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La regulación de las redes sociales

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Malas Compañías

Autor: Mario Alberto Solís Espinosa.

Mientras que otros países avanzan con decisiones firmes y políticas públicas estructuradas hacia la regulación del uso de celulares y el acceso de menores a las redes sociales, en México todavía se discute a quién corresponde dar los primeros pasos en este tema, más con la intención de evadir responsabilidades que en el ánimo de encontrar soluciones.

Hace unos días, el gobierno federal emitió un diagnóstico contundente y preocupante, los menores en nuestro país consumen más de siete horas diarias en el celular, la mayoría de ese tiempo navegando en redes sociales como Instagram, Tik Tok, Facebook o Youtube.

Ante los hechos, la respuesta de la administración de Claudia Sheinbaum no parece ser la más conveniente, pues traslada la problemática a las escuelas con la propuesta de prohibir los celulares en los planteles educativos, cuando esa disposición ya existe en normatividades internas que mantienen a los niños y adolescentes separados de sus dispositivos en el transcurso de la jornada escolar.

Es decir que se ha centrado la discusión en torno a una medida que ya se aplica desde hace tiempo en las escuelas, al menos de preescolar, primaria y secundaria, donde los celulares están prohibidos para los alumnos. Su uso se restringe a la clandestinidad y bajo sanciones previamente acordadas con los padres de familia.

Tal parece que como en muchos otros asuntos relevantes para la sociedad, el gobierno federal asume una postura comodina y superficial para no entrar al fondo de los problemas. Las autoridades saben que en las escuelas no está el problema, sino justamente fuera de ellas, cuando los menores se encuentran en su casa u otros espacios sin supervisión.

Da la impresión de que la administración morenista evita plantear las verdaderas soluciones al uso excesivo de los dispositivos móviles porque sabe que dichas medidas lo enfrentarían a las grandes empresas tecnológicas y sobre todo a los padres de familia, algo que el régimen actual ha evitado a toda costa por mero cálculo político y electoral.

Las acciones para proteger a los menores de la exposición a contenidos en internet o del abuso de las redes sociales parecen estar claras para todos. El problema no son las escuelas, sino la escasa regulación para las empresas transnacionales como Meta u otros que ofrecen productos que generan adicción y otras alteraciones.

A diferencia de México, las autoridades de Estados Unidos proceden con firmeza y acaban de lograr un acuerdo judicial histórico que contiene las primeras regulaciones para el gigante Meta (Instagram y Facebook), además de imponerle una multa millonaria luego de que al menos 29 estados lo acusaron de desarrollar productos adictivos que han llevado a problemas como la ansiedad y depresión.

El acuerdo obliga a que Meta establezca cambios en los controles de uso, incluyendo un límite automático de dos horas diarias conectados a redes sociales para los menores de 18 años; ese tiempo solo podrá ampliarse si los padres otorgan un permiso expreso y los usuarios recibirán avisos periódicos sobre el tiempo que llevan conectados a la plataforma.

Además, los menores no podrán acceder a las plataformas entre la medianoche y las 6 de la mañana, a menos que sus padres lo consientan; tampoco podrán recibir notificaciones en horario escolar (entre las 8 de la mañana y 6 de la tarde); y sobre todo destaca que se bloqueará el acceso de los menores a los “me gusta” o reacciones en las publicaciones, es decir que quedarán cancelados los llamados likes.

Menciona el acuerdo judicial pendiente de ratificación en los tribunales que si estas medidas también son adoptadas por otras compañías, como Tik Tok y Youtube, los controles se endurecerán, reduciendo el límite diario de conexión a una hora y la prohibición total de acceso quedará entre las 10 de la noche y las 7 de la mañana

Otros países como Francia, Australia y varios más de la Unión Europea ya prohibieron el uso de redes sociales a menores de 16 años, pero además establecieron multas millonarias para las empresas tecnológicas que no verifiquen la identidad de los usuarios y se evadan las disposiciones.

Hay varias opciones que el gobierno de Claudia Sheinbaum puede explorar, una vez que puso sobre la mesa el tema del uso del celular y las redes sociales; pero llevar la discusión sobre los dispositivos móviles a las escuelas, cuando ahí ya hay regulación, provoca suspicacias, genera la impresión de que las autoridades no van en serio y tampoco es genuina su intención de atender el problema.

Sería creíble su postura si las empresas, como Meta, fueran llamadas a rendir cuentas, como sucede en otros países, y se les exigiera implementar medidas que, con el apoyo de los padres de familia, evitaran el uso excesivo del celular y redes sociales. Sin embargo la Cuarta Transformación parece no tener ni la más mínima intención de molestar a los gigantes de la tecnología ni a los paterfamilias, pues eso podría acarrearles pérdida de apoyos y votos.

En vez de soluciones profundas, firmes y contundentes, el gobierno acude a la manida práctica de las consultas, las encuestas y todo ese catálogo de argucias que en este caso no resolverán nada, en detrimento de la salud mental de los niños, niñas y adolescentes.

BREVE HISTORIA PARA CAMILA. La princesa ya regresó de su viaje y con ello mi alma al cuerpo. De inmediato se incorporó a sus actividades escolares y comenzó la segunda mitad de su carrera profesional. Felicito a la exmoconeta por el esfuerzo que realizó los últimos dos meses, será una experiencia para toda la vida; también le deseo éxito en su estancia en las aulas.

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