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COLIMA

Un Altar de Muertos que no olvidó feminicidios, desapariciones ni asesinatos

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Comala, México, Avanzada (03/11/2025).- Los casos de feminicidios, desapariciones y asesinatos que han afectado al estado y al país en los últimos años, fueron recordados en la ofrenda por el Día de Muertos colocada el fin de semana por la comunidad educativa de la Escuela de Trabajo Social Vasco de Quiroga.

Con la participación de estudiantes del diplomado y de la licenciatura sabatina de la institución, la ofrenda estuvo dedicada, entre otras personas, a los 43 normalistas de Ayotzinapa, a las madres buscadoras, así como a otras mujeres como la fundadora de la escuela, Margarita Septién Rul; la religiosa Ángela Escobosa Haas y la primera gobernadora, Griselda Álvarez Ponce de León.

El grupo de tercer cuatrimestre de la licenciatura ofreció la siguiente reflexión:

“Hoy, en este Día de Muertos, nos reunimos no sólo para colocar flores y encender velas, sino para recordar a quienes la injusticia nos arrebató, a quienes aún no han vuelto, a los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa que un día salieron con esperanza en el corazón y un sueño de transformar su país.

“Este día, que celebra la vida a través de la memoria, nos invita a no olvidar. Porque mientras los recordemos, ellos siguen presentes: en las aulas vacías, en las marchas que claman justicia, en las voces jóvenes que no se cansan de preguntar ¿Dónde están?

Hoy, los altares no son sólo ofrendas: son actos de resistencia. Son el reflejo de un pueblo que no se rinde, que convierte el dolor en memoria y la memoria en fuerza.

“Que este Día de Muertos nos recuerde que la vida vale más cuando se vive con dignidad, que la justicia es también una forma de amor, y que los 43 seguirán vivos en cada corazón que se niegue a olvidar. Por ellos, por sus familias, por la verdad y por México: ¡Vivos se los llevaron, y vivos los queremos!”

Durante el evento realizado en las instalaciones de la escuela, el grupo de cuarto cuatrimestre abordó el tema de los feminicidios:

“El feminicidio no es sólo una palabra ni una estadística más, es la pérdida de una vida, de un sueño, de una historia; cada mujer que es víctima de esta violencia deja atrás una familia rota, un vacío que nunca se llena y una sociedad que debería preguntarse qué está haciendo para permitir que esto siga ocurriendo.

“El feminicidio nos duele porque refleja una realidad en la que aún existen el machismo, la indiferencia y la falta de empatía; no podemos seguir normalizando la violencia ni guardar silencio ante el dolor ajeno; cada acción, cada palabra y cada mirada de respeto puede ser una forma de prevenirla.

“Concientizar no es sólo hablar del problema, sino actuar: educar con igualdad, enseñar respeto desde casa y alzar la voz por quienes ya no pueden hacerlo, porque una vida arrebatada por la violencia es una herida para todos; sólo cuando valoremos y respetemos la vida de cada mujer podremos decir que avanzamos hacia una sociedad justa y humana”.

Otro de los grupos expuso el caso de la madre buscadora Zenaida Pulido Lombera, una de las activistas fundadoras del grupo de búsqueda de personas desaparecidas en Caleta, Michoacán, quien el 19 de julio de 2019 fue asesinada cuando regresaba de interponer una denuncia por amenazas. Coordinó la quinta caravana “Buscando encontraremos”, que localizó una fosa clandestina con 43 restos óseos.

El alumnado de segundo cuatrimestre se refirió a la figura de Griselda Álvarez, quien “durante años defendió y ayudó a las comunidades rurales, acompañó a mujeres en situación de vulnerabilidad y defendió el derecho de las familias colimenses a vivir con dignidad”.

Por lo anterior, al recordar a Griselda Álvarez “la evocamos no sólo por su ausencia, sino por la huella profunda que dejó en el tejido social de nuestra comunidad”, pues “fue una mujer de convicciones firmes y voz incansable frente a la injusticia; su trabajo no se limitó a los despachos ni a los discursos: lo llevó a a la calle, a las casas, a los corazones de quienes más necesitaban ser escuchados”.

La religiosa Ángela Escobosa, misionera de la Eucaristía conocida como “Madre Angelita”, quien fue directora de la escuela Vasco de Quiroga y se mantuvo al servicio de la institución durante más de cuarenta años, fue recordada como promotora de una formación humanística y crítica, cercana a toda la población educativa hasta su fallecimiento, el 19 de febrero de 2023.

Tras recibir el encargo de Margarita Septién Rul en los años ochentas, fue continuadora de su obra educativa a través de la Escuela de Trabajo Social Vasco de Quiroga.

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