La columna
El puercoespín
La guerra en Ucrania es la guerra del gas y de los hidrocarburos, pues toda guerra tiene fondo económico, pero también es la gran guerra de la hipocresía.
La derecha en México, hoy, se da golpes de pecho y condena la guerra; sin embargo, sus antecedentes los condenan. Nunca han condenado ninguna guerra donde los beneficiarios son los países abusivos. Los Estados Unidos destruyó Afganistán, Siria, Libia, Irak, Panamá, Granada, entre muchos países en nombre de la democracia y la libertad y los países occidentales aplaudieron como focas, apoyaron o voltearon para otro lado, en el mejor de los casos.
Los países europeos están mostrando lo peor de ellos mismos. Tienen mucha cultura (pintura, teatro, música, literatura) y todavía se pelean como trogloditas.
La pandemia del corona virus tomó mal parados a Italia, España, Francia, Gran Bretaña, entre otros, países europeos y sus sociedades vivieron durante dos año una terrible pandemia que los enclaustró y obligó a frenar sus economías. Todos los países contrajeron grandes deudas para salir adelante. Curiosamente los países antes mencionados sufrieron fuertemente, pues sus sistemas sanitarios se colapsaron. Hoy apoyan fuertemente la guerra y organizan manifestaciones por la paz.
Los Estados Unidos están con una economía muy débil y una producción que todavía no recupera los niveles pre pandemia.
Europa y los estados unidos necesitaban un gran pretexto para justificar su fracaso económico y también justificar a quien cargarle los costos.
Ya están preparando sus apoyos en armas y dinero exprés. Pobre Ucrania, la van endeudar y obligar a pagar y los ganones serán los que los impulsaron a la guerra.
Ucrania puso de presidente a un comediante y sus logros serán caóticos y nada que ver con la comedia sino con la tragedia.
Los gringos y los europeos ya encontraron quien les reactive la industria de la guerra y se endeude con ellos.
La hipocresía allá
Rusia produjo la primera vacuna contra el SARS-CoV-2 y lo primero que hicieron todos los países de occidente fue negarle la aprobación urgente. Su objetivo era no perder el mercado y hacerse millonarios con sus propias vacunas y lo lograron.
Los países pobres se quedaron sin vacunas. Covax fue un sistema de la ONU que obligó, muy a fuerzas, a los países ricos a apoyar a los países pobres con vacunas. Toda Europa y los Estados Unidos mostraron su miseria y su escaza humanidad al ver con indiferencia a los países pobres. Les dieron vacunas a cuenta gotas, a destiempo e insuficientes.
Hoy condenan la guerra en Ucrania, pero los racistas no se les quita. Resulta que gente huyendo de la guerra cruzó la frontera con Polonia y vergonzosamente solo dejaron pasar a los ucranianos, –güeros ojo azul—pero los africanos y árabes fueron retenidos. La hipocresía y el racismo a su máximo.
Pobre Europa con tanto dinero, con tanta cultura y lo racista y clasista no lo dejan. Tienen una pobreza humana imponderable.
La hipocresía aquí
En México la derecha, día a día, toda su sociedad política dígase partidos políticos, organizaciones civiles, empresarios, entre otros, rechazan a los migrantes que vienen de Centro América los insultan, piden su expulsión y mano dura, reniegan cuando el presidente de México los trata con humanismo. Pero ahora están pidiendo que se les abra la puerta a los pobres “ucranianos”. Faltaba más, ojo güero y piel blanca, adelante. Prietos abstenerse.
El racismo de la derecha, los gringos y los europeos es una vergüenza para la humanidad.
Los medios masivos
Los medios masivos ya están bien evaluados por la sociedad mexicana. Son unos promotores de las peores causas contra la humanidad, ya los conocimos en la crisis de la pandemia y es imposible que nos engañen nuevamente, se engañan ellos solos.
Los Estados Unidos y la Unión Europea ya clausuraron a los medios rusos y Twiter ya etiquetó a los que considera medios partidarios de los rusos.
La pandemia nos está mostrando un mondo capitalista dominado por la mentira y la manipulación brutal de la información.
Ellos siguen actuando como si no hubiera ocurrido una pandemia. Ni ellos ni nosotros somos los mismos.
Ya los sabemos racistas y miserables, mezquinos y carentes de espíritu. En México ya conocemos la miseria espiritual de los ricos. No tienen remedio.
*Imagen publicada por la Embajada de Rusia en México en la red social de Twitter.