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COLIMA

Narcobloqueos

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El puercoespín 

Falta autoridad en Colima. Sin autoridad conduciendo los trabajos de Seguridad Pública no habrá orden ni paz en Colima –ni en el corto ni el mediano plazos–. 

El secretariado de Seguridad no cuenta con una persona que ejerza la autoridad, hay un enorme espacio vacío que no se ha querido o no se ha podido llenar y el desorden domina el ambiente.

El gobierno de Colima no tiene autoridad moral ni política para conducir los trabajos relativos a la Seguridad Pública.

Los hechos ocurridos el pasado fin de semana (10-12 de junio) pusieron de manifiesto que existe una carencia enorme de una autoridad que asuma el liderazgo político, ejecutivo y técnico- operativo de las instituciones que concurren en la mesa para la construcción de la paz.

La forma en que se resolvió el caso de las dos mujeres secuestradas y luego rescatadas puso de manifiesto que la Guardia Nacional, la Mariana Armada de México y Defensa Nacional pueden resolver casos difíciles y complejos como esos, pero carecen de un liderazgo, es decir, carecen de un actor político que asuma las consecuencias de los operativos

Las acciones marginales de la Policía y la Fiscalía estatales las evidencian como corporaciones desarticuladas, ineficaces y llenas de contradicciones que las hace poco confiables e inútiles para combatir al crimen organizado.

Lupita Solís y el carnal Bryant, no son portadores de una personalidad que les dé la fuerza moral, política y profesional para asumir el mando de tan importantes y estratégicas posiciones, ni tienen experiencia que acredite su eficiencia,  por tanto, deben de renunciar o ser renunciados para que la seguridad pueda funcionar.

La Guardia Nacional, la Marina Armada de México y la Defensa Nacional no pueden poner en manos de ineptos las vidas de sus efectivos, y sobre todo, no pueden confiar en políticos visiblemente ineptos.

Cuando la Guardia Nacional, Marina y Defensa quisieron, pudieron y resolvieron, como fue el caso del fin de semana, pusieron en evidencia la ineptitud de la gobernadora y sus empleados de bajísimo perfil.

La Policía Estatal está hecha un desastre y la Fiscalía tan penetrada por el crimen organizado como un queso gruyere y con esas dos instituciones comandadas por el gobierno estatal es imposible combatir al crimen organizado.

La secretaria General de Gobierno responsable de coordinar al secretariado de Seguridad debe irse por inepta; el fiscal carnal es incapaz de poner orden en la Fiscalía por tanto debe irse y dejarle el paso a alguien que ponga orden y disciplina en esa institución.

El secretario de Seguridad Pública, Manuel Llerandi, debe irse porque no sabe cómo hacerle no está preparado y su gestión ha resultado un desastre. Para colmo del desastre los policías siguen demandando sus salarios, prestaciones y servicios médicos básicos que la cruel e insensible desgobernadora les niega. 

Lejos quedó aquel mes de octubre de 2021 cuando la diputada Isamar Ramírez y Viridiana Valencia recibieron en el Congreso la marcha de protesta de policías estatales, pidiendo lo mismo que demandan hoy, entonces las diputadas hablaron maravilla de la próxima gobernadora que en llegando al poder sus problemas desaparecían por arte de magia, pues no, llegó la desgobernadora y los problemas se acentuaron. Las nóveles e ingenuas políticas, hace ocho meses, hoy son las insensibles e ineptas políticas que tienen en crisis al estado de Colima.  

Fueron las narcomanifestaciones 

El gobierno incapaz, al no asumir el mando del secretariado de Seguridad Pública, también pierde la narrativa de los hechos.

El gobierno naufragando en sus ineptitudes no controla nada, no gobierna nada. Es una vacilada hecha “gobierno”. La narrativa está en las manos del crimen organizado. Los aplaudidores del gobierno actual son una vacilada como buscadores de crear una narrativa. Sus mensajes groseros, insultantes y pendencieros son la gritería de la quermés, la comparsa que ni siquiera tiene ingenio y creatividad. Solo el insulto llano y grosero.

El gobierno lejos de construir  un discurso sólido y  coherente se ha dedicado a responder a la crítica con insultos, posturas facilonas y argumentos triviales, más propios de una quermés  que de una sociedad real, viva y altamente politizada. Sus secretarios, como el de Educación, y uno que otro director de un organismo plúblico descentralizado solo reproducen mensajitos en sus redes. Son funcionarios demasiado caros para dedicarse a tuitear estupideces. 

El gobierno y sus seguidores incondicionales comenzaron por etiquetar a sus críticos como: ejercedores de violencia política de género, luego les resultó insuficiente y los calificó de misógenos, para después mandarlos a formas parte de todo un juego conspirativo de la derecha que odia a la izquierda; finalmente deciden ubicar a sus detractores como narcos. Los focos rojos se encienden.

El gobierno y sus panegiristas han acuñado el concepto de narcobloqueos para descalificar la protesta de los ciudadanos que, ante la desaparición de un familiar, se han visto en la necesidad extrema de cerrar las vías para poder ser escuchados y atendidos.

Un aplaudidor del desgobierno de Indira puso en su portal de Facebook: “La gobernadora Indira Vizcaino habla sobre los narco bloqueos  (sic) y dice que no habrá cambios en su gabinete…”

Los aplaudidores de la desgobernadora están cruzando el umbral de los límites porque lo que sigue es la violencia física y la represión de la protesta social invocando la seguridad del Estado.

La derecha, en su momento, criminalizó la protesta de toda la sociedad y en particular de los movimientos de izquierda, cuando se tomaban las calles por ejemplo, se refirió a los manifestantes como criminales, por el solo hecho de obstaculizaban el libre tránsito de los ciudadanos libres, los calificó la derecha como verdaderos criminales, enemigos de la sociedad, con el fin de justificar la represión policiaca.  

Hoy en colima han llegado a situación extremas de calificar la protesta de los ciudadanos desesparados como narcobloqueos, criminalizando a los manifestantes con un grave cargo que, luego entonces, pone a la orden del día su, eventual, represión. Hasta puso en sintonía a las organizaciones privadas –dedicadas al transporte pesado–  para preparar el terreno para ejercer lo que ellos denominan el uso lejítimo de la fuerza.

El haber calificado las manifestaciones como narcobloqueos pone a los aplaudidores de Indira en el umbral de etiquetar todos los críticos de su gobierno como narcos. Están a punto de cruzar el umbral y de conducir a su gobierno a un callejón sin retorno, a la pelea sistemática con todo miembro de la sociedad que se atreva a cuestionarlos. Si no estás conmigo eres un narco. La izquierda y la derecha se dan la mano en el desgobierno de Indira. 

El que el los panegiristas del actual gobierno califique de narcos a los ciudadanos es un exceso que solo indica que esa acusación es tan grave, solo directamente proporcional al desastre de gobierno que encabeza Indira, una mujer que no sabe el daño que le está haciendo al estado de Colima.

Cada minuto que Indira este en el gobierno significará el crecimiento del daño que le causará al estado. El tiempo nos dirá el costo que estamos dispuestos a pagar.

Si no quiere rendir cuentas al Congreso, si no quiere rendir cuentas a la sociedad, no tiene caso que esté al frente del Ejecutivo. 

Indira, hágale un favor a Colima: renuncie. 

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