Columna
El puercoespín
Y el cabrón joto está vinculado a proceso, ¿eh? Dijo el padre de la gobernadora; los mismos periodistas nos dijeron, refiriéndose a Gricelda Valencia, “oye, pinche vieja, hija de la chingada, tiene cuatro años de senadora y no ha venido nunca y ahora sí se le ocurrió”; y para rematar el padre de la gobernadora dijo de Griselda Martínez “la mujer se alocó pendejamente”.
Algunas horas más tarde publicó un texto donde pretendía ofrecer, artificiosamente, disculpas a los ofendidos y dijo, entre otras cosas, que sus ofensas las había hecho de buena fe.
El padre de la gobernadora y Roberto George Gallardo son incapaces de sostener en público lo que dicen en privado, es decir, carecen de valores y valor para sostener sus dichos y ser hombres íntegros u hombres verdaderos, son unos farsantes.
Un hombre íntegro es aquel que es capaz de sostener en público y en privado sus dichos.
Las comunidades defensoras de los grupos de género como Sin ella no y e-Le -Be reprobaron las posturas de violencia de genero hacia las mujeres y el colectivo Orgullo disidente exigió una disculpa pública de los periodistas y del padre de la gobernadora.
La presidenta municipal de Manzanillo muy elegantemente, en su feis, publicó una foto de Juana de Castilla llamada la loca acompañada de un texto que dice “Siempre nos han dicho locos cuando nos quieren silenciar”.
La Cuarta Transformación sin las mujeres no será
Las feministas de ocasión y los paleros de la gobernadora guardan silencio como momias porque cuando la violencia de género viene del mismo gobierno y particularmente del padre de la gobernadora su silencio es mucho muy elocuente y más estridente que cualquier adjetivo o intento de argumento para defenderlo. No hablan porque lo expresado por los periodistas paleros y el padre de la gobernadora es grave, muy grave, porque viene de un hombre tan poderoso como lo puede ser un gobernador de facto como lo es él.
En la campaña a la gubernatura las mujeres morenistas y activistas feministas decían que la Cuarta transformación solo sería posible con las mujeres o ésta sería imposible.
El padre de la gobernadora es un homófobo y agresor de mujeres y las mujeres morenistas ni la boca abren, pues pueden ser expulsadas del partido o corridas de puesto del gobierno que ostenten o atacadas desde el Gobierno del estado por el solo hecho de asumir una actitud digna y decorosa. El silencio de los morenistas es vergonzante e indigno del partido Morena. La Cuarta Transformación será feminista o no será, decían en la campaña. Ya entendimos muchos el porqué en Colima la cuarta transformación no llega. En Colima Morena, la gobernadora y su padre son homofóbicos y antifeministas, en concreto, la Cuarta Transformación no será porque su visión de derecha es cada más abierta como grotesca.
Los periodistas que ofendieron a la sociedad colimense desde los medios, aliados con el PRI en el pasado, hoy lo hacen aliados de Morena. Para ellos la vida sigue igual solo cambiaron de patrocinador.
Ser parte del Gobierno hace la diferencia
Las expresiones de violencia de género y homofóbicas del padre de la gobernadora ofenden a toda la sociedad, no tienen justificación y son mucho muy graves porque es desde este tipo de gente es donde se desprenden las políticas públicas en la Fiscalia General del Estado que, hoy sabemos, que las personas que optan por distintos géneros o son mujeres tienen un valor inferior para el gobierno de Indira, técnicamente para ellos los homosexual, las lesbianas y las mujeres involucradas en la política son delincuentes o enajenados mentales.
El padre de la gobernadora reconoció que en privado tiene ese tipo de pensamiento, pero que éstos son de buena fe, es decir, que es un homófobo y macho de buena fe.
La verdad es que sus actos no sorprenden desde la campaña que fue una elección entre inconvenientes, pues desde entonces se perfilaba un gobierno mediocre, como el que estamos viviendo. El inepto gobierno de Indira cada día documenta actos fallidos de gobierno que no son otra cosa que las cuentas de un rosario que están contabilizando los actos que conducirán al desastre total de un gobierno fracasado.
Inseguridad; crisis laboral; crisis financiera, amenazas de encarcelamiento a quien ose hacer uso de su liberad de manifestación; pifias en el Isenco; desprecio e insultos hacia la comunidad de homosexuales y lesbianas; agresión política contra las mujeres y lo que cada día se va acumulando, son las evidencias diarias que documentan las acciones de un gobierno fracasado.
El gobierno de Indira es el mejor propagandista de su propio fracaso.
La semana pasada el encargado del despacho de la Fiscalía Especializada en la Desaparición de Personas, Javier Peña Meza, amenazó a la sociedad con meter a la cárcel a quienes hagan uso de su libertad de manifestación con hasta ocho años de cárcel; el papá de la gobernadora mandó a callar a Griselda Martínez porque les es incómoda e él y a su hija; y un chayotero insulta descaradamente a la senadora Gricelda Valencia –que ya le solicito públicamente el uso de su derecho de réplica, veremos cómo responde el chayotero–.
Estamos ante la cara misógina, homófoba y represora de un gobierno mediocre, inepto y de muy bajo perfil político y profesional. La aparición de los signos de represión y autoritarismo es la consecuencia natural de un gobierno débil y fracasado que se siente amenazado por los reclamos de justicia de los ciudadanos. Su respuesta es producto de sus miedos y su ignorancia.
El padre de la gobernadora y la gobernadora misma cada vez caminan con más firmeza al fracaso total, la violencia desde el gobierno, parece ser, por ahora, la respuesta de un gobierno asustado y acorralado por los problemas reales, por su incapacidad y sus miedos.
La precariedad moral, intelectual, política y profesional de Indira y del equipo que la acompaña son cada vez más públicos y los boquetes en su gobierno cada vez más amplios, el fin se acerca.
Lo bueno es que su homofobia, misoginia e ineptitud son de buena fe. Menos mal.
Para el gobierno de Indira los desaparecidos son: cabrones y putos; y las mujeres: locas e hijos de la chingada.
Papá e hija son finas personas a juzgar de sus conceptos expresados.