Columna
El puercoespín
Publicada el 5 de septiembre de 2017, la investigación desenredó un sistema de 128 empresas fantasma a través de las cuales el gobierno federal mexicano separó más de 400 millones de dólares a través de una red de desvíos de dinero que involucró a 11 dependencias del Estado, ocho universidades públicas, diversas empresas privadas y más de 50 servidores públicos de distintos niveles de gobierno. Un escándalo político sin precedentes, que a la fecha no ha tenido ningún cargo criminal individual. Se trata de lo que llamamos: La Estafa Maestra.
Recientemente Santiago Nieto fue destituido por el escandaloso evento de su boda privada que tiene mucho más fondo de lo que aparenta. La plana mayor del panismo queretano estuvo presente en la boda, incluidos el actual gobernador y, cuando menos, dos ex gobernadores panistas –que tienen serios problemas con sobornos y lavado de dinero—.
Su partida hizo posible la llegada de Pablo Gómez álvarez a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).
Lo que parecía una perdida para la 4T se convirtió, de repente, en la llegada de un hombre más íntegro y radical, además de poseer una trayectoria de izquierda intachable.
Con Pablo Gómez se abré una expectativa amplia para continuar con mayor profundidad en la lucha contra la corrupción; sin embargo, la verdadera preocupación que se está planteando en la sociedad mexicana es la búsqueda de ser más eficientes, para recuperar los recursos, y que los infractores sean castigados, con el propósito de contener la corrupción.
Muna Dora Buchahin Abulhosn fue la artífice de la llamada Estafa Maestra y paradójicamente, como resultado de ese trabajo, fue condenada al desempleo. La gente honesta no cabe en un mundo de corrupción.
Profesionales como la doctora Buchahin Abulhosn son necesarios para que la Cuarta Transformación pueda generar estructuras profesionales para inhibir la corrupción y hacer más funcional y eficiente el sistema administrativo del Estado mexicano.
Se antoja una combinación de ambos personajes para continuar con esta tarea tan peligrosa y compleja. Para combatir la corrupción se precisa de integridad política, pero también de preparación técnica y profesional, es decir, son necesarias las dos cosas: ética y conocimiento.
Un hombre a toda prueba como Pablo y una mujer de las mejores calificadas, como Dora, son imprescindibles en la Cuarta Transformación.
Quienes vivimos, en alguna entidad federativa, observamos como los gobierno de los estados que llegan como producto de la renovación de la sociedad mexicana, es decir, encabezando la Cuarta Transformación, o se dicen representar la 4T, están cometiendo los mismos vicios de todos los gobiernos anteriores del Prian. Nepotismo, amiguismo, ratificación de los mismos corruptos de siempre y muchos otros vicios más. Y no solo eso sino que amenazan con la reiteración del mal uso de presupuestos que, en muchos de los casos, se trata de una mala fiscalización técnica y ética.
A mediano plazo es muy probable que estemos conociendo de denuncias de fraudes y la reiteración de los mismos mecanismos del mal uso de los recursos públicos.
En estos momentos ya es un fastidio escuchar denuncias de los gobiernos estatales y municipales de fraudes descubiertos en las administraciones anteriores y los nuevos funcionarios no hacen nada y a nadie se castiga, todo queda en una simple denuncia mediática, y la vida sigue peor porque ya conocimos del mal y no se le ponemos remedio.
Es urgente que la doctora, y muchas personas de su mismo perfil, se integren a organismos fiscalizadores para crear una estructura que le dé sustento a los dichos de los políticos. Es decir, que en el futuro mediato se denuncie, pero con pruebas, y se actúe en consecuencia para dejar atrás la cultura de la sola denuncia que ya está agotado porque no es útil a la sociedad. Y sobre todo que las denuncias tengan como fin principal: la recuperación de los recursos sustraídos.
Pablo Gómez y Muna Dora Muchahin representan dos perfiles complementarios que pueden construir una nueva generación de instituciones que rompan con la inercia de fraudes, robos, abusos y mal uso de los recursos públicos, que parecen tener ciclos de repetición y renovación interminables.
En Colima estamos viviendo el renacimiento de los mismos vicios del régimen anterior –todavía ni siquiera se acomodan en sus escritorios– y ya están exonerando al régimen pasado sin siquiera haber conocido qué nos condujo a la quiebra financiera.
La sociedad política es buena para cubrirse en sus fechorías, pero la sociedad no está disupuesta a tolerarles más sus complicidades y encubrimientos.
La doctora Muna Dora Muchahin merece una oportunidad para institucionalizar el conocimiento y la técnica anticorrupción apoyada por la rectitud y la fuerza moral que dan tipos íntegros como Pablo Gómez álvarez.
Si no se institucionalizan los métodos y los procesos, tipos como los del Prian, estarán atentos a seducir a quien pongan al frente de las instituciones de control y fiscalización.
Conocimos de la estafa maestra en el 2017 y ningún rector de cualesquiera de la universidades públicas involucradas ha sido llamado a cuentas. Mucho ruido y pocas nueces. Y todavía el Gobierno de México sigue denunciado, pero poco hace para castigar. Entre los ciudadanos existen sentimientos encontrados, pero claramente dirigidos a la búsqueda de la justicia.
La revocación de mandato, como propaganda política, va a fracasar si el Gobierno de México y sus recientes gobiernos locales no ponen más atención en castigar a los bribones que abusaron de los recursos públicos. Todo tiene sus límites. Y los ciudadanos sabemos detectar cuando las cosas no van como lo deseamos, hacia la justicia y la equidad.