Columna
El puercoespín
Hoy por la maña el helicóptero en que viajaba Porfirio Sánchez Mendoza se desplomó. él era secretario de Seguridad de Aguascalientes y murió en el percance.
Menos de tres horas después, en rueda de prensa, la gobernadora panista, Teresa Jiménez, aseguró que se trató de un accidente, pero no explicó qué evidencias se tomaron en cuenta para descartar un atentado. La gobernadora dijo que se informará de la investigación siempre diciendo la verdad –cuando eso dice un político, siempre y obligadamente, hay que leerlo a contra sentido–.
En redes sociales circularon videos donde presuntos policías estatales, testigos del accidente, aseguraron que entre seis y siete motocicletas con hombres armados persiguieron al helicóptero y dañaron una de las hélices con armas largas. Tras el accidente, habrían huído.
Apenas en septiembre pasado, Sánchez Mendoza fue liberado tras haber sido detenido por elementos del Ejército y de la Fiscalía General de la República (FGR) en febrero, acusado de tortura, abuso de autoridad y falsedad de declaraciones.
Piso la calle e inmediatamente la gobernadora panista dijo: contratado.
El ex jefe de Porfirio Sánchez, es decir, Genaro García Luna y su ex compañero en la corporación Luis Cárdenas Palomino están en la cárcel bajo proceso criminal. Desde 2007 y en años posteriores, ocupó diversos cargos en la extinta Procuraduría General de la República (PGR), y fue Jefe de Departamento de investigación y subdirector de Investigación Policial en la Agencia Federal de Investigación.
Con los políticos panistas no sabemos cuáles son los criminales y cuáles son los guardianes del orden. Policías y criminales son los mismos. De día usan uniformes policiacos y de noche se ponen los antifaces.
Guanajuato está bajo metralla y en los primeros lugares de asesinatos porque gracias a los gobiernos azules el cártel de Santa Rosa de Lima goza de total impunidad, pues son protegidos por los mandos de las policías, fiscalía y los jueces.
Los mismo sucedía en Tamaulipas con el criminal y prófugo de la justicia Francisco García Cabeza de Vaca, que los funcionarios del PAN, diputados y gobernadores defendieron a ultranza. últimamente la oposición cínicamente ha adoptado la postura de defender a los criminales. Hoy no sabemos cuáles son los panistas y cuáles los criminales.
Mes y medio tiene el cargo la gobernadora de Aguascalientes y ya dio muestras que es igual de inútil a todos los políticos de la nueva generación que solo buscan el poder por el poder mismo y como una forma de hacerse ricos con los jugosos negocios gubernamentales.
Es la gobernadora, una de tantas panista que hablan de combatir el crimen organizado con balazos y en mes y medio de gestión le estalla la primera crisis. No cabe duda que la derecha conservadora no le importa destruir al país con tal de seguir con el saqueo de los dineros públicos.
En qué cabeza cabe –en la actualidad– combatir a los criminales poniendo en las posiciones de poder a criminales.
Hasta cuando entenderán los políticos que los ciudadanos estamos hartos de sus negocios y de sus corruptelas. A nadie engañan.
¿Qué deberá ocurrir en este país para acabar con esta violencia y este contubernio entre criminales y políticos?
Más tardo en pisar la calle este funcionario cuando la gobernadora ya lo había contratado para, supuestamente, combatir al crimen.
El caso de Aguascalientes, sin temor a equivocarme, simplemente, documentará lo que es un secreto a voces, el cómo están relacionados los criminales y los políticos.
La derecha hipócrita está demostrando que tiene la firma intención de acabar con el país antes de ser desalojados de todos los cargos públicos. Su alianza criminal con los delincuentes está muy cerca de tocar fondo.
¿Cuáles serán los límites de los ciudadanos para parar esta espiral de contubernio del crimen organizado y la sociedad política conservadora?
¿Cuál será el precio final que vamos a pagar?
La investigación a fondo de este caso será la radiografía del crimen organizado y sus redes de vinculación con los políticos panistas.
Es imposible tapar el sol con un dedo, la verdad es cada día más difícil de ocultar.
Está bisoña gobernadora se parece tanto a Indira, a la alcaldesa Sandra Cuevas y a Evelyn Salgado, y no es casualidad, son el producto de los políticos aliados para impulsar la captura del poder por el poder mismo. Los ideales, los programas ni siquiera los mencionan. Ni para eso sirven.
Ojalá que los tiempos de definiciones estén cerca.