Columna
El puercoespín
Con la reunión de ayer (6 de junio) de los gobernadores y los aspirantes a candidatos a la Presidencia de la República se dio inicio al proceso de la sucesión presidencial. La reunión en sí misma es un mensaje muy claro para todos, el partido de Estado y su dirección, es decir, el colegiado de los gobernadores ya entró en acción. Ellos y solo ellos serán los responsables de conducir el proceso de selección (no de elección) del candidato, así como de la campaña constitucional. Morena, su Consejo Nacional, sesionará el próximo domingo solo para ratificar y presentar las reglas del juego dictadas por el Presidente y su equipo de gobernadores a las que deben someterse los aspirantes. Alfonso Durazo gobernador de Sonora y presidente del Consejo Nacional será quien dará fe de la cumplimentación de las órdenes del Presidente y de facto el coordinador del partido de Estado. Delgado será el empleado de los machuchones.
En lo sucesivo la reunión de los gobernadores serán discretas, pero el mensaje a todos los ciudadanos ya fue dado. El partido de Estado es el responsable de conducir a Morena a un segundo sexenio.
Obviamente a la reunión no fue invitado Gerardo Fernández Noroña, porque en la política real el no entra en los planes del Presidente y de Morena, para las simulaciones se platicará y se aparentará que existe cordialidad y que él también cuenta, pero está claro que lo están poniendo fuera de la disputa real. De él depende ser tomado en cuenta, en serio, o tomar decisiones políticas fuertes.
El verdadero partido son los empleados públicos y sus dirigentes son los gobernadores de cada uno de los estados quienes tendrán que rendirle cuentas al Presidente de la República. En pocas palabras, los superdelegados pasaron a ser gobernadores (regentes) y de gobernadores a operadores del partido Morena.
El partido Morena con el militante abnegado y sacrificado a toda prueba ya no operará en la próxima elección, el nuevo perfil será el de un burócrata buscando chamba o tratando de que su nombramiento sea refrendado, es decir, un operador profesional –porque será pagado- pero sin la pasión del militante original, aquel que sí creía en la consigna aquella de que “Por el bien de todos, primero los pobres”. La pasión y el sacrificio se dejó a un lado y entraron a su relevo los ambiciosos vulgares.
Los gobernadores jefes de las regiones
Se acabó el romanticismo de Morena y empieza la historia del partido en el poder y cómo se conserva éste y quienes serán los nuevos propietarios.
Los gobernadores serán los responsables regionales de llevar a cabo, en teoría, la candidatura ganadora de las encuestas, pero en la realidad su misión concreta es legitimar en la vida diaria el liderazgo de Claudia Sheinbaum, el dedazo pues.
Serán los responsables de procesar las candidaturas regionales –sus estados- y, por tanto, de garantizar el triunfo de las diputaciones y las senadurías para alcanzar la mayoría en el Congreso de la Unión. Serán los responsables de negociar con las diversas facciones para integrar candidaturas ganadoras. Tendrán el poder prestado con la consigna y obligación de controlar el voto en sus estados.
Morena el partido oficial se encargará de “emitir las reglas” para movilizar a los simpatizantes y tejer la urdimbre de alianzas para lograr la mayoría política; sin embargo, el contexto es muy distinto al de la elección de 2018.
Geográficamente Morena se encuentra dominado territorialmente pues el 71 % de la población está gobernado por Morena. Su presencia territorial ha crecido impresionante, pues en tan solo cuatro años ganó la Presidencia y pasó a ocupar el Ejecutivo en 23 entidades federativas -90 millones de mexicanos viven en regiones dominadas por Morena-.
En grande medida el éxito y crecimiento político de Morena se debe al buen desempeño del Gobierno de México. El presidente tiene una aprobación que ronda el 68 %, gracias a sus políticas públicas de bienestar social, además los indicadores de la macro economía como la cotización del peso, ingresos de remesas, disminución de los índices de pobreza laboral y próximamente la puesta en marcha de las macro obras de infraestructura como Dos Bocas, el Tren Transístmico y el Tren Maya auguran bienestar y crecimiento económico del sureste del país que repercutirá en todo el país. Hay optimismo en el desempeño de la economía en el presente y en el futuro inmediato.
Lo anterior combinado con un pésimo desempeño político de la derecha que ha optado por reivindicar la corrupción como programa y defender a los narcotraficantes y las instituciones corruptas y de peor desempeño como son el INAI y la SCJN, han provocado un éxito impresionante de Morena que sigue creciendo en su votación.
El contraste
Los encargados de operar el proceso político de la sucesión presidencial no son los mejores calificados por la sociedad como gobernantes. Los gobernadores de Morena ya tienen mínimamente –los menos- dos años en el gobierno y no son precisamente los mejores calificados. La mayoría son calificados como regentes, ineptos y portadores de los mismos vicios de la oposición, es decir, que la sociedad que los eligió buscando el cambio ha encontrado en ellos los mismos vicios y las mismas prácticas prepotentes y errores de los prianistas.
No es lo mismo el gobierno federal que el gobierno local, las sociedades regionales distinguen dos instancias distintas completamente ajenas. En lo federal se observan bondades y en lo local corrupción.
Sin embargo, los gobernadores cuentan con un activo muy importante el pésimo desempeño de la oposición que lo mejor que puede aportar en las próximas elecciones es la opción de elegir entre inconvenientes.
El éxito de Morena dependerá de la capacidad de movilizar a toda su estructura y facciones distintas que conviven en su interior y los espacios adyacentes de los ciudadanos simpatizantes de su causa. Su fracaso estará garantizado si continúa por el camino de la burocratización y el monopolio de las candidaturas asumiendo que la intención favorable del voto que tiene Morena será transmitido automáticamente al candidato que postulen.
De entrada, se trata de una elección conducida por burócratas y organizada por un partido dirigido desde el mismo Palacio Nacional, son malas noticias para una sociedad que creyó en Morena y en su capacidad para abrir a la sociedad los espacios de participación política que el PRI y el PAN negaron en su momento a la sociedad.
Una buena sucesión empieza bien desde las elecciones primarias.
Lo positivo de Morena es que ha empezado a movilizarse muy bien y de acuerdo a los tiempos, dejando atrás nuevamente a la oposición que hasta el día 26 de junio tendrá las reglas del juego para la elección de su candidato. Morena nuevamente toma la delantera y su dilema ahora será si deja participar e incluye a los ciudadanos en las primarias o los deja fuera de la toma decisiones y los usa tan solo como comparsa como lo hicieron el PRI y el PAN en su momento. De no hacerlo y caer en la simulación pondrá el riesgo del proyecto de la Cuarta Transformación o podrá ocurrir que el movimiento de la Cuarta Transformación sea asumida por nuevos actores, distintos al partido Morena.
El grado de politización del pueblo de México se podrá observar en su capacidad de rechazar o transformar al partido de Estado que el Gobierno de México puso en marcha en sustitución del partido Morena, el de los pobres y marginados, el que ganó la elección de 2018.
Federico López Ramírez
Nació en Los Tepames, Colima, el mismo día que sor Juana Inés de la Cruz, pero de 1960. Militó en el Psum. Gusta de autores literarios dialectales. Odia a los caciques de rancho y ama a su nieta Victoria Amelia.
*Fotografía tomada de redes sociales.