Columna
El puercoespín
Luis Felipe Rocha Solís no tiene ningún mérito ni el perfil para estar en el puesto de encargado del Instituto de Formación, Capacitación y Profesionalización Policial, pues es licenciado en educación primaria por el Isenco, por cierto, sin experiencia, ya que, solamente ejerció como maestro de grupo de junio de 2018 a febrero de 2019, es decir, que ni siquiera completó un ciclo escolar.
Luis Felipe Rocha Solís ha tenido una carrera ascendente desde el 2018, cuando egresó del Isenco y a los pocos meses encontró cobijo en la Delegación de la Secretaría del Bienestar, donde se desempeñó como jefe de enlace en la administración, primeramente, y, después, como jefe de capacitación, de allí, pasó a la Secretaría de Educación donde se desempeñó como coordinador de las Unidades de Servicios Administrativos y Educativos (USAE) -y donde causó serios malestar entre el personal de base de la SE por su asignación preferencial y por acudir acompañado de un escolta asignado por la Secretaría General de Gobierno- y ahora es nombrado encargado del Instituto de Formación, Capacitación y Profesionalización Policial por obra y magia del nepotismo grosero de su madre bajo el amparo de Indira Vizcaíno.
Felipe Rocha Solís está gozando de los frutos de la relación de su madre con la gobernadora. Recordemos que Lupita fue nana de la gobernadora. Felipe es la expresión de las nanas al poder.
Lupita Solís está más preocupada por convertirse en una agencia de colocaciones de sus parientes en puestos de gobierno sin que ellos, en este caso su hijo, tengan la capacidad ni el perfil idóneo para desempeñar el cargo.
La seguridad pública es un desastre y decisiones como éstas son las que tienen hechas un desastre las instituciones públicas que la secretaria General de Gobierno convirtió en patrimonio propio.
Un detalle Kafkiano. En el currículo que presentó ante Contraloría General del Estado manifestó haber recibido un curso sobre Los conflictos de interés en el ejercicio del servicio público impartido por la Secretaría de la Función Pública, el conflicto de interés es un delito muy similar al nepotismo. Felipe conoce mucho de esos delitos, por tanto, es claro que él tiene plena conciencia del nepotismo cometido por Indi y su madre, Lupita. En otras palabras, estudio bien el delito para cometerlo con plenitud de conocimiento.
No tiene experiencia en materia educativa, pues ni un ciclo escolar ha laborado como maestro, por tanto, no puede aportar experiencia en el área pedagógica para justificar su presencia en el Instituto.
No tiene formación en el área de seguridad pública ni en materia policial.
No tiene formación académica que pudieran aprovecharse en la formación de los futuros policías.
Ni cuenta con algún posgrado relacionado con el área.
No tiene ni formación ni experiencia. No es idóneo para el puesto; sin embargo, ahí está cobrando un sueldo sin aportar nada.
Su único mérito es ser hijo de la secretaria General de Gobierno, que ve su puesto como parte de su patrimonio familiar.
¿A qué va Felipe al Instituto?
En el pasado mitin de campaña Claudia en Colima, realizado el día 23 de julio, se montaron unas mesas para pasar lista a los empleados del gobierno del estado que fueron contratados por el actual gobierno de Morena y también para registrar a algunos “simpatizantes” que reciben algún programa social.
A los empleados y simpatizantes registrados les están haciendo llegar un guasap donde les dicen lo siguiente:
“Mucho gusto, somos una iniciativa ciudadana que apoya a la doctora Claudia Sheinbaum, con la finalidad de informar a la sociedad las acciones y actividades que ella realiza.
Obtuvimos tu número telefónico gracias al registro que se realizó en la conferencia de la doctora, impartida el día 23 de julio en la avenida Galván Norte (frente a la ex zona militar), Colima.
Queremos invitarte a formar parte del grupo de información de primera mano sobre los proyectos y acciones de la doctora Claudia Sheinbaum y la compartas con tus amigos y conocidos.”
Lo que podemos pergeñar es que, desde el mismo gobierno del estado, se está organizando una red-partido para realizar la campaña constitucional. Mantener activa y movilizar a estas personas tiene un costo. La pregunta clave es de dónde saldrán los recursos para mantenerla activa y eficaz. La respuesta es muy sencilla: se podrán en acción a empleados de confianza del gobierno del estado, ahí está un primer financiamiento; segundo, los porcentajes de cooperación “voluntaria” de los mismos empleados de confianza que va de un 5 hasta un 10 % de salario que perciben; tercero, de algunas dependencias oficiales donde no se tenga que rendir cuentas en forma estricta, estas son: la Oficina de la Gubernatura, que gradualmente el Congreso del Estado ha venido incrementando su presupuesto; además, otras instituciones como el Instituto de Formación, Capacitación y Profesionalización Policial que, tentativamente, tendrá aumento en sus presupuesto por ser una de las áreas que hay que reforzar económicamente y nadie pondrá cuestionar su aumento presupuestal pues es de todos conocida la crisis de seguridad que estamos viviendo.
A eso va Felipe al Instituto, a convertirse en un enclave de la Mafia de las amiguis, para poder transferir, desde allí, recursos a las áreas que la gobernadora y su madre, la secretaria General de Gobierno, le ordenen.
Colima puede estar incendiada por la delincuencia organizada y en la quiebra financiera el gobierno, pero Lupita e Indi solo piensan en su familia y en las campañas políticas.
El desastre financiero y la peor crisis de seguridad en la historia de Colima tienen sus causas y explicaciones en las decisiones, como poner a Felipe en el Instituto, pero también en la ineptitud e indolencia de un gobierno fracasado.