Las circunstancias que rodearon la muerte de una persona adulta mayor en el estacionamiento de la Subdelegación de Programas para el Bienestar de Colima, cuando había acudido la mañana de este viernes a recibir la nueva tarjeta para el cobro de su pensión, evidencian una negligencia criminal, pues por lo general los mecanismos de entrega de las tarjetas están diseñados para el lucimiento político de los funcionarios, aún a costa de los riesgos que enfrentan las personas de la tercera edad.
Llamó la atención que poco tiempo después del fallecimiento de la persona, la titular de la Delegación, Viridiana Valencia Vargas, dio a conocer una publicación en sus redes sociales donde divulgó incluso los resultados del certificado médico de defunción, trámite que debió realizarse prácticamente al vapor, por la celeridad con la que la funcionaria se apresuró a darlo a conocer.
Refirió Valencia que de acuerdo al historial clínico y al Certificado de Defunción emitido por el médico legista, la persona que falleció presentaba un cuadro de hipertensión arterial y complicaciones derivadas de su edad, que se habían agravado durante los últimos días.
Dijo que en los días previos, la persona fallecida había estado internada en una clínica y dada de alta horas antes de este hecho, de acuerdo a sus familiares que la acompañaban, quienes “tuvieron conocimiento pleno de lo sucedido: a la persona ya le había sido entregada su tarjeta en el vehículo que iba, cuando presentó un dolor abdominal, por lo que el personal de Bienestar llamó a los servicios médicos” y “cuando los servicios de la Cruz Roja arribaron, pudieron constatar que la persona ya no presentaba pulso”.
Asimismo, aseguró que esa Delegación “ha ofrecido en todo momento el apoyo a la familia por esta pérdida irreparable”.
Momentos después, tras la muerte de esta persona, la propia delegada publicó un “recordatorio importante” en sus redes, en el que advirtió a la población que “si por motivos de salud la persona adulta mayor que recibirá su tarjeta del Banco del Bienestar no puede acudir por ella, su auxiliar debe presentarse al módulo de atención que corresponda y solicitar una visita domiciliaria”.
Aseguró que “con todo gusto, atendemos todo el tiempo este tipo de solicitudes. Si la persona derechohabiente lo necesita, no duden sus familiares en pedir nuestra presencia en su casa”.
Con ese “recordatorio importante” que hizo la Delegación de Programas para el Bienestar precisamente después de la muerte de la persona adulta mayor, pareciera que la institución estuviera responsabilizando a la familia de la víctima por haberla llevado a recoger su tarjeta, cuando pudo haber solicitado una visita domiciliaria.
Sin embargo, por un lado debe quedar claro que la posibilidad de recurrir a ese mecanismo “por motivos de salud”, no es objeto de la suficiente difusión para que todas las personas estén informadas y hagan uso de él cuando la persona beneficiaria se encuentra enferma.
Por otra parte, lo racional es que en ninguno de los casos la dependencia federal debería hacer que los adultos mayores acudan a recibir su tarjeta, sino que deberían establecerse mecanismos para que ésta llegue directamente a cada domicilio, sea a través de los “servidores de la nación” o del servicio de correo postal.
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Sería justo que la delegada, Viridiana Valencia Vargas, y la gobernadora, Indira Vizcaíno Silva, muestren un poco de sensibilidad humana y dejen de lucrar políticamente con la entrega de las tarjetas a través de las concentraciones masivas de las personas adultas mayores —igual que en otros casos con los estudiantes, con los aprendices de Jóvenes Construyendo el Futuro o con los sembradores de vida—, a quienes se les cita con varias horas de anticipación y se les hace esperar hasta que llega la gobernadora a dar su discurso.
Además de ser operados al margen de los partidos políticos, los programas sociales no deben ser utilizados para promover la imagen de funcionarios que pretender elevar de esa manera sus maltrechos índices de popularidad o que aspiran a otros puestos y pretender utilizar como trampolín el que ya ocupan.
*En la fotografía: Indira Vizcaíno, Rosa Bayardo y Viridiana Valencia. Tomada de redes.