Columna
El puercoespín
Un travesti es una persona que se viste con ropa asociada a otra identidad sexual, en especial cuando se trata de un hombre que se viste de mujer.
La presidenta municipal les dijo a los diputados de Morena que se vale quitarse la máscara y mostrar lo que son, los llamó travestistas.
Lo dijo en alusión a los ataques y al franco ataque de que es objeto su gobierno municipal. Es decir, que los ineptos e inútiles funcionarios del gobierno de Indira en lugar de dedicarse a gobernar lo único que saben hacer es politiquería y atacar a quienes trabajan a favor de la gente.
Las quejas de la alcaldesa tienen fundamento y cobran mayor relevancia ante la actitud abiertamente encubridora del Congreso que continúa en su política de no fiscalizar, no informar, no legislar y no gestionar.
El artículo 12 de la Ley Orgánica de la Fiscalía General, la cual fue publicada el 12 de agosto de 2018, establece que el Fiscal deberá presentar anualmente a los Poderes Legislativo y Ejecutivo del Estado, un informe de actividades, así como comparecer ante cualquiera de ellos cuando se le cite a rendir cuentas o a informar sobre su gestión.
La semana pasada de manera soterrada, los diputados integrantes de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), presidida en esa fecha por la morenista Isamar Ramírez Rodríguez, decidieron que el informe del Fiscal fuera a puerta cerrada y también tomaron la decisión de no informarlo a sus representados ni a los medios de comunicación.
“Pero si no han podido resolver el atentado en mí contra, mucho menos el de otras personas que perdieron la vida. Es increíble la indolencia y violación del acceso a la justicia que existe en Colima. La Fiscalía está de florero en el menor de los casos. Pero no solo no investiga la Fiscalía, persigue políticamente a quien le instruyen. Solo el pueblo puede salvar al pueblo.” Expreso en las redes sociales la presidenta municipal, Griselda Martínez, en franca alusión e inconformidad a que el procurador, el ahijado de la gobernadora, realice su informe a puerta cerrada, pues la semana pasada y de manera soterrada, los diputados integrantes de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), presidida en esa fecha por la morenista Isamar Ramírez Rodríguez, decidieron que el informe del Fiscal fuera a puerta cerrada y también tomaron la decisión de no informarlo a sus representados ni a los medios de comunicación.
Los reclamos de la presidenta municipal de Manzanillo son legítimos, pero además evidencian la inoperancia y la franca desorganización de la Fiscalía que apenas resuelve uno de cada cien casos.
Dentro de ese contexto Armando Reyna regresó a presidir la Junta de Coordinación Política del Congreso como quien se va a comprar unos tacos, regresa de nuevo a la mitad de la función del cine y lo vuelven a nombrar presidente de la Jucopo como si se tratara de un club de amigos. Su desfachatez y cinismo oscila entre el ridículo, la caricatura, el desaliño y la degradación del Poder Legislativo. No explican, no justifican, no lo consideran necesario porque lo entienden como un asunto particular, una cosa entre ellos y olvidan que son un Poder público que su origen y su razón de ser es la sociedad. Ellos son administradores de la res pública. La cosa pública que a todos compete. No son una entidad privada, mucho menos un club de amigos.
Dirá la gente que les vale la investidura, les importa muy poco los valores y la legalidad y se comportan como una caterva de muchachos malcriados que no saben lo que hacen, pero disfrutan a rabiar su desorden y el beneficio del poder y la violación de la ley a favor de sus familiares.
Algo le debe Armando Reyna al fiscal para que lo protejan tanto. ¿Será que ya puso a salvo a su hijo bajo esquemas ilegales y… amor con amor se paga? ¿Qué le debe al fiscal?
Su cinismo es portentoso.
Tiene la razón la presidenta municipal de Manzanillo, mientras ella gobierna y se echó al hombro sus tareas en serio la caterva de atorrantes se divierten de lo lindo en el Congreso llevándose entre sus extremidades inferiores al pueblo de Colima.