Columna
El puercoespín
Contra todo pronóstico Armando Guadiana fue nombrado candidato a gobernador de Coahuila por el partido Morena.
Lo anecdótico
Mientras Armando Guadiana andaba de futbolero en Catar, Ricardo Mejía Berdeja, el subsecretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana hacía campaña a todo vapor. Grandes movilizaciones hacía el subsecretario y Armando Guadiana lleno de emoción y entusiasmo, pero en las tribunas de los estadios del país árabe organizador del campeonato mundial de futbol.
Al final de cuentas, sin despeinarse, Armando Guadiana fue declarado triunfador de las encuestas realizadas por Mario Delgado.
El subsecretario al conocer los resultados demoscópicos, en un video, hace un recuento de las malas compañías de Guadiana.
La encuesta maravilla
Las encuestas han resultado toda una maravilla, pues siempre expresan el sentimiento de las “mayorías” del partido.
En el caso de Coahuila se necesitaba que el candidato fuera una persona adherida a la facción de Ricardo Monreal y el resultado así fue.
Las señales propias de la política palaciega apuntaban hacia Ricardo Mejía Berdeja que, desde la subsecretaria de Seguridad Publica y la vitrina de la Mañanera, se estaba proyectando y todo hacía suponer que tenía la bendición del preciso de Palacio Nacional; sin embargo, las encuestas favorecieron al grupo de Ricardo Monreal que últimamente se encuentra en franca rebeldía contra Morena y contra las posturas emanadas desde Palacio Nacional.
En términos políticos el triunfo en las encuestas de Armando Guadiana es una concesión al grupo de Ricardo Monreal, para no fracturar la unidad del partido, y sobre todo, para conservar la amplia base social de soporte. Las caras largas en la conferencia de prensa en la que se anunció su triunfo no proyectaban nadita de alegría, sino todo lo contrario, había tensión e incertidumbre.
Si bien es cierto que Guadiana acompañó al presidente desde sus años de vacas flacas, recordemos que Guadiana compitió contra Miguel Riquelme en el año de 2017 y su candidatura fue meramente testimonial pues quedó en un tercer lugar con una votación de apenas 11.99 %; Guadiana volvió a competir, pero ya en el poder Amlo, en el 2021, y volvió a fracasar al contender por la alcaldía de Saltillo. Solo ganó la senaduría cuando Amlo ganó la presidencia.
Las malas compañías de Guadiana son, por un lado los Moreira, caracterizados por ser de los más corruptos y de haber endeudado al estado de Coahuila en grado superlativo, además presume, por otro lado, de su amistad con Miguel Riquelme, actual gobernador priista, otro corrupto de primera y ex integrante del grupo de los goberladrones y en el Senado sus amigas son las impresentables Kenia López y Xóchitl Gálvez.
La Cuarta Transformación con esas fichas no llegará muy lejos.
Quizá lo que definió su postulación fue, sin lugar a dudas, su cercanía e incondicionalidad con el grupo del senador Ricardo Monreal que sin ser uno muy ducho en la política puede apostar, sin temor a perder, que se trató de una concesión al grupo de Monreal para que evitar la ruptura del partido Morena. Ahí radica precisamente el milagro maravilloso de las encuestas, pues salieron tal y como las necesitaba Mario Delgado y el inquilino de Palacio Nacional.
La teoría del inquilino de Palacio Nacional es que la gente define y acepta las candidaturas por medio de encuestas porque en el fondo no se está votando a una persona sino por un programa bien definido a favor de los pobres; sin embargo, muchas candidaturas que fueron definidas de esa manera están resultado un rotundo fracaso, pues no solo se están desviando del programa de la Cuarta Transformación sino que van en franco sentido contrario, como sucede en Colima, Guerrero, Baja California, entre otros estados.
Las falsas premisas publicitadas desde Palacio que dicen, por ejemplo: yo estoy con Ebrard, pero si gana Claudia yo voto por ella, así y viceversa; sin embargo, todavía falta ver qué opina la mayoría de la gente, pues las encuestas, será el sereno, pero están resultado un eufemismo del dedazo, que no se lo traga nadie. Y en política, pasarse de listos no es muy recomendable.
En esto del proceso de selección de candidatos todavía falta mucha historia y el dedazo no es una opción y, mucho menos, cuando a la gente le quieren ver la cara. Una cosa es que Morena tenga un alto índice de aceptación y otra es que la gente acepte una versión renovada del dedazo, cosa de la que estamos hartos.
Son tan convenientes las encuestas en Morena que terminan revelando hasta los deseos de las facciones políticas y se balancean de acuerdo a las tendencias y las conveniencias políticas. El engaño no es aconsejable. La alta politización de la gente así lo sugiere.