Columna
El puercoespín
Todos quieren al Ipecol. Nacho y Mario lo quisieron mucho. Indira quiere mucho al Ipecol. Qué tiene el Instituto de Pensiones de los Servidores Públicos del Estado de Colima, mejor conocido como Ipecol, que todos los gobernadores le tienen un desmesurado amor.
Sucede que tiene dinero, mucho dinero, de los trabajadores que laboran para los municipios, los organismos públicos descentralizados y el gobierno del estado y lo que quieren los políticos, es decir, quieren tomar el dinero de ellos, sin eufemismos, robarles su dinero, y saben que si lo hacen tendrá una probabilidad de 100 % de salir impunes.
En los últimos sexenios los gobernadores descubrieron un desmesurado amor al Ipecol y Nacho no se resistió y no enteró al Ipecol aproximadamente 1300 millones de pesos y hasta la fecha nada le ha pasado. Indira no enteró, en este primer año de gobierno, cerca de 210 millones de pesos y nada le ha pasado. Pero no se trata solo de 1510 millones de pesos no enterados sino que tampoco se les ha exigido el pago de recargos a esos créditos fiscales.
Los consejeros sindicales –del Ipecol– hablan del capital principal, pero no hablan de los intereses, multa y recargos que se les debe aplicar a los recursos no enterados, que Nacho e Indira los han aplicado en otras cosas y eso es mínimo una falta administrativa, pero también, de acuerdo a lo que se observa, es un delito penal.
La Ley de Pensiones en su artículo 68 fracción uno establece que las aportaciones, las cuotas y sus accesorios son créditos fiscales; en la fracción dos dice que el Instituto tiene atribuciones para determinar los créditos fiscales y las bases de su liquidación, así como para fijarlos en cantidad líquida y percibirlos de conformidad con la presente Ley; y en su fracción tres señala: las aportaciones y cuotas que no se enteren en la forma y plazos establecidos en esta Ley, causarán los recargos que establece el Código Fiscal del Estado de Colima.
El artículo 69 establece que los recargos, los gastos de ejecución y la indemnización a que se refiere el párrafo quinto del artículo 28 del Código Fiscal del Estado de Colima, son accesorios de las aportaciones y cuotas y participan de la naturaleza de éstas, en pocas palabras, Nacho e Indira, no solo adeudan al Ipecol las cantidades no enteradas sino todos los intereses, multas, recargos que son parte de la naturaleza de la aportaciones y cuotas de los trabajadores.
¿Por qué la parte sindical no reclama esto? ¿Por qué guarda silencio y solo se refiere al adeudo principal y evita reclamar los intereses, recargos y multas generados? ¿No es eso un daño al patrimonio de los trabajadores?
El artículo 72 de la misma Ley de Pensiones es contundente pues dice: “Prohibido condonar adeudos”. Esa vía la tienen cerrada los gobernadores. Deben pagar, la ley no les deja salidas.
No vaya a salir, en cualquier rato, el inefable director del Ipecol que se condonan las deudas a los gobernadores, porque así lo acordó el Consejo Directivo que ellos controlan.
De los 13 miembros del Consejo Directivo solo cuatro son puestos ocupados por las representaciones sindicales los demás los ocupan el Poder Legislativo (1), el Poder Judicial (1) y el resto (7) los controlan el Gobierno del estado y los ayuntamientos.
El artículo 70 de la citada Ley es contundente, pues establece la imposición de recargo en aportaciones y cuotas, en su fracción primera, que cuando las Entidades Públicas Patronales sujetas a esta Ley, no enteren las aportaciones y cuotas en los plazos establecidos, deberán cubrir a partir de la fecha en que estas se hicieran exigibles a favor del Instituto, recargos en los términos establecidos en el Código.
El problema radica en que el director del Instituto es quien deberá realizar los procedimientos (cobros) e interponer las denuncias penales.
Yo no veo al inútil de Hugo Vázquez Montes realizando las tareas que la ley lo obliga, pues sus tareas en la realidad son más de compinche de la gobernadora y no se observan, en sus actos públicos actuales, intenciones de recuperar los recursos del Ipecol.
Públicamente no se conoce de las estrategias del director para realizar los procedimientos de cobranza ni nada por el estilo que la ley le obliga.
En el Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco (Ipejal) ya se está procediendo contra administradores por haber hecho uso ilícito de atribuciones y facultades en contra de dicho instituto.
Al parecer en Colima violar la ley y robarse las cuotas de los trabajadores son conductas “legalmente” permitidas. Y es ya el Ipecol una caja chica de los gobernadores en turno.
La maniobras de la gobernadora por controlar el Poder Judicial, aparte de ser un área donde el ejercicio de la justicia está disponible como un área de negocios para comerciar con la Justicia, es decir, suena muy metálico. Vaya que resultó muy lista Indi, la inútil. Inútil para gobernar, buena para hacer negocios. Influir en la decisión de quien será el próximo presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Colima también la dotaría de un asiento más en el Consejo Directivo del Ipecol lo que le daría un control total del mismo, pero también cubriría al Poder Judicial por si se dan demandas independientes de los trabajadores.
Las representaciones sindicales extrañamente no hablan de las multas y recargos a las cuotas no enteradas. Es aconsejable que los sindicatos entraran en una postura más decisivamente del lado de los trabajadores y demandar el pago total de las aportaciones y cuotas de los trabajadores, así como los intereses, multas y recargos, que ya les retuvieron y la parte patronal no enteró al Ipecol.
Los sindicatos de los ayuntamientos han tenido acciones más bien negociadoras y tolerantes con la parte patronal. Ellos saben su juego y también saben que corren el riesgo de ser rebasados por sus bases si su estrategia no da frutos a mediano plazo. Cosa que es muy probable que suceda pues la gobernadora está en franca actitud antitrabajadores, por cierto, su política laboral muy diferente al presidente Amlo.
En la misma postura está la dirigencia de los trabajadores al servicio del gobierno del estado, por cierto, su estrategia ha sido más mediática y política –muy efectiva por cierto–, pero que al parecer el gobierno del estado los ve como actos de debilidad y quizá calcula mal. No lo sabemos.
La sección 39 es la que verdaderamente no da color. Ese sindicato merece un análisis aparte por su tendencia a hacer pactos vergonzantes e inmorales en la oscuridad.
Por lo pronto la táctica del gobierno de Indi, la inútil, apunta a ganar tiempo y más tiempo, pues sabe que el tiempo es su mejor aliado, retrasar los procesos y enredarlos es su mejor estrategia porque el dinero no es mucho y además han visto en el Ipecol una caja chica de donde pueden tomar el dinero de los trabajadores sin que suceda nada y quizá tengan razón, ya que, el artículo 73 de la Ley de Pensiones también dice que este tipo de delitos prescribe a los diez años y como dice el tango si 20 años no son nada, 10 son un segundo.
Todo listo para el atraco
A los ex gobernadores no les van a cobrar y en diez año prescribirán sus responsabilidades, el tiempo corre y los seis años que les regalará Indi es oro molido y más temprano que tarde estarán libres de toda culpa. Y los trabajadores habrán visto volar su dinero a los bolsillos de los ex gobernadores.
En el caso de Indi todo marcha sobre ruedas: el director del Ipecol está trabajando; el fiscal general está a la orden; el fiscal anticorrupción sin novedad; el Congreso listo para voltear hacia otro lado; el único que está en veremos es el Poder Judicial, pero ya trabajan en ello, al final de mes cerrarán el circulo de la impunidad. Esa Indi salió brava para la asociación delictuosa.
Los trabajadores son los únicos que pueden salvarse a sí mismos, ellos tienen la palabra.