Columna
El puercoespín
Las elecciones de los consejeros al Congreso de Morena estuvieron plagadas por irregularidades superlativas cometidas por los grupos encabezados por los gobernadores de cada uno de los estados que gobierna Morena. El fraude tenía permiso. Era la consigna.
En el fondo la elección de la mayoría de los consejeros fue amañada y tramposa –nadie los conocía– y su elección tenía que hacerse con base en unas pequeñas tarjetas que se les entregó a los adultos mayores que fueron acarreados a votar. Los delegados de la Secretaría del Bienestar fueron los operadores del fraude y, por lo tanto, los artífices de la nueva nomenclatura de Morena. El presidente de la Republica dijo que a los delegados del Bienestar se les debería de despedir por tramposos y delincuentes electorales –en público–, pero en la realidad son los artífices y los héroes de la nueva nomenclatura del nuevo partidazo y sus acciones lejos de denunciarse y castigarse son premiadas –en privado–.
Los intelectuales de Morena, Pedro Miguel y Rafael Barajas, minimizaron los hechos y dijeron que solo se trataba de una minoría. La realidad dice todo lo contrario.
El Congreso comenzó con la duda de que si Morena es de izquierda o no. Al final terminaron definiendo que sí que es de izquierda.
Rafael Barajas y Pedro Miguel no entienden que la sola discusión en sí misma de que si se es o no de izquierda es una crisis seria de identidad y manifiesta una crisis profunda de ese ente político.
Lo preocupante de fondo es que los nuevos miembros y dirigentes del partido son, en su enorme mayoría, puros burócratas recién llegados al poder y desplazadores de los militantes fundadores del partido, los que dejaron el alma en su fundación y en la proeza de llevar al Amlo al poder. Ya no son útiles y les dieron una patada y pa fuera. No hay líderes. Será porque los líderes son gente politizada y pensantes por definición.
El poder a los gobernadores
Los consejeros del Congreso del partido fueron palomeados y puestos en su lugar por los gobernadores del partido-movimiento. El dinero, los recursos humanos y la infraestructura fue puesta por la Secretaria del Bienestar y los gobiernos estatales que se han convertido en la clase gubernamental que hoy por hoy son los nuevos controladores del partido.
Se mató a Morena que llevó a Amlo al poder, nació un Morena que con los cuadros del PRI y del PAN que emigraron hacia él al hacer una alianza con los nuevos dueños del poder, es decir, en pocas palabras, que Morena se transformó en un nuevo partidazo de Estado.
Lo verdaderamente importante e interesante es la inclusión fast track de los gobernadores al Consejo Nacional, por lo tanto, serán los mediadores en las regiones para procesar las candidaturas. Ellos serán los manda más de las regiones. Ya no hay partido más. Los gobernadores dirán, como modernos capataces, quien va a cada candidatura, y solo pasarán sus bendecidos y uno que otro de los políticos morenistas ligados a los grupos municipales que logren sumarse o imponerse por fuerza propia.
Para Morena no hay dudas, los gobernadores serán los grandes controladores. El problema es que la mayoría de los gobernadores están ligados al viejo PRI y al PAN. Estamos en la antesala de la vuelta de los mismos políticos al poder por la vía franca de Morena. La mayoría de los gobernadores no cuentan con la aprobación de sus gobernados porque en la práctica no aplican las políticas de la Cuarta Transformción e instrumentan, sin ningún pudor, políticas neoliberales. El rechazo y desaprobación de los ciudadanos es enorme. Colima es un ejemplo clarísimo.
En Conclusión
Fox llegó en el año 2000 al poder ofreciendo liquidar la corrupción y abatir al régimen corporativo que mataba al poder de los ciudadanos. Fox ni siquiera intentó combatir la corrupción y la adoptó como algo natural y toda su familia y la de Marta Sahagún terminaron arropando la corrupción y como sus mejores aliados al corporativismo del Snte y la CTM.
Fox hoy es un loco nostálgico de la corrupción, del nepotismo y del régimen del saqueo. El PRI volvió a los pinos, pero con su nueva forma: Prian.
Amlo quiere darle todo el poder a los burócratas de los estados y quiere convertir a sus gobernadores en operadores y pastores de las sociedades políticas locales y; por lo tanto, los convierte en los grandes mediadores entre el poder local y el nacional.
Morena pudo evolucionar hacia un partido nuevo y distinto. Morena pudo haber superado, con base popular, a los viejos partidos tradicionales y su esquema fracasado y obsoleto, pero Amlo no pudo o no quiso dejar actuar al partido con vida propia. Amlo no confió en la gente.
Morena dejó de luchar por consigna superior y en su lugar formaron un partido de Estado.
Morena se equivoca, como se equivocó el PAN y Fox. Ni el PAN de Fox en su momento creyó, ni Morena de Amlo cree en las elecciones y en las decisiones democráticas de la gente, en eso se parecen profundamente.
Le temen a las decisiones democráticas de la gente, por eso no quieren consultas, ni revocación de mandato. En el fondo, los burócratas a cargo de Morena, tampoco quiere consultas ni revocación de mandato, la sociedad sí. La base de Morena sí cree en la democracia por eso los burócratas están utilizando todas sus fuerzas para liquidarlos.
La decisión de Morena de distanciarse del pueblo tendrá serios costos para ese partido. El ex presidente uruguayo José Mújica y el ex presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, se los dijeron directamente y Morena se volteó para otro lado. La experiencia es importante y estos ex presidentes ya se lo hicieron notar a los morenistas.
Morena y su partido de Estado van al fracaso. Quizá para amarrar la elección de 2024 podrá servir este modelo, pero tendrá gran costo, en el mejor de los casos, pero todo apunta a que tendremos nuevas formas de transición del poder y la sociedad mexicana se expresará con toda su madurez y proyecto transformador de combate a la corrupción y generar nuevas formas participativas de concurrencia democrática masiva.
Morena es otra cosa. Es un partido de burócratas y políticos profesionales, un partido de Estado, que no corporativo porque los sindicatos ya no funcionan como controladores y perdieron su fuerza al igual que los partidos políticos tradicionales. Yo sostengo que la sociedad se expresará muy fuerte y Morena puede llevarse muchas sorpresas. Nada es para siempre.