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El mundo rebasará los 1.5 °C de calentamiento; ONU advierte sobre nuevo escenario climático

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El PNUMA señala que superar temporalmente el umbral establecido en el Acuerdo de París es ya ampliamente considerado inevitable; advierte que cada fracción adicional de grado y cada año de sobrepaso aumentarán los riesgos y que reducir después la temperatura no devolverá necesariamente al planeta a sus condiciones anteriores.

Colima, México, Avanzada (03/10/2026).- El mundo se encamina a superar los 1.5 grados Celsius de calentamiento respecto de los niveles preindustriales, probablemente en los próximos años, y el desafío ya no consiste únicamente en intentar evitar ese escenario, sino en conseguir que el rebasamiento sea lo menor y breve posible y posteriormente reducir de nuevo la temperatura global.

Así lo plantea el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en su nuevo informe Limiting Overshoot: Navigating exceedance of 1.5°C and pathways towards return, publicado en septiembre, en el que sostiene que, bajo las políticas actuales y otras trayectorias de corto plazo analizadas, superar los 1.5 °C es ya ampliamente considerado inevitable.

El concepto que introduce el organismo para explicar este escenario es el de “sobrepaso” (overshoot): un periodo en el que el calentamiento global rebasa temporalmente los 1.5 °C, alcanza un punto máximo y posteriormente, si se aplican las medidas necesarias, comienza a descender.

El PNUMA identifica esta trayectoria de “sobrepaso, punto máximo y descenso” como la mejor opción disponible para limitar los daños y tratar de regresar por debajo de 1.5 °C lo antes posible. En el escenario más favorable analizado por el organismo, el calentamiento máximo llegaría a 1.8 °C; otros escenarios lo sitúan por encima de 2 °C.

2024 superó los 1.5 °C, pero eso no significa que ya se incumplió París

La advertencia requiere una precisión importante.

En 2024, la temperatura media mundial en superficie fue aproximadamente 1.55 °C superior al promedio de 1850-1900, con un margen de incertidumbre de ±0.13 °C, de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Fue el año más cálido de los 175 años del registro de observaciones y probablemente el primer año calendario en superar los 1.5 °C.

Sin embargo, un solo año por encima de ese umbral no significa que el planeta haya incumplido ya el objetivo de largo plazo del Acuerdo de París.

La OMM explica que el calentamiento climático se evalúa durante periodos prolongados, normalmente décadas. Su estimación situaba el calentamiento global de largo plazo en 2024 entre aproximadamente 1.34 y 1.41 °C sobre los niveles preindustriales.

La diferencia es fundamental: 2024 constituyó una señal de hasta dónde pueden llegar las temperaturas en un año determinado, mientras que el nuevo informe del PNUMA advierte que el calentamiento sostenido también se aproxima al límite de 1.5 °C.

Cada décima de grado importa

Sobrepasar los 1.5 °C tampoco representa un punto a partir del cual todos los efectos ocurran repentinamente. El riesgo aumenta conforme suben la temperatura y el tiempo durante el cual ésta permanece elevada.

De acuerdo con el PNUMA, por encima de 1.5 °C los impactos climáticos se intensificarán y acumularán, mientras aumenta la posibilidad de alcanzar puntos de inflexión irreversibles.

Entre los riesgos identificados se encuentran la desestabilización de grandes capas de hielo, la degradación de la selva amazónica y alteraciones en la circulación oceánica del Atlántico. También se anticipan mayores afectaciones por fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de ecosistemas, daños a la salud, la seguridad alimentaria, el suministro de agua, las ciudades, la infraestructura y las economías.

El organismo advierte además sobre consecuencias sociales como desplazamientos forzados y afectaciones a pequeños Estados insulares y zonas costeras bajas. El documento citado por el PNUMA plantea incluso la posibilidad de que la producción mundial de alimentos disminuya 14 por ciento hacia 2050.

Por ello, la magnitud del punto máximo y la duración del sobrepaso son determinantes: cuanto más alta llegue la temperatura y más tiempo permanezca por encima de 1.5 °C, mayores serán los riesgos para las personas y los ecosistemas.

Bajar nuevamente la temperatura no está garantizado

El escenario descrito por Naciones Unidas tampoco supone que, después de alcanzar el punto máximo, la temperatura descenderá automáticamente.

Para detener el aumento sería necesario avanzar hacia emisiones netas cero. Para conseguir después una reducción de la temperatura global se requerirían emisiones netas negativas, es decir, retirar de la atmósfera más gases de efecto invernadero de los que se emiten.

Esto implica no sólo reducir de manera sostenida las emisiones de dióxido de carbono y metano, sino recurrir también a mecanismos de remoción de dióxido de carbono (CDR).

Entre ellos se encuentran alternativas convencionales, como la reforestación y el manejo de suelos, y tecnologías más recientes, como la captura directa de dióxido de carbono del aire.

Pero el PNUMA advierte que estas tecnologías no constituyen una solución milagrosa.

Los métodos tecnológicos más novedosos todavía no han sido probados a gran escala y pueden alcanzar costos de hasta 600 dólares por tonelada de CO₂ retirada. Para tener una contribución significativa, la cantidad de dióxido de carbono removida actualmente tendría que triplicarse o incluso cuadruplicarse para 2050.

Los modelos analizados indican además que la remoción de carbono únicamente podría revertir unas cuantas décimas de grado de calentamiento durante este siglo, por lo que el propio informe advierte que no sustituye la reducción rápida de las emisiones.

El planeta no volvería simplemente a como estaba antes

Una de las conclusiones más relevantes del informe es que conseguir que la temperatura descienda nuevamente por debajo de 1.5 °C no significa regresar al mundo existente antes del sobrepaso.

Los distintos componentes del planeta responden a velocidades diferentes.

Los océanos, las capas de hielo y los ecosistemas pueden tardar décadas o periodos mucho mayores en responder a una reducción de las temperaturas, mientras algunos cambios podrían ser irreversibles.

El PNUMA reconoce que todavía existe una elevada incertidumbre sobre cómo evolucionarían fenómenos como el aumento del nivel del mar, el deshielo de la criosfera, las extinciones de especies, las transformaciones de ecosistemas, los desplazamientos humanos y los cambios en los sistemas de agua y producción de alimentos durante una eventual fase de descenso de las temperaturas.

Incluso si se consiguiera regresar por debajo de 1.5 °C, el organismo considera inevitables algunas pérdidas irreversibles y condiciones permanentemente modificadas después de años de insuficiente acción climática.

Por eso, el informe no plantea el sobrepaso como una razón para abandonar la meta del Acuerdo de París.

Por el contrario, sostiene que reducir inmediatamente y de manera sostenida las emisiones sigue siendo la prioridad, al mismo tiempo que los países tendrán que incrementar sus medidas de adaptación frente a impactos que ya no podrán evitarse.

La diferencia entre alcanzar un máximo de 1.8 °C, aproximarse a 2 °C o superar esa temperatura puede traducirse en consecuencias muy distintas.

El mensaje central del PNUMA es que cada fracción de grado de calentamiento que pueda evitarse disminuye los riesgos y que cada año que pueda acortarse el periodo por encima de 1.5 °C reduce la exposición de las sociedades y los ecosistemas.

El nuevo escenario, por tanto, no significa que la meta de 1.5 °C haya dejado de importar. Naciones Unidas plantea ahora el desafío de intentar regresar a ella después de un sobrepaso que, según la evidencia evaluada por el organismo, será cada vez más difícil evitar.

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