Columna
El puercoespín
Desde 2022 los medios masivos de comunicación -es decir, sus dueños- decidieron hacer de la inseguridad su tema para descalificar y consecuentemente hundir al gobierno de la Cuarta Transformación. Los mas media se han convertido en amplificadores ensordecedores de todas y cada una de las notas rojas a nivel nacional.
Por otro lado los representantes populares de la derecha conservadora han hecho su parte al atacar todas y cada una de las iniciativas que envía el Ejecutivo al Congreso de la Unión.
El último asunto fue el de negarle la adscripción de la Guardia Nacional a la Sedena con la votación de ocho ministros contra tres. La derecha festejó, pues para ellos cualquier obstáculo que resulta efectivo para frenar las acciones contra el crimen organizado de parte del Ejecutivo les es, según ellos, una victoria política. El presidente Amlo les tomó la palabra y decidió hacer de las políticas públicas para combatir al crimen organizado un tema político de campaña al declarar que enviará una nueva iniciativa en el mismo sentido, pero hasta el primero de septiembre de 2024, pues para entonces habrá nuevos integrantes de las cámaras y una nueva composición cuantitativa y cualitativa.
A la derecha, al parecer, le satisfizo la postura ya que se percibe a la oposición cómoda cuando habla de la inseguridad y los medios masivos se sienten en su elemento y ven rentable (altas audiencias) hacer de la nota roja su tema central y rector de la narrativa cotidiana.
Sin embargo, el Inegi tiene otros datos.
Veamos, según el citado instituto, los robos y los asaltos, vienen a la baja en la percepción de la gente del 62 por ciento al 50, más de 12 puntos menos de percepción. Y en el caso del vandalismo se llega a 13 puntos menos, es también una percepción importante, donde la gente ve menos vandalismo, menos grafitis, menos daños en el inmobiliario urbano, etcétera.
La gente sí percibe como un problema grave la venta o consumo de drogas en las calles o en los lugares cerca de su casa. De ahí que el Gobierno de México haya iniciado la campaña contra las drogas en las escuelas y Colima es el estado piloto para su ponderación.
Y el caso de las bandas violentas o el pandillerismo, es importante la baja de la percepción, prácticamente en 24 puntos, el 24 por ciento de la gente percibe que hay violencia o pandillerismo, pero antes del gobierno de Amlo la percepción era de más de 30 por ciento.
En el caso de las tomas irregulares de electricidad, los ‘diablitos’, estas formas de adquirir electricidad de manera ilegal, van a la baja también.
Y el robo ilegal de gasolina o huachicol, también, que comenzó muy alto, el seis por ciento en el 2019, actualmente se encuentra a la mitad, en 3.3.
Los cambios de hábito por percepción de delincuencia y miedo también están a la baja, la gente que cambia sus hábitos se ubica en el 51 por ciento, cuando venimos de números del 66 por ciento, es decir, 15 puntos menos de la percepción de cambios de hábitos por cuestiones de delincuencia.
En cambios, de hábito de caminar de noche en alrededor de su vivienda, de igual manera va a la baja; venimos de una percepción del 55 por ciento, entonces, son 11 puntos menos en la percepción de los ciudadanos en su cambio.
¿Cambió su hábito de permitir que menores salgan de su vivienda? Pues también va a la baja, del 58 por ciento que se ubicaba al inicio de la administración, actualmente se encuentra en 43 por ciento, es decir, 15 puntos menos.
Y esta es la percepción, la calificación que le dan los ciudadanos a las instituciones que se encargan de atender la seguridad. En primer lugar, y esto es destacado, digamos, las principales autoridades federales, y en general todas van a la alza; en particular Marina Armada de México, que alcanza el 87 por ciento, 87.5 por ciento donde la población manifiesta confianza en las labores de la Marina.
En el caso del Ejército la confianza que tiene la población es del 83.4 por ciento; y la Guardia Nacional, que está en el tema, en el centro de la polémica, sigue aumentando la confianza de los ciudadanos hasta el 76.7 por ciento, viene a la alza de manera constante desde su creación; en el caso de la policía estatal, pues el 55 por ciento de la gente confía en ella; y la policía preventiva municipal, el 49.9 por ciento. Es sorprendente este dato pues yo imaginaria que la percepción sería en sentido contrario.
Mientras los medios nos presentan un México de nota roja, la gente en la calle, como lo muestra el Inegi, ve otro país, se siente en otro país muy distinto al proyectado por la narrativa de los medios de comunicación de los que controlan el dinero en el país.
Es importante destacar que la Guarda Nacional, la Marina Armada de México y el Ejército están aumentando sus índices de confianza de los ciudadanos cuando la derecha ha proyectado una imagen de estas instituciones de seguridad en sentido contrario. Actualmente sus baterías las están dirigiendo contra el general secretario de la Sedena.
En conclusión podemos decir que los medios están fracasando en proyectar un México en el desastre total porque la gente ve otro país, diametralmente distinto. Es decir, en pocas palabras, que la gente ve en los cuerpos de seguridad del Estado cuerpos eficientes en su lucha contra el crimen organizado. En lo que ha caído la confianza es en los gobernadores y los presidentes municipales, pues la gente confía menos en estos políticos. Cosa contraria de lo que sucede con el presidente de la República en quien un 80 % de los ciudadanos le depositan su confianza -un índice muy alto-.
Todo indica que, en la próxima campaña presidencial, la oposición caminará por el discurso del desastre y el gobierno por el del fortalecimiento de las instituciones de seguridad que la gente los ve triunfadores ante un complejo enemigo como el crimen organizado disperso en una gran cantidad de cárteles.
Bajo estas premisas uno entiende porque Lilly Téllez se está convirtiendo en el modelo más acabado del potencial candidato de la derecha a la presidencia de la República. Todo indica, al no detenerse leer las estadísticas, que le apuestan a perder y Morena con todos sus errores se enfila a obtener muy buenos resultados, sin olvidar y perder de vista, que las calificaciones de los gobernadores matizarán los resultados en las regiones.
La derecha le apuesta a lo inmediato e ignora al México profundo que piensa al país en términos más largo placistas. Allá ellos.