Columna
El puercoespín
Desde la llegada al poder de Morena este partido ha tenido un enorme problema para desarrollarse como partido. Muchos podrían decir que ello es intrascendente o solo importante para quienes militan en ese partido, pero no, lo que sucede en el interior de un partido y sobre todo del partido en el poder tiene que ver con toda la sociedad, pues la capacidad de ese partido para procesar sus asuntos internos repercute en los gobierno que pasan a encabezar desde los ayuntamientos hasta la presidencia de la República.
More no ha podido procesar bien sus asuntos internos y el tiempo se le acaba. La misión importante de procesar la nominación de su candidato a la Presidencia tendrá impacto en la futura elección constitucional democrática del próximo presidente de México y la consolidación de procesos democráticos sin abusos, corrupción ni trampas.
Morena eligió a sus candidatos a gobernadores como pudo que no fue de la mejor forma sino que de la menos peor, es decir, realizó elecciones de candidatos entre inconvenientes. De allí que muchos de los candidatos y hoy gobernadores son un verdadero fraude, pues resultaron unos impostores, lo cual nos dice, que el caso de Indira en Colima, ni es único ni aislado, todo lo contrario su presencia es el arribo de oportunistas, vivales, gandallas, corruptos al poder cobijados por Morena, precisamente. Así como Indira viene de un gobierno priista muchos tienen ese origen y le están dando continuidad a la cultura priista bajo otras siglas. Contados son los casos de priistas redimidos. Pocos son los políticos que uno puede decir que no importa de dónde vienen sino a donde van –como lo dijo en su momento Heberto Castillo (1988)– porque están ejerciendo gobiernos progresistas y de izquierda verdaderos.
Colima no tuvo suerte. Bajo las siglas de Morena un grupo de oportunistas, vivales, arribistas, corruptos, y la mayoría de ellos analfabetas políticos, que desconocen los principios básicos de las teorías revolucionarias, hoy despachan en palacio de Gobierno.
En Colima desde la Delegación de la Secretaría del Bienestar se está impulsando la aniquilación del partido Morena con trampas, corrupción, manipulación, chantaje y toda un catálogo de mañas y trampas para que la Mafia de las Amiguis siga conservando y expandiendo su hegemonía en el Gobierno de Colima. Los operadores más visibles son Viridiana Valencia, Julio León e Isamar Ramírez, todos ellos bajo las ordenes de la gobernadora, que cada día se esfuerza más por conducir al gobierno de Colima al desastre.
Se les olvida a estos actores políticos un factor determinante que pone a cada quien en su lugar, el pueblo.
Muchos dirán que soy un romántico y estoy apelando a un factor intangible. Nada más alejado de la realidad. El pueblo puso en su lugar al PRI desde 1968, el gobierno dio una respuesta brutal; el pueblo volvió a poner al PRI en su lugar en 1988 y nuevamente el gobierno contestó con argumentos autoritarios y palaciegos; en el año 2000 el pueblo puso en su lugar al PRI y con la llegada del PAN al poder –pretendió dar atole con el dedo–; en el 2006 el PAN puso en marcha el fraude patriótico y el pueblo resistió y aguanto calladamente; en el 2018 el pueblo sepultó a los corruptos del Prian y en este punto se encuentra la historia.
Las lecciones anteriores no enseñan que el factor de la sociedad civil o pueblo, como le quieran nombrar, es un factor que pesa y termina por definir qué políticos se van y cuáles se quedan, el pueblo pone y el pueblo quita no es un mantra, es una regla social que dio origen a la Revolución Mexicana, fue la utopía del Movimiento del 68, la desesperación de las guerrillas de los setentas de Genero Vázquez y Lucio Cabañas, la insurrección pacífica del 88, el ya basta del 2000 y la esperanza truncada de 2006 y la esperanza de México de 2018.
En cada momento histórica siempre el pueblo ha elegido a un protagonista principal en el 88 fue la Corriente Democrática del PRI y la Izquierda Revolucionaria que se fusionó y dio origen al PRD; en el año 2000 el protagonista fue el PAN; en el 2006 fue el PRD con Andrés Manuel López Obrador a la cabeza; y 2018 fue Morena y Amlo.
El PRI, PRD y el PAN terminaron siendo víctimas del caudillismo, la imposición, las trampas, el fraude y la corrupción. El pueblo los hizo a un lado.
Hoy Morena es el protagonista principal, pero no tiene escriturado el poder para siempre, todo lo contrario, solo lo tiene prestado y de sus conductas depende su permanencia o no.
Morena va por el mismo rumbo y al iniciar su proceso interno está iniciando su camino hacia la consolidación o hacia su hecatombe. Lo aceptemos o no, pero de lo que suceda en Morena depende la estabilidad y el bienestar de todos los mexicanos, allí radica la importancia de lo que suceda en Morena y sus procesos internos.
Tal parece que los militantes de Morena y los miembros de Morena que actualmente están en el poder en Colima no lo entienden así. Creen que pueden hacer trampa y nada pasará que la vida seguirá igual, falso. La vida en México está cambiando a mucha velocidad por su contexto regional y por las condiciones internacionales.
Morena debe de reconocerse y asumirse de izquierda para impulsar un programa y no un proyecto de corrupción como el que propone el grupo de Indira, la Mafia de las Amiguis.
Viridiana Valencia, Julio León e Isamar Ramirez y todo el equipo de la Mafia de las Amiguis que responden a las órdenes de Indira debe fracasar para que el programa de Morena perviva en el ánimo y en la políticas públicas de los gobiernos donde está Morena al frente.
Viridiana no es de izquierda porque hace trampa…Julio León no es de izquierda porque es oportunista…Isamar Ramírez no es de izquierda porque es corrupta…Vladimir Parra no es de izquierda porque es acomodaticio…Indira Vizcaino no es de izquierda porque es trepadora…
“No es de izquierda quien no pone por delante los ideales y principios” sentenció Andrés Manuel López Obrador.
Morena entra hoy con esta primera elección abierta en un dilema o se consolida como un movimiento y partido democrático o sucumbe a la corrupción como antes lo hicieron el PRI, PAN y el PRD.
Los morenistas deciden y México los necesita democráticos y honestos.