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¿Ha oído hablar usted del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, mejor conocido como Senasica? Es muy probable que su respuesta sea negativa, porque Senasica es una dependencia federal adscrita a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Alimentación y Pesca, que realiza un trabajo callado y sin estridencias, y que solo sabemos de él por alguna nota informativa  cuando hay amenazas mundiales de influenza aviar en aves silvestres,  o se confirma la presencia de la peste porcina africana en algún país con el que México tenga intercambio comercial, por ejemplo, para que nuestros alimentos tengan estándares mínimos de calidad.

El Senasica es el responsable pues de cuidar la sanidad, inocuidad y calidad agroalimentaria en nuestro país. Así, consumimos productos de un supermercado o almacén de alimentos con la tranquilidad de que alguien supervisó en los procesos el que no hubiese bacteria en las carnes, que los fertilizantes o insecticidas aplicados a las verduras sean inofensivos a la salud del consumidor, o que se detecte oportunamente la posible presencia de salmonella en los huevos que adquirimos.

Pues bien, el Senasica viene ahora a colación en esta columna porque la relevante tarea que se le ha encomendado  y cumplido durante largos años, en diversos gobiernos, puede ahora demeritarse con la reciente decisión presidencial al considerarlo una barrera a la importación de determinados alimentos. Me explico.

Hace aproximadamente dos semanas, con motivo de la presentación de un nuevo plan para combatir la alta inflación que se está presentando desde hace meses en nuestro país, el presidente López Obrador convocó a empresarios a sumar esfuerzos en este plan ofreciéndoles, a cambio de no incrementar los precios de sus productos, que eliminaría las barreras a la importación de ciertos alimentos, incluyendo los controles fitozoosanitarios y dejando esa responsabilidad en las 15 empresas firmantes del nuevo acuerdo.

El presidente incluso, añadió, como es su costumbre de desdeñar el pasado inmediato,  que “se usaba a Senasica y a Cofepris como obstáculos,” que acababan encareciendo los productos alimenticios. Sin duda que los procesos de verificación de la dependencia deben tener trámites burocráticos que deberían revisarse y quizás replantearse con una ingeniería administrativa, pero no ignorarse o eliminarse como lo ha determinado el ejecutivo federal, pues cualquier instancia de control sanitario representa – con razón –  una barrera artificial al comercio para evitar la entrada de plagas y enfermedades.

El presidente ha dicho en innumerables ocasiones que gobernar no tiene ciencia,  pero vaya que tomar decisiones a ese nivel pudiera tener un impacto de gran envergadura en la salud de los mexicanos. Pareciera que no solo no tiene él mismo una idea clara de la razón y funcionamiento de las dependencias del aparato administrativo nacional, como es el caso de Senasica y Cofepris, sino que en su supina ignorancia no escucha ni analiza lo que los especialistas o conocedores de la materia pueden decirle.

Decimos lo anterior porque es obvio que ninguno de los 15 empresarios tiene montado un laboratorio de control de sanidad para la supervisión de los productos que importan, ni lo instalarían ahora temporalmente, mientras dura el acuerdo presidencial, por lo que es de temer que al no intervenir Senasica, si puedan colarse algunas plagas a nuestro país.

 Por otro lado, podría resultar contraproducente la decisión tomada. El fenómeno inflacionario actual es global, por lo que acciones como las ofrecidas al empresariado no lograrían alimentos más baratos al economizar en trámites y pagos, pero además, tratar de abatir un período inflacionario abriendo la puerta a todo tipo de problemas sanitarios, podría acarrear problemas al tratado de libre comercio o TMEC, que señala claramente los criterios fitosanitarios a los que los tres socios deben de apegarse.

¿Qué tal si aquí sucede algo similar a lo que ya se presentó con la ley de la reforma eléctrica, que nos tiene en un compás de espera para decidir si Estados Unidos y Canadá recurren al arbitraje de un panel de expertos? Sí tiene no ciencia gobernar, cuando menos tiene un conocimiento base y sentido común.

*Fotografía tomada de la red social de Senasica.

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