A principios del mes de abril, la temporada de zopilotes comenzó con Denis Dresser al solicitarle al Gobierno de México una proyección de la cantidad de muertos que se consideraban posibles de acuerdo potencial gravedad de la epidemia de COVID-19. La solicitud necrófila de Dresser era sólo la punta del iceberg de la macabra postura de la derecha mexicana que al parecer tiene un odio que rebasa todo cálculo racional y humano.
En la temporada de zopilotes, inaugurada por Denis Dresser, ha habido de todo: muertos que mata Lopéz-Dóriga que gozan de cabal salud; denuncias sistemáticas de falta de abastecimiento de insumos que son meros montajes –muy malos por cierto-; comediantes que asumen la vocería de la derecha para “denunciar” caos y hacinamiento de muertos, que sólo existen en sus mentes eméticas; fotografías de cuerpos dentro de bolsas negras amontonados, una del Ecuador y la otra de Medio Oriente; hasta el franco llamado a la desobediencia a la autoridad sanitaria hecha por Javier Alatorre de TV Azteca para provocar los muertos que tanto desean en sus mentes retorcidas. La intención de la derecha era desacreditar la estrategia sanitaria liderada por el doctor Jorge Alcocer (el vocero es López-Gatell) y su equipo científico de epidemiólogos, que están haciendo muy bien las cosas, y por ende que este descredito se transfiera al Gobierno de México, pero sucedió todo lo contrario terminó por fortalecerlo.
Denis Dresser deslizó la cifra de muerto que desean para México; sostiene que si EE.UU. proyecta entre 100 mil a 200 mil muertos, México debe tener un tanto igual para que la derecha se convierta en una plañidera, primero, y luego, en líder para redimir a los agraviados. Pero, como los muertos se tardan en llegar, alguien tenía que arengar a la gente para romper el cerco de mitigación al SARS-CoV2 y los muerto que la derecha desea pudieran llegar lo más rápido posible, Denis Dresser tuvo en Javier Alatorre su álter ego pues, el viernes 17, quien dentro del noticiero estelar de TV Azteca aseveró que las cifras y las conferencias de López-Gatell ya se volvieron irrelevantes; es más, se lo decimos con todas sus palabras, ya no le hagan caso. Así terminó ordenándole a su audiencia.
Alatorre asumió el sentir de la derecha desesperada e irresponsable que desea una catástrofe sanitaria para que sus críticas vacías adquieran sustancia. Para que sus posturas políticas adquieran sustancia precisan de muertos muchos muertos (tendrán en cuenta que ellos también pueden morir, así como sus familiares, o lo saben y no les importa). Hasta le pusieron cantidad. Ellos necesitan que el 10% de las personas contagiadas mueran. Así de macabro y destructivo su pensamiento.
La respuesta del presidente fue en tono comprensivo y tolerante; sin embargo, a través de la Secretaría de Gobernación se le conminó a la televisora a cumplir las disposiciones del Consejo de Salubridad General, en el marco de la emergencia sanitaria. Textualmente le comunican: “De conformidad con la Constitución y la legislación aplicable, se le APERCIBE a manifestar públicamente su respeto a las disposiciones sanitarias contenidas en la Declaratoria de Emergencia Sanitaria. Haciendo de su conocimiento, que, en caso de incumplimiento, esta Secretaría (Gobernación) iniciará el procedimiento administrativo sancionatorio establecido en la ley.”
El Gobierno con serenidad le puso los puntos sobre las íes a la empresa mediática.
La sociedad a través de las redes sociales fue mucho más contundente y se manifestó desde el rechazo llano, a la actitud ofensiva de la televisora, hasta el insulto (que bien lo merecen Alatorre y su empresa).
A mí me agrado el tono mesurado de muchos jóvenes que expresaron en forma muy contundente y ecuánime que la televisora fuera sancionada de acuerdo con la ley en la materia. La mesura demuestra la madurez de la sociedad, que si bien algunos solicitaban lo imposible, la mayoría expresó la indignación de un pueblo que está sometido a duros sacrificios, a difíciles desafíos y a potenciales amenazas de la salud que estas actitudes suicidas y lesivas para la mayoría del pueblo son francamente antisociales.
Hasta el domingo por la mañana (19-04-2020) en el Facebook ya se habían acumulado más de 200 mil firmas para que TV Azteca no salga al aire más.
Algunos periodistas y otro tanto de revistas y portales electrónicos manifestaron su desacuerdo con la postura terrorista de la derecha y su vocero en turno, TV Azteca. Que bueno que así sea, pues, al parecer, estamos llegando a los límites que una sociedad se puede permitir de la libertad de expresión. Una cosa es expresar lo que uno piensa y otra muy distinta convocar a la extinción masiva de la sociedad mexicana. ¿O cuál es el límite?
Denis Dresser inició el ataque a la sociedad mexicana pidiendo la cifra macabra de la proyección de muertos y Alatorre convocó a la extinción masiva de la sociedad, por instrucciones de sus patrones laborales y políticos. Los mexicanos y las mexicanas les contestamos contundentemente que nuestra apuesta es por la vida y no por su emética y necrófila propuesta.