Malas Compañías
Autor: Mario Alberto Solís Espinosa.
Justo en dos años se estará realizando la elección para renovar la gubernatura de Colima; un proceso que podría diferenciarse de las tendencias de votación en el resto del país, como sugieren los resultados de empresas encuestadoras y el ánimo de amplios sectores de la población local.
Mientras que en otras entidades hay diferencias considerables entre Morena y sus adversarios políticos, en la entidad la ventaja oficialista apenas rebasa los dos dígitos frente a la coalición PRI-PAN, pero se diluye casi por completo cuando a ese bloque se le agrega Movimiento Ciudadano.
De acuerdo con las propias mediciones de Morena y de cara a la renovación del Poder Ejecutivo en Colima, ese instituto político y sus aliados cuentan con el 43 por ciento de las preferencias electorales, en tanto que una posible alianza opositora conformada por PRI-PAN-MC acumula un 38 por ciento.
Con todas las ventajas que proporciona el poder, como el manejo de programas sociales y de la nómina gubernamental, la ventaja de cinco puntos porcentuales resulta insuficiente, no se corresponde con el enorme dispendio de recursos que ha realizado el oficialismo para afianzar su proyecto transexenal.
En otras entidades del país donde habrá contienda por la gubernatura, las ventajas entre la coalición morenista y sus adversarios rondan los 20 y hasta 30 puntos; en Colima prácticamente no existe esa distancia; parece que desde ahora el electorado se divide en dos grandes bloques.
La fragmentación de preferencias electorales coincide con la polarización que se advierte en la sociedad colimense. Un importante segmento de la población se identifica con el proyecto del actual grupo en el poder, ya sea por conveniencia o convicción, pero otra parte igual de numerosa ya no confía en la casta gobernante y se muestra dispuesta a explorar otras alternativas.
No necesariamente tales posiciones respecto a las autoridades se traducen en votos para una u otra opción, pues esas decisiones en la soledad de la urna dependen de múltiples factores, pero sí representan una circunstancia que será la plataforma de arranque para los futuros contendientes.
Es decir que el margen de maniobra para el oficialismo es muy escaso, ha resultado poco redituable la enorme inyección de recursos públicos a programas asistenciales, mismos que además se ejecutaron a costa del sacrificio de sectores tan importantes como la salud y la seguridad pública.
Fuera de los amplios padrones de beneficiarios o de la nómina oficial, existe decepción con el actual gobierno, pues incumplió muchas de sus promesas y repitió los vicios de sus antecesores, además de que garantizó impunidad a quienes en el pasado agraviaron a los colimenses.
La prometida transformación nunca llegó a Colima, por el contrario, el actual gobierno no se distingue mucho de los previos. Tal parece que la incapacidad, la negligencia y la corrupción no tienen colores partidistas, son males generalizados de quienes se dedican a la política.
El desgaste de la Cuarta Transformación es acelerado en la entidad, lo que anticipa una elección competida y el reparto de posiciones en los municipios, donde muy probablemente experimentados operadores políticos del PRI y PAN concentrarán sus fuerzas, antes que arriesgarse con una campaña estatal.
Justo esos intereses de carácter grupal o individual convierten en una posibilidad casi inviable la conformación de una gran alianza opositora que compita con posibilidades reales de triunfo en 2027. En el PRI y PAN las ambiciones personales son moneda corriente y están por encima de cualquier otra ponderación.
Tampoco es muy factible que Movimiento Ciudadano se adhiera a un acuerdo político de esas características, pues dicho partido basa su fortaleza en la independencia que ha mantenido respecto a las cambiantes alianzas por todo el país. Una eventual coalición de centro-derecha deslegitimaría a la marca naranja.
Lo cierto es que a dos años de la elección no existen certezas ni tendencias irreversibles; el panorama en Colima resulta atípico, pues no se advierten figuras dominantes que tengan triunfos asegurados, mucho dependerá de los acuerdos, negociaciones y pactos en uno y otro bando e incluso entre adversarios, como ha sucedido en otros procesos.
BREVE HISTORIA PARA CAMILA. La princesa tiene la fortuna de iniciar su trayectoria laboral en las mejores condiciones, con un horario muy favorable, sueldo digno e incluso seguro médico. Lástima que eso ocurre a muchos kilómetros de Colima, donde más del 50 por ciento de las personas sobrevive en la precariedad laboral, según estudios recientes. Justo ayer me encontré un letrero en el que un comercio local solicita empleado con horario de 8 de la mañana a 8 de la noche, lo que equivale a 72 horas a la semana. ¿Qué hacen las autoridades estatales en esos casos y muchos otros cercanos a la explotación? En el discurso se piden semanas de 40 horas, pero en la realidad se toleran abusos en contra de los trabajadores.