Colima, México, Avanzada (18/09/2025).- El maestro jubilado J. Santos Eudave Chávez ingresó a Urgencias de la clínica del ISSSTE de Colima el pasado 2 de septiembre, debido a que sufrió fractura de cadera, pero pasaron 15 días sin que lo programaran para la cirugía que necesitaba y ya tenía llagas en la espalda, por lo que sus familiares decidieron sacarlo para ser atendido en un hospital privado.
Este caso fue denunciado por el Frente Magisterial Independiente Nacional (FMIN), que a través de un pronunciamiento manifestó que ante el caso del profesor Eudave el ISSSTE inicialmente argumentó que la demora de la cirugía se debía a que estaban gestionando la prótesis que se necesitaba. “Después informaron que la prótesis que había llegado no era la adecuada y que había que solicitarla de nuevo”, pero pasaron los días y no había sido gestionada la solicitud, a pesar de que sus familiares y compañeros estuvieron exigiendo todos los días a las autoridades que se atendiera al paciente a la mayor brevedad.
“El burocratismo en el ISSSTE es criminal y debe erradicarse. Es humillante la forma en que tratan a los derechohabientes que ingresan a la clínica para atenderse de algún padecimiento”, señaló la organización.
El 17 de septiembre, después de 15 días de internamiento, los familiares decidieron sacar del ISSSTE al profesor para llevarlo al hospital Puerta de Hierro, porque “empezaba a presentar llagas en la espalda por el tiempo que llevaba en cama y el cirujano que lo operó ese mismo día encontró que la fractura se había astillado más y se necesitaron otros tres tornillos, lo que elevó el costo de la operación”.
El FMI anunció que esa situación provocada por el ISSSTE será llevada a la Comisión de Derechos Humanos para que intervenga y obligue al Instituto a pagar los gastos que tuvieron que hacer el maestro Eudave y su familia.
La organización gremial denunció que, a más de 50 años de su fundación, el 3 de mayo de 1974, el hospital del ISSSTE de la ciudad de Colima se encuentra rebasado y es “una expresión concreta de desprecio a los miles de derechohabientes que ven pisoteados todos los días su sagrado derecho a la salud”.
Indicó que consultorios, pasillos, áreas al frente de la dirección, sanitarios y quirófanos “se observan con cartones, botes y cubetas en el piso, para juntar el agua de las más de 50 goteras que están por todas partes: el problema no es menor, los pisos húmedos por el agua de las goteras son un peligro para los derechohabientes que todos los días van a consulta; para los doctores, enfermeras y el personal administrativo y manual que labora en el instituto; los doctores que están en los consultorios dañados están expuestos a que plafones húmedos les caigan en la cabeza o dañen los pocos aparatos que tienen”.
En su pronunciamiento, el FMI hizo alusión también al caso de la señora Carolina Sosa Guzmán, publicado por Avanzada Diario en agosto pasado, quien denunció que en la misma clínica del ISSSTE existen “graves deficiencias”, desde la falta de medicamentos y equipo médico hasta problemas en la infraestructura del nosocomio, además de que cuando ya estaba en el nosocomio y tras ser canalizada, se le informó que la cirugía sería pospuesta debido a la llegada de una emergencia obstétrica y la ausencia de un anestesiólogo.
“Mi molestia —declaró— no es tanto que no me hayan operado, sino que en estos meses me he dado cuenta de todas las carencias del sistema: no hay medicamentos, faltan equipos y las instalaciones están en condiciones deplorables”.
Además, “no hay aires acondicionados; vi a un señor desmayarse por el calor. Los mismos trabajadores sufren estrés y fricciones porque no cuentan con los insumos necesarios para atendernos”, puntualizó.