Avanzada (30/01/2026).- El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, firmó ayer una orden ejecutiva en la que declara una emergencia nacional en respuesta a lo que describe como una “amenaza inusual y extraordinaria” por parte del gobierno cubano, y establece un sistema de aranceles sobre bienes importados de países que vendan o suministren petróleo a Cuba, informó la Casa Blanca en un comunicado oficial.
La medida, según el texto oficial, busca proteger la seguridad nacional y la política exterior de E.U. frente a las “acciones y políticas malignas” del régimen de La Habana. Para ello, la orden faculta a los secretarios de Estado y de Comercio para implementar un régimen arancelario que permita gravar productos de cualquier nación que directa o indirectamente proporcione petróleo al gobierno cubano.
El documento igualmente señala que el presidente puede modificar la orden si Cuba o los países afectados toman pasos significativos para atender la amenaza o alinearse con los objetivos de seguridad y política exterior estadounidenses.
En el comunicado emitido por la Casa Blanca, se acusa al régimen cubano de mantener vínculos con países y actores que Washington considera hostiles, incluidos Rusia, China e Irán, así como con grupos catalogados como terroristas, como Hamas y Hezbollah, y de permitir la presencia de instalaciones de inteligencia extranjeras en la isla.
Según el texto, las políticas del gobierno de Cuba no solo amenazan la seguridad estadounidense, sino que también, en opinión de la administración, “están diseñadas para perjudicar a Estados Unidos y apoyar a países hostiles, grupos terroristas transnacionales y agentes malignos que buscan destruir al país”.
La orden ejecutiva autoriza a las autoridades estadounidenses a determinar qué países suministran petróleo a Cuba y a imponer aranceles adicionales sobre sus exportaciones a Estados Unidos en respuesta. Esta medida representa una herramienta adicional para presionar las relaciones energéticas de Cuba con terceros países, en un contexto regional de tensiones.
La Casa Blanca sostiene que estas acciones son necesarias para contrarrestar lo que considera los “actos y políticas malignas” del régimen cubano, en apoyo de sus intereses de seguridad nacional y política exterior.
La declaración de emergencia y la amenaza de aranceles se suman a una serie de políticas más estrictas implementadas por la administración Trump hacia Cuba desde su primer periodo en la Casa Blanca. Según el comunicado, estas acciones reflejan el compromiso de Washington por sostener una postura firme frente a gobiernos y regímenes que considera adversarios.
Analistas señalan que la medida podría tener implicaciones para países de la región que han suministrado petróleo a Cuba, lo que podría generar tensiones diplomáticas adicionales entre Estados Unidos y sus socios comerciales.