Columna
El puercoespín
Es claro que la Secretaría de Gobernación estará dirigida desde Palacio Nacional y la mujer que está al frente tan solo es una encargada del despacho que, está allí, porque el Gobierno de México la necesita para igualar la estadística entre hombres y mujeres que conforman el gabinete, además, por su edad, es un elemento propagandístico del llamado cambio generacional.
Luisa María Alcalde es la encarnación del cambio generacional y del tiempo de las mujeres, es decir, es la representación viva de las consignas publicitarias de la Cuarta Transformación.
Y cuando sea atacada, o sienta que es atacada, invariablemente contestará que son los machos, los misóginos, los miembros del sindicato de la violencia de género y, en última instancia, los colaboracionistas del viejo régimen conservador los responsables de esos ataques que solo buscan desacreditarla por el solo hecho de ser mujer.
Ella se siente víctima -por el solo hecho de ser mujer- desde que llegó a su nueva oficina y no se cansa de repetir como un mantra y así lo expuso el sábado en el Zócalo: “Hay relevo generacional, hay ideales, principios, y la revolución de las conciencias no permite marcha atrás”. Lejos de hacer un planteamiento político propio de un secretario de Estado y del primer secretario de Estado, casi una vicepresidenta, tan solo se dedica a repetir consignas propagandistas, no hace política.
Xóchitl Gálvez, otra mujer en la política, -pero de derechas- utiliza las mismas excusas cuando se queda sin argumentos, por ejemplo, ahora que el presidente, en la Mañanera, expresó que Xóchitl es la creación de un gerente político, es decir, Claudio X. González a quien le debía la promoción, ésta dijo de él “Misoginia, racismo y clasismo; todo en uno.” En el mismo sentido Jorge Triana -su compañero de partido- abonó en Twitter “Está descuadrado (refiriéndose al presidente), no soporta vera a una mujer empoderada e independiente, a menos que él la controle a su antojo.”
Los de derecha y los de izquierda cuando son ineptos utilizan los mismos “argumentos” para descalificar las criticas de las que son objeto por ser entes públicos.
Los primeros días como secretaria de Gobernación
Asesinan a director de la Policía de Linares, Nuevo León; coche bomba estalla en Celaya; líder del Partido Verde Ecologista de México aparece desollado en Guerrero; matan y calcinan a Hipólito Mora y a sus dos escoltas en la Ruana, Buenavista, del estado de Michoacán; 16 trabajadores de la Fiscalía General del Estado de Chiapas fueron secuestrados -ya están a salvo-; y balacera en el barrio de Tepito en la CDMX.
Todos los anteriores acontecimientos no fueron fortuitos, ni casuales, se dan a unas cuantas horas y escasos días de la salida de Adán Augusto López Hernández de la Secretaría de Gobernación. En México esta secretaría es clave para la estabilidad política del país y su función es precisamente evitar estos brotes de violencia, pues es la encargada de la gobernanza. La llegada de Luisa María Alcalde Luján abrió una ventana de oportunidad para los delincuentes y políticos que sintieron una oportunidad para actuar. Se dio un vacío de poder que continuará de aquí hasta el final del sexenio, salvo que se opere un relevó de la titular, cosa que es altamente improbable porque su presencia en esa cartera tiene un sentido político y promocional.
No olvidemos que la actual secretaria de Gobernación cuando estuvo al mando de la Secretaría del Trabajo no supo, no quiso o no pudo operar los asuntos relacionados con los sindicatos verdaderamente importantes. Al Snte y a la Coordinadora fue incapaz de llevarlos a conciliar acuerdos clave para que, en un futuro inmediato y mediato, siga prevaleciendo la paz laboral. La ex secretaria fue nula en esa tarea. Los conflictos entre el Snte y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación están allí hibernando.
El conflicto en la mina Sombrerete se encauzó hacia su solución en cuanto la ex secretaria abandonó el despacho. No olvidemos que junto con Cananea y Taxco estas huelgas llevan casi los 16 años. Ella como secretaria fue un obstáculo y en saliendo las soluciones parece que están prosperando.
Por otro lado, no olvidemos el conflicto de la cooperativa Cruz Azul. Cuando los trabajadores se manifestaron afuera de Palacio, en los momentos de la Mañanera, obtuvieron una respuesta positiva del presidente y se llevaron la promesa del mandatario que tanto la Secretaría de Gobernación y la Secretaría del Trabajo se encargarían de solucionar este conflicto. Es de todos conocido que ni gobernación ni la secretaria del Trabajo le entraron a la solución del conflicto que le interesaba de sobremanera al presidente, pues se trataba de una cooperativa y sería una solución emblemática para un gobierno que está a favor de los trabajadores. No olvidemos que la cooperativa Cruz Azul es una empresa exitosa con organización colectiva, social; sin embargo, terminó encargándose del asunto Julio Scherer Ibarra consejero jurídico, el traidor de Palacio, que llevó el conflicto a favorecer a la parte más oscura del conflicto y beneficiándose económicamente él mismo.
Como podemos observar en los asuntos más complejos la funcionaria Luisa María Alcalde no opera, se hace a un lado, en el mejor de los casos, lo cierto es que en los asuntos serios donde se involucran parte duras con intereses económicos y políticos fuertes ella brilla por su ineptitud.
Pero eso sí, si la critican no te bajará de misógino, machista, colaboracionista del régimen del pasado. Los ineptos siempre recurren a descalificaciones simples.
La secretaria de Gobernación, como podemos observar los primeros días de gestión, está demostrando que efectivamente es un florero.
Pero eso sí, como merolica saca diez: “Hay relevo generacional, hay ideales, principios, y la revolución de las conciencias no permiten marcha atrás.” Grita en la plaza y en privado. Recitar consignas frente a líderes sindicales, políticos y poderosos capitanes del dinero no sirve de nada. Quizá nada más la escuchan y ríen discretamente, por aquello del respeto.
Federico López Ramírez
Nació en Los Tepames, Colima, el mismo día que sor Juana Inés de la Cruz, pero de 1960. Militó en el Psum. Gusta de autores literarios dialectales. Odia a los caciques de rancho y ama a su nieta Victoria Amelia.