Columna
El puercoespín
Gracias por tu visita.
La gente, en Colima, estuvo expectante y a la espera que iniciara el gobierno, que se notara la mano de una forma nueva de hacer las cosas; luego, la gente ante la crisis de inseguridad reclamó empatía y solidaridad del nuevo gobierno, no los hubo; entonces, la gente pasó al reclamo y la indignación; hoy en día, la gente lo toma con humor negro y con sarcasmo ante la ausencia de una joven política que, por la misma ausencia, se está volviendo ajena.
El Diario Oficial de la Federación publicó el 20 de diciembre de 2019 el decreto por el que se declara reformadas y adicionadas diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de Consulta Popular y Revocación de Mandato.
En el citado decreto define la Revocación de Mandato como la conclusión anticipada en el desempeño del cargo a partir de la perdida de la confianza.
Y en su artículo sexto transitorio establece los lineamientos a los que deben ajustarse las legislaciones locales en la materia, textualmente dice: “Todos deberán armonizar su orden jurídico de conformidad con la presente reforma y adiciones”.
Y, entre otras muchas cosas, precisa que la Revocación de Mandato se llevará a cabo los tres primeros meses posteriores a la conclusión del tercer año del periodo constitucional; para tal efecto se podrá demandar presentando el 10 % de firmas del número del padrón electoral y recolectadas en el cincuenta por ciento más uno de los municipios que integran el estado; en una sola ocasión en el periodo constitucional podrá ser demandado y será mediante votación directa, libre y secreta; será vinculante con la participación del 40 % y la votación sea por mayoría absoluta; la jornada será en fecha posterior y no coincidirá con las elecciones constitucionales o participación ciudadana local o federal y; finalmente dice, que quien asuma el cargo concluirá el periodo constitucional.
Como podrá observarse el que la desgobernadora haya mandado una iniciativa al Congreso local donde se propone la reglamentación de la Revocación de Mandato local en la que pretende llevar la realización del ejercicio, por primera vez, hasta el siguiente periodo constitucional es violatorio del decreto federal del 20 de diciembre de 2019, por decir lo menos, y es antidemocrática y demagógica por extención.
La desgobernadora, y su intento de gobierno, están que se mueren de miedo por ser expulsados del poder mediante formas constitucionales, pues su desempeño en estos primeros once meses si contamos desde la elección, o seis, si los contabilizados desde que rindió protesta, han sido desastrosos.
Si el Congreso aprueba el dictamen como se lo envió el Ejecutivo fácilmente será desechado por una instancia superior, pero habrá logrado su objetivo de ralentizar el tiempo para que exista una figura jurídica que puedan usar los ciudadanos que la obligue a dejar el gobierno.
Lo que realmente evidencia esta iniciativa para la reglamentación de la Revocación de Mandato es que la desgobernadora y su gabinete están que se mueren de miedo de ser expulsados por los ciudadanos si se pone a consulta su permanencia o no en el ejercicio del poder.
Bien harían los legisladores locales, en tomar muy en serio, la reglamentación de la Revocación de Mandato por múltiples razones, entre otras, por las siguientes:
Uno.- Ante el hartazgo de los ciudadanos con los gobernantes por sus ineptitudes, yerros, excesos u omisiones y ante la carencia de instrumentos jurídicos adecuados los ciudadanos nos vemos en la necesidad de solicitar la renuncia de los políticos ineptos. Y con ello se desencadenan actitudes golpistas que desvirtúan la demanda y se termina politizando tanto el asunto que prevalece la idea golpista más que la necesidad de la renuncia obligada de un gobierno inepto.
Dos.- Las demandas de renuncia enrarecen el ambiente provocando más desorden que vías pacíficas y ordenadas para enderezar la disfuncionalidad del gobierno en cuestión.
Tres.- Cuando se pierde la confianza en el gobernante éste será incapaz de construir los consensos políticos, económicos y sociales que precisa una sociedad. La confianza es la piedra angular de la práctica política.
Cuatro.- Contar con un instrumento legal da certeza, orden y viabilidad civilizada a una sociedad.
El actual gobierno no mostró proyectos ni propuestas para los problemas que se le han presentado, por ejemplo, el quebranto financiero fue toda una crónica de un desastre anunciado y no se tomó ninguna medida preventiva para contener el avance del quebranto financiero de parte del gobierno; también ninguna acción concreta y consistente se ha dado a conocer para castigar a los culpables, propiciando con ello el fortalecimiento de la impunidad; la crisis de inseguridad le explotó en la cara y lejos de enfrentar la crisis y solidarizarse con el dolor de los colimenses la desgobernadora optó por seguir ausentándose del gobierno, y lo peor, que lo hizo y lo hace para hacer politiquería y el tomarse selfis se volvió su forma frívola de ser. Se ausentó, y en un cortísimo tiempo, se volvió ajena a sus gobernados.
La desgobernadora no entendió que el vínculo entre ciudadanos y gobierno se rompió.
Primero se le toleró, luego se le reprochó, después se le insultó y por último se le tomó sarcásticamente. La desgobernadora se fue ausentando tanto del estado que se volvió ajena al estado, el vínculo está roto y como se trata de un asunto tan abstracto que cae en el terreno del sentimiento que su reparación es imposible.
Ella no quiso gobernar y se le cumplió el deseo.
Los ciudadanos necesitamos un instrumento para evitar caer en el golpismo, necesitamos una revocación de mandato expedita, práctica, funcional y que asuma el sentido de la mayoría de los ciudadanos.
Los legisladores locales tienen la palabra para darnos una satisfacción frente a una desgobernadora que dicidió irse a vivir a la CDMX y nosotros no podemos impedírselo. Que se vaya porque para nosotros es un ente ajeno.
Los ciudadanos colimenses con mucha inteligencia y con un gran sentido del humor –humor negro diría yo– le dicen a la desgobernadora: gracias por tu visita, pero ya te perdí la confianza.
Ahora necesitamos la figura de la Revocación de Mandato para decirle lo mismo, pero en las urnas.