Columna
El puercoespín
La remoción de tres funcionarias del gobierno del estado es un simple juego de las sillitas. Que nadie se quede fuera del presupuesto; que los compromisos políticos sigan firmes; lo último que importa es la calidad del servicio público.
Cati, Myrna y Mónica juegan a las sillitas, intercambian puestos, mientras la administración no da ningún resultado. Se cae a pedazos y no lo ven, no lo dimensionan.
Myrna Fátima Ramírez García fue nombrada rectora de la Universidad Intercultural de Colima en septiembre de 2022, pero no pasó ni un año y fue removida sin que se diera explicación alguna por parte de la gobernadora; sin embargo, ha trascendido que fue acusada de reprimir a estudiantes, despedir arbitrariamente a maestros y encubrir un profesor acosador.
Catalina Suárez Dávila es el ejemplo vivo del fracaso. Colima está ubicada con la tasa más alta del país en asesinatos de mujeres, durante el primer semestre del año, Colima registró 13.05 casos por cada 100 mil mujeres, lo que representa una proporción seis veces mayor que el promedio nacional, que es de 2.10, de acuerdo con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Mónica Liliana Campos Magaña en el CEPAVI obtuvo los siguientes resultados: desde 2020 Colima ha encabezado la lista de violencia intrafamiliar; en 2021 continúa creciendo, pues se registraron 84 expedientes por cada 100 mil habitantes; en 2023 se registraron 8 mil 149 casos de violencia intrafamiliar, esta cifra reportada, en lo que va de este año, es 16 % más alta registrada que en el mismo periodo del año anterior.
Cati, Myrna y Mónica, tienen algo en común, son unas fracasadas como funcionarias, según lo muestran las estadísticas en sus respectivas instituciones.
Cati pasa del Instituto Colimense de las Mujeres pasa a la Universidad Intercultural de Colima; Myrna deja la Universidad Intercultural de Colima y se va a la Dirección General del Centro Estatal para Prevenir y Atender a la Violencia Intrafamiliar y; Mónica de la Dirección General del Centro Estatal para Prevenir y Atender a la Violencia Intrafamiliar pasa a dirigir el Instituto Colimense de las Mujeres.
A Cati, Myrna y Mónica hay una palabra que las iguala, la palabra fracaso; sin embargo, la gobernadora se expresó así “Ellas son mujeres valientes y comprometidas con Colima, a quienes les deseo el mejor de los éxitos en sus nuevas encomiendas.” Si sus éxitos son similares a las instituciones que dejan, hay algo seguro, el fracaso.
Las tres son fracasadas a las que les dan un nuevo encargo. El mundo al revés, donde se premia la ineptitud. Significa que se van a otra institución a socializar el fracaso. Esto sí que es “innovador”. Ellas han llevado sus instituciones a cero resultados; sin embargo, las premian llevándolas a otra institución que necesita ser mejorada, es toda una locura.
Estas decisiones de Indira no son otra cosa que la institucionalización de la estupidez.
Lo que realmente está ocurriendo es que los compromisos políticos están obligando a la gobernadora a no poder correr a las funcionarias que no funcionan y las conservan en el gabinete ampliado porque la razón de ser de los nombramientos responde a compromisos políticos.
Le importan muy poco los resultados y el servicio que potencialmente podría brindar a la sociedad. Sus nombramientos son políticos. Solo juega a las sillitas, cambian de lugar para seguir ejerciendo lo que saben hacer bien, fracasar.
O quizá la cosa es mucho más grave, muchísimo más grave. Los nombramientos de estas fracasadas responden a una visión de club de amiguis donde Indira cree que el gobierno del estado es patrimonio de ella y sus incondicionales, sus amiguis.
Hace tiempo que el gobierno de Indira se manifiesta como un gobierno de caricatura, pero cada vez que se documentan más sus actos uno descubre que es peor que una serie de dibujos animados.
Todo estaría bien y sería divertido, el problema es que el patrimonio del gobierno del estado, el bienestar de los colimenses y la seguridad de los habitantes está en altísimo riesgo, además gente inocente está muriendo por sus malas decisiones.
La realidad está mandando muchas alertas, si Indira no es sujetada a juicio político o no renuncia por voluntad propia que nadie se diga engañado, señales hay muchas, el desgobierno va aumentando, así como sus costos y sus cadáveres.
Por lo pronto Indira sigue jugando a ser gobernadora y cambió de posiciones a sus amigas para que los que están haciendo mal vayan y continúen con sus malas prácticas a otras áreas.
El gobierno que llegó como la gran promesa de hacer un gobierno por y para las mujeres está resultando el peor de los fracasos: en la campaña decían “el próximo gobierno será feminista o no será”. El resultado es un gobierno que ni es feminista ni es gobierno. El fracaso total.
Ahí está la estadística lapidaria. Colima, en el gobierno de Indira, pasó a ocupar el primer lugar en feminicidios y primer lugar en violencia intrafamiliar, donde las principales víctimas son las mujeres y los niños.
Mueve a sus empleadas porque saben que no están funcionando, pero no se atreve a correrlas porque sus puestos responden a compromisos políticos. El gobierno del estado no hace autocrítica, no informa de los porqués de los cambios porque su infantilismo es tan grande que solo se cubre la cara con las manos como el niño que desea esconderse de los adultos.
Infantil para asumir sus responsabilidades. Adulto para robar.