lo mismo, representan lo mismo: el conservadurismo derrotado
Movimiento Ciudadano, que irá solo, -por cierto, muy buena decisión-. Es altamente probable que tenga una baja muy sensible en su votación local pero paradójicamente será un triunfo para ellos porque ganarán a mediano plazo y, muy probablemente, serán la oposición muy sólida para 2024, su apuesta es correcta. Consolidar hoy lo que tienen para a mediano plazo poder competir frente a un gobierno que se desgastará por el ejercicio del poder. Resistir hoy para competir sólidamente mañana.
La Liga de la Corrupción ha llevado una estrategia exitosa en el Congreso local al endeudar al estado para atar de manos al próximo gobierno, dejarlo sin posibilidad de maniobra para propiciar su fracaso. El gobierno priista y al conjunto de la Liga de la Corrupción han trabajado duro para endeudar al gobierno local con créditos y negocios privados al amparo de la protección pública y dejando la seguridad al garete para propiciar un desánimo social. Cero pesos en tesorería y pasivos que comprometan al futuro gobierno. En esa estrategia han proyectado, para el presupuesto de 2021, aumentar altísimamente el gasto en Comunicación Social y dejar en cantidades ínfimas los programas sociales. El actual gobierno pretende incrementar de 17.9 a 30 millones el presupuesto de Comunicación Social, es decir, que plantea un incremento del 88%; el gasto para la oficina del gobernador pasará de 2.4 a 20 millones de pesos, un incremento de 700 por ciento. El presupuesto de Comunicación Social es superior a lo presupuestado para el Instituto Colimense para la Discapacidad, el Instituto Colimense para las Mujeres y la Secretaría de la Juventud juntos. Según el análisis hecho por Damián Lugo Gutiérrez en su texto Consideraciones del Presupuesto de Egresos del Estado 2021. En esta propuesta de presupuesto el gobernador Peralta Sánchez y sus aliados manifiestan su profundo desprecio por los pobres y se definen como clasistas por excelencia. El mensaje es: lo popis mandamos en Colima y nadie más.
Por otro lado los candidatos de Morena tienen mucho más responsabilidad que la tenida por los partidos de la Liga de la Corrupción (Prian, PRD, Panal, Verde, PT y MC) en sus elecciones primarias que serán por medio de encuestas, ante la incapacidad de llegar a un consenso entre sus facciones políticas, han aflorado prácticas priistas de lo más rancio del viejo partido de Estado.
La semana pasada un grupo autodenominado Foro Colima 4T se definió a favor de uno de los precandidatos al más puro estilo de la cargada del viejo PRI, y en varios redes sociales y portales electrónico, apareció un desplegado de los abajofirmantes que refuerza la carga hacia un candidato que ellos presumen es el indicado para encabezar al partido Morena. Ambas manifestaciones políticas tienen algo en común están vacíos de contenidos políticos, carecen de planteamientos programáticos, mucho menos plantean un diagnóstico y, ni por casualidad, abordan las canalladas que hace el actual gobierno para propiciar el fracaso de cualquier candidato de oposición. Estas expresiones políticas están vacías de contenidos políticos, pero sí, llenas de oportunismo. Se parecen más bien a grupos de presión, que sin todavía tener el poder en sus manos ya están reclamando puestos en el futuro gobierno estatal. El futurismo político y la cargada están en todo su esplendor en las elecciones primarias de Morena. Estos dos grupos oportunistas y dispuestos a la cargada se parecen mucho a la Liga de la Corrupción al usar rancias formas propias del priismo, es decir, que reviven formas del peor PRI para buscar aparentemente un gobierno progresista. Se adhieren hoy para obtener candidaturas y puestos en el futuro gobierno. Estos grupos son franca y llanamente reaccionarios, nada que ver con los principios que inspiran a la Cuarta Transformación. Pura política vieja, pura politiquería, no hay programas mínimos, no hay debate. Parecen querer revivir el viejo corporativismo sindical que la Cuarta Transformación está combatiendo.
Hoy son puro show, pura publicidad vacía que quiere votos pero no le importan los compromisos ni la ética de los actores.
Los precandidatos aparecen muy sonrientes junto a líderes charros que apoyaron la mal llamada Reforma Educativa, líderes corporativos de la vieja guardia que están al acecho por volver por sus fueros, oportunistas en busca de candidaturas.
Estaré a la espera de las elecciones constitucionales para ver si aparecen algunos candidatos con más decoro, más ideas, programas e ideas políticas y una Cuarta Transformación con candidatos dignos de sostener un programa mínimo congruente y consecuente con las tareas que está realizando el Gobierno de México.
Hoy no veo políticos de verdad, tan solo veo, cucarachas en quemazón.